La Iglesia Católica Argentina invita a la comunidad a la denominada “Jornada Nacional de Oración” por los fallecidos a causa de la pandemia por Covid-19, que se realizará mañana viernes.

La iniciativa es impulsada y convocada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), con la finalidad de “pedirle al Señor el eterno descanso de las víctimas y el consuelo y fortaleza de sus familiares y amigos”. En nuestra ciudad se realizará en la iglesia catedral “Nuestra Señora de Luján” desde las 18 horas.
Según se pudo conocer, “los obispos de Argentina animan a que en esa jornada se celebre la misa de difuntos en las catedrales, parroquias, capillas, cementerios y cinerarios”.
También sugirieron organizar otros momentos de oración “para recordar de manera particular a los muertos en cada comunidad, invitando a participar de manera presencial o virtual a familiares de acuerdo con las posibilidades e iniciativas de cada lugar, en la observancia de las respectivas normas sanitarias”.
para recordar de manera particular a los muertos en cada comunidad
Desde el Obispado destacaron que “a todos quieren hacer llegar el deseo e intención de que la fe en Cristo muerto y resucitado renueve nuestra esperanza y nos fortalezca en esta dura situación, uniéndonos en el dolor por las pérdidas y la confianza en la misericordia de Dios”.
Por su parte, el obispo de Río Gallegos, Jorge García Cuerva -quien confirmó a La Opinión Austral que no estará oficiando la misa-, hizo suya esta convocatoria, invitando a los creyentes a encontrar la modalidad más adecuada “según las normas sanitarias vigentes, y participar presencial o virtualmente de esta jornada de oración y memoria de los fallecidos. Contando con la experiencia que a todos nos ofreció este tiempo de pandemia en el que la espiritualidad y el encuentro con otros ayudaron y consolaron mucho ante las pérdidas”.
El obispo García Cuerva llamó a la reflexión.
No obstante, para tal fin, García Cuerva ofrece reflexionar sobre la homilía realizada en el cementerio en noviembre del año pasado, cuando planteó que “tenemos la enorme certeza de que la muerte no tiene la última palabra. Tenemos la enorme certeza de que la vida triunfó en la cruz de Jesús cuando resucitó, y por lo tanto, nuestros seres queridos gozan de la presencia de Dios en el cielo. Y allí nos esperan, y allí seguramente están preparando un lugar para nosotros, para el día que nos toque partir”.
Tenemos la enorme certeza de que la muerte no tiene la última palabra
“Hay una poesía de Mario Benedetti que dice: ¿Y usted se preguntará por qué cantamos? Cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida. En este tiempo de pandemia ha llovido mucho sobre el surco, han llovido las lágrimas de tanto dolor, las lágrimas de tanta tristeza, las lágrimas de tanta angustia, de tanta incertidumbre. Pero más allá de todo, seguimos siendo militantes de la vida, seguimos teniendo la certeza de que la muerte no tiene la última palabra y que nos reencontraremos definitivamente con el Señor en el cielo”.
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