El activismo y las estrategias que lograron apoyo social para que se sancionara la Ley de interrupción legal y voluntaria del embarazo en Argentina, son analizadas por militantes de derechos humanos de Estados Unidos. Luego de que la mayoría conservadora de la Corte Suprema anuló el derecho al aborto, que era legal en el país desde 1973, los activistas esperan poder replicar la experiencia.
Argentina “llamó la atención, no sólo en países de América Latina que tomaron sus pañuelos verdes y el anhelo de repetir esa movilización social que se inició en 2018 con el primer debate parlamentario por la ley, sino también de organizaciones, académicas, activistas y políticos de Estados Unidos”, dijo a Télam la abogada Agustina Ramón Michel, investigadora del Centro de Estudio de Estado y Sociedad (Cedes) y profesora de la Universidad de Palermo.

La profesional pone en contexto las diferencias institucionales que hay entre Estados Unidos y Argentina para acceder al derecho.
En 1973 la Corte Suprema estadounidense, en el fallo Roe vs. Wade, se pronunció a favor del derecho al aborto “bajo el derecho a la privacidad”, explica la abogada.
Se inició así un proceso en que en cada Estado de ese país se comienzan a dictar regulaciones sobre la práctica.
“Cada Estado decidía bajo qué condiciones, si hacía falta tiempo de espera obligatorio, ecografías obligatorias, cómo accedían las adolescentes, entre otros criterios, y esto llevó, por ejemplo, a poner plazos acotados, en algunos casos, de sólo 6 semanas. Y llevaba así a nuevos litigios”, resume la investigadora.
Uno de eso litigios llegó desde Misisipi. Fue la fiscal general republicana de este Estado, Lynn Fitch, quien llevó ante la Corte el caso Thomas Dobbs (director de Salud estatal) contra la clínica Jackson Women’s Health Organization.
El centro médico -único que garantiza la práctica en ese Estado- presentó una demanda contra Misisipi en 2020 después de que la Legislatura restringiera el acceso al aborto a 15 semanas de gestación sin incluir excepciones por violación o incesto.
“En este contexto, donde ya se tenían noticias de que el fallo de la Corte no iba a favorecer el derecho al aborto, muchos actores claves estuvieron mirando con atención el proceso argentino”, señala Ramón Michel.
Y aclara que “cada país hace uso de la vía institucional que se encuentra mas abierta a este tema. Por muchos años, instituciones como congresos o legislaturas se mantuvieron cerradas a este tema. En cada país, las organizaciones, los movimientos, hacen uso de las vías institucionales que tienen disponibles”.
En Estados Unidos ha sido la Justicia, pero en Argentina se hizo a través del Poder Legislativo.
“Entonces, no es que las activistas, políticas, académicas involucradas en este tema en Estados Unidos miren a Argentina anhelando tener el debate en el Congreso, sino ante todo por el activismo, la movilización, por el apoyo social, lo que llamamos la despenalización social del aborto que se logró en el país”, destaca la profesional.
“Es un orgullo ver a las compañeras de los diferentes países y ahora también de Estados Unidos, con los pañuelos verdes en alto, fruto de las articulaciones que nos damos desde los feminismos. El pañuelo comienza a atravesar fronteras”

La activista argentina Giselle Carino, vive en New York hace 20 años y lidera la organización Fos Feminista, una alianza internacional por la salud y la justicia sexual y reproductiva, que representa a 170 organizaciones de mujeres en el mundo.
Carino destacó que “hay un retroceso; es una indicación de la fragilidad de los procesos y las instituciones democráticas en Estados Unidos”.
La movilización social comenzó el viernes en Estados Unidos. “No vamos a bajar los brazos hasta que la justicia y la igualdad sean nuestra realidad en Estados Unidos. La ola verde es imparable y lograremos que este país también se deje abrazar por su fuerza transformadora”, agregó.
El pañuelo verde y el color en sí, identifican las manifestaciones en contra de la decisión de la Corte estadounidense. Ese símbolo que nació en un Encuentro Nacional de Mujeres de Argentina, se extendió mas allá de las fronteras.
“Son el símbolo de la red feminista que supimos construir, en la región y en el mundo. Es un orgullo ver a las compañeras de los diferentes países y ahora también de Estados Unidos, con los pañuelos verdes en alto, fruto de las articulaciones que nos damos desde los feminismos. El pañuelo comienza a atravesar fronteras”, valora Yamila Picasso, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto.
Para la abogada Soledad Deza, que representó, entre otras, a Belén, la joven que estuvo presa en Tucumán luego de un aborto espontáneo, el fallo de la Corte de Estados Unidos se puede leer de esta manera: “La decisión de abortar es el botín mayor del status quo conservador, pero no nos engañemos, su agenda incluye el llamado a revertir los derechos a la identidad de género, a la educación sexual, a la anticoncepción, al matrimonio igualitario y en general, cualquier expresión autónoma que contraríe la moral sexual restrictiva de sus dogmas religiosos o como lo enmascaran en la sentencia ‘las tradiciones del derecho común’”.
Como su colega, asegura que la ley argentina nos pone en otro lugar, “el del reconocimiento al derecho al aborto”.
“Estados Unidos está hoy en el lugar que dejamos atrás en 2020: la sociedad de la desigualdad, la hipocresía y la criminalización”, afirma la abogada.
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