GRAVE HECHO DE DISCRIMINACIÓN EN LA MUNICIPALIDAD

Quiso capacitarse en el trabajo y le dijeron que no “por tener tatuajes”

El caso tiene como protagonista a una joven empleada de la Municipalidad de Río Gallegos, quien recibió la negativa cuando quiso ser inspectora de Tránsito. El gremio hizo una presentación y ella ya se puso en contacto con el INADI para hacer la denuncia.

Por Martín Muñoz Quesada


“Tengo entre 23 y 27 tatuajes”, comenzó diciendo Eugenia, una trabajadora de la comuna que, desde el principio de la pandemia, tenía pensado cambiar de sector en busca de crecer laboralmente, pero por una decisión arbitraria, finalmente ese deseo se vio truncado.

 

Eugenia, no se llama así, eligió ese nombre por temor a represalias y contar a La Opinión Austral el hecho de discriminación que sufrió días atrás, cuando intentó capacitarse para ser inspectora de Tránsito, pero la jefa de Educación Vial le denegó su ingreso por tener tatuajes visibles.

 

Todo empezó tiempo atrás cuando la Municipalidad anunció las capacitaciones internas para ingresar a Tránsito. Para acceder a las mismas, los trabajadores de la comuna debían cumplir una serie de requisitos que Eugenia cumplía ampliamente: tiene entre 21 y 35 años; hace ocho trabaja en la comuna; tiene la autorización firmada por su anterior jefe para cambiar de sector.

No por tener tatuajes soy mejor o peor persona

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Eugenia, además, tiene casi 30 tatuajes y la idea de intervenir su cuerpo comenzó tiempo atrás. “Yo empecé con el nombre de mi hija fallecida. Y después con las iniciales de la Banda (river) y me fue gustando cómo quedaban, fui sumando uno atrás de otro porque se me hizo una adicción”, dijo entre risas.

 

La mejilla derecha de la joven, quien además es mamá de una nena de 4 años, hoy tiene una espada y una rosa. “Hace mucho tiempo quería tatuarme el rostro y mi tatuador no quería que lo haga, hasta que lo convencí. Hoy por hoy, los tatuajes son parte de mi personalidad, todos mis tatuajes dicen algo sobre mi o sobre alguna experiencia de mi vida. Pero no los cuento porque creo que es algo personal”.

 

Ese tatuaje que se encuentra cercano a su oreja, hoy parece cerrarle las puertas de cara a su crecimiento personal y laboral, luego que Mirta Mayorga, jefa del Departamento de Educación Vial de Tránsito Municipal, le dijo que “como funcionaria pública no puede tenerlo”.

 

Eugenia tuvo COVID y esto hizo que se retrase su ingreso al sector que controla a los automovilistas en la ciudad. De igual manera, esta semana recibió el alta médica y se dirigió al edificio de la calle Mariano Moreno para comenzar con su capacitación.

 

Todos los demás aspirantes firmaron, pero, según Eugenia, Mayorga la ignoró hasta que finalmente la dejó plasmar su firma y sus datos en la planilla. Luego de unos minutos, la jefa de Educación Vial habló con una familiar de Eugenia que casualmente trabaja en el mismo edificio, pero se desentendió: “Andá y decile vos”, aseguró la allegada a Mayorga.

Si querés hacer la capacitación, te los tenés que sacar

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“Perdón, pero como funcionaria pública no podés tener tatuajes visibles. Es más, les decimos a las chicas que se saquen los aritos”, dijo Mayorga a Eugenia y le aconsejó: “De última, la próxima podrías hacer la capacitación si te los sacás”.

 

Ese día fue difícil para la joven que no se había percatado que se trataba de un caso de discriminación. “La pasé mal, lloré todo el día. Cuando les conté a mis amigos, ellos me dijeron que, en serio, me habían discriminado, y ahí fui al sindicato y hablé con la gente del INADI”, dijo a este diario.

 

La protagonista de esta historia trabaja en la comuna desde hace ocho años y, desde el primer día, está afiliada al Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM). El día después de la negativa para su capacitación fue a la sede donde la orientaron con los pasos a seguir. El asesor letrado de la entidad elevó una nota al secretario de Organización Gremial para que avance, porque se “están violando los derechos estatutarios” de Eugenia.

Hoy por hoy, los tatuajes son parte de mi personalidad

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Asimismo, la joven fue al INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) y habló con Lucrecia Vivanco, a cargo del ente. “Esto es un claro caso de discriminación”, le aseguró la funcionaria a Eugenia, por lo que en los próximos días radicará la denuncia.

 

No por tener tatuajes en la cara soy mejor o peor persona, me sacaron las ganas de trabajar en Tránsito. Los tatuajes no te describen intelectualmente”, aseguró Eugenia en declaraciones a este diario. “Lo único que quiero es que esto se termine, que la gente deje de discriminar al otro”, concluyó

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