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Los mercados internacionales reaccionaron este miércoles a los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que dejaron una victoria del Partido Demócrata tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El resultado representó un revés político para el presidente Donald Trump y abrió un nuevo escenario de expectativas sobre la política económica, fiscal y regulatoria del país.
Uno de los movimientos más destacados se registró en los metales preciosos. El oro al contado avanzó alrededor de un 3%, hasta alcanzar los 4.046,91 dólares por onza, mientras que los contratos de futuros estadounidenses para entrega en diciembre también registraron una suba del 3%, hasta los 4.057,20 dólares.
La plata tuvo un incremento todavía mayor. Según los datos de mercado difundidos durante la jornada, el metal llegó a subir un 4,62%, hasta los 52,05 dólares por onza, mientras que la cotización al contado registraba un avance del 4,29%.
La recuperación de ambos metales se produjo después de un período de retroceso. El oro había perdido cerca de un 11% durante las ocho semanas anteriores a las elecciones, luego de alcanzar un máximo histórico de 5.626,80 dólares por onza en 2026. Las ventas vinculadas a la necesidad de cubrir pérdidas en acciones tecnológicas habían presionado sobre su cotización.
La jornada del miércoles marcó un cambio en esa tendencia y uno de los avances diarios más importantes del metal desde agosto.
El dólar más débil impulsó la cotización del oro
Uno de los principales factores detrás de la suba fue la depreciación del dólar estadounidense. El índice DXY, que mide el desempeño de la moneda frente a una canasta de divisas internacionales, retrocedió alrededor de un 0,46% y se ubicó en 101,40 puntos, su nivel más bajo en un mes.
La relación entre ambas cotizaciones es uno de los mecanismos centrales del mercado de metales preciosos: cuando el dólar pierde valor, el oro se vuelve más económico para los compradores que operan con otras monedas. Esto puede favorecer la demanda internacional y presionar al alza su precio.
A ese movimiento se sumó la preocupación de los inversores por las perspectivas fiscales de Estados Unidos. El nuevo equilibrio político en el Congreso podría dificultar la implementación de algunas medidas económicas de la administración Trump y modificar las proyecciones sobre el gasto público y el déficit.
Hamad Hussain, economista sénior especializado en materias primas de Capital Economics, señaló a Reuters que la victoria demócrata contribuyó a impulsar el valor del metal.
“La barrida demócrata en las elecciones de mitad de mandato parece haber impulsado los precios del oro a medida que los inversores se preocupan cada vez más por las perspectivas fiscales. La inquietud de los inversores ante los riesgos fiscales también sostiene el precio de otros metales preciosos”, explicó.
Sin embargo, el especialista también advirtió que el margen para nuevas subas podría estar condicionado por la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Una política de tasas restrictiva, especialmente si persisten las presiones inflacionarias, podría limitar el avance del oro.
Por qué también subió la plata
La plata registró una suba superior a la del oro y volvió a captar la atención de los operadores. Además de su condición de metal precioso y activo de inversión, tiene una particularidad que influye en su cotización: su utilización en distintas actividades industriales.
Entre sus principales aplicaciones se encuentran la fabricación de componentes electrónicos, paneles solares y tecnologías vinculadas con la transición energética.
Por eso, las expectativas sobre las políticas de inversión pública, infraestructura y energías limpias también pueden incidir en su demanda. El resultado electoral estadounidense llevó a los operadores a revisar sus proyecciones sobre el rumbo de esas actividades y su posible impacto en el consumo de materias primas.
En paralelo, las acciones de las principales compañías mineras de oro también acompañaron inicialmente el movimiento alcista. Barrick Gold y Newmont registraron avances superiores al 5% durante las primeras horas de negociación, en línea con la recuperación del precio del metal.
El petróleo cayó por las expectativas de negociaciones entre Estados Unidos e Irán
En sentido contrario, el petróleo registró bajas en una jornada marcada por la volatilidad. Los inversores siguieron de cerca las perspectivas de una eventual negociación entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto en Medio Oriente, iniciado a fines de febrero.
El precio del barril de Brent, referencia internacional para buena parte del mercado, retrocedió durante la jornada. A las 10.34 GMT, los futuros bajaban 1,75 dólares, equivalentes al 0,7%, hasta los 101,85 dólares por barril.
Más tarde, la caída se profundizó. De acuerdo con los datos difundidos por la agencia EFE, a las 12.45 GMT el Brent descendía un 2,01%, hasta los 101,30 dólares en el mercado de futuros de Londres.
El crudo había llegado a superar los 104 dólares durante la mañana y había rozado los 105 dólares en la madrugada. Sin embargo, la tendencia cambió a medida que los operadores incorporaron las expectativas de una posible desescalada en Medio Oriente.
Con este movimiento, el Brent podría encadenar tres sesiones consecutivas de bajas. El martes había retrocedido más de un 1%, mientras que el lunes había registrado una caída superior al 7%.
El West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, también operó en terreno negativo. Durante la jornada llegó a caer 1,18 dólares, un 1,2%, hasta los 94,91 dólares por barril.
La tensión en Medio Oriente mantiene la incertidumbre sobre el crudo
La posibilidad de un acuerdo entre Washington y Teherán constituye uno de los principales factores que explican la presión bajista sobre el petróleo. Una eventual reducción de las tensiones permitiría mejorar las condiciones de circulación de crudo y derivados desde Medio Oriente, una región estratégica para el abastecimiento energético mundial.
Qatar mantiene gestiones de mediación para evitar una escalada militar y facilitar el diálogo entre ambos países. Sin embargo, las perspectivas de un acuerdo todavía son inciertas.
Un alto funcionario iraní señaló a Reuters que Washington y Teherán continúan lejos de alcanzar un entendimiento.
La incertidumbre también se mantiene por los movimientos militares estadounidenses. Washington informó que el martes realizó ataques que calificó como defensivos contra la isla iraní de Qeshm, dirigidos a instalaciones de misiles tierra-aire que habían sido utilizadas contra activos estadounidenses.
A pesar de esas acciones, Donald Trump afirmó al Financial Times que Estados Unidos no tenía planes inmediatos de atacar a Irán.
En este contexto, los operadores evalúan dos escenarios contrapuestos: una negociación que permita normalizar progresivamente los suministros energéticos o una reanudación de las operaciones militares que vuelva a generar presiones alcistas sobre el precio del crudo.
Los datos de circulación de petróleo reflejan parte de esa incertidumbre. Según la plataforma de análisis energético Vortexa, los envíos de crudo, condensado y productos refinados desde la región, sin incluir gas licuado de petróleo, promediaron 17,1 millones de barriles diarios en octubre, frente a los 18,9 millones registrados en septiembre.
Ole Hansen, analista de Saxo Bank, señaló que el aumento de los envíos de crudo desde Medio Oriente ya comenzó a ejercer presión sobre los cargamentos físicos.
Qué esperan los mercados en los próximos días
La atención de los inversores estará puesta ahora en los próximos indicadores económicos de Estados Unidos y en las decisiones de los principales bancos centrales.
Uno de los datos más relevantes será el informe de empleo no agrícola correspondiente a octubre, cuya publicación está prevista para el viernes 6 de noviembre. Las cifras permitirán evaluar la situación del mercado laboral estadounidense y aportar señales sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal.
Un mercado laboral más débil podría reforzar las expectativas de una pausa en las tasas de interés y favorecer nuevas subas del oro. En cambio, cifras de empleo más sólidas podrían sostener la posibilidad de una política monetaria restrictiva y limitar el recorrido alcista del metal.
También seguirá bajo observación la evolución del dólar, el rendimiento de los bonos del Tesoro y las perspectivas fiscales del Gobierno estadounidense.
En el mercado de renta fija, los títulos del Tesoro registraron avances de precio después de las elecciones. El rendimiento de los bonos a diez años bajó 2,1 puntos básicos, hasta el 4,9291%, mientras que el de los títulos a dos años retrocedió 1,2 puntos básicos, hasta el 4,6017%.
Las bolsas europeas también operaron en positivo. El índice paneuropeo STOXX 600 avanzaba un 0,5% durante la mañana, con los bancos entre los sectores de mejor desempeño.
Así, el resultado electoral estadounidense abrió una jornada de movimientos diferenciados: el oro y la plata recuperaron terreno como activos de inversión, mientras que el petróleo retrocedió ante las expectativas de una posible desescalada en Medio Oriente. La evolución de las negociaciones internacionales y las próximas señales económicas de Estados Unidos serán determinantes para establecer si estas tendencias se sostienen durante las próximas sesiones.
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