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En abril de 2025 en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, Marian Mauren recibió el legajo reparado de Federico Lüdden, primo segundo de su padre. En 2022, la Comisión de la Memoria del CONICET había hecho lo propio.
Durante su niñez, Guillermo, el padre de Marian vivió en Las Heras, provincia de Santa Cruz, y se crió junto a Federico y sus tres hermanos: Bernardo, Rodolfo y Renata. “El cariño que le tenía mi papá a Federico era inmenso, toda la niñez juntos, eran como hermanos”, cuenta Marian en una entrevista exclusiva con La Opinión Austral.
Cuando Federico vivía en City Bell y Guillermo en Ciudad de Buenos Aires y después en Tres de Febrero continuaban viéndose. “Mi papá, incluso mi mamá que también lo conoció, siempre cuentan el gran tipo que era, lo solidario, buena persona, era brillante”.
Federico realizó sus estudios secundarios en la Escuela Albert Thomas en La Plata y se graduó como licenciado en Física en 1970. Era investigador y ayudante de trabajos prácticos y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) cuando el 30 de noviembre de 1976, 15 personas armadas y vestidas de civil allanaron su domicilio en City Bell, y se lo llevaron encapuchado y maniatado. Federico tenía 33 años y continúa desaparecido.
“Los genocidas se van muriendo y no nos dicen dónde están los cuerpos”.
MARIAN MAUREN, SOBRINA DE FEDERICO LÜDDEN
“Nuestra familia no tiene los restos de Federico y los seguimos buscando es como un mantra que nos repetimos. Desde nuestro lugar lo que podemos hacer es pasar su memoria, seguir contándola. Tengo dos hijas, de 13 y 15 años, y les hablo mucho de lo que lo fue el terrorismo de Estado, de lo que es una dictadura y por supuesto, les cuento la historia de mi tío”, comentó.
Sobre lo que significó el acto de entrega de legajos, manifestó: “Fue muy reparador. Estoy eternamente agradecida a la Facultad de Ciencias Exactas de La Plata porque fue un acto muy sentido, muy emocionante, no fue meramente formal. Fue un acto hermoso, las palabras del decano fueron emocionantes, dijo que ‘este es un acto de justicia”. Todo el pasillo estaba decorado con pañuelos blancos y con carteles de cada una de las personas a quienes les reparaban el legajo, eran 29, con nombre y apellido de un lado y del otro lado la fecha de la desaparición y de quienes no tenemos los restos decía: ‘Te seguimos buscando”..
50 años
“Se cumplen 50 años de aquél 24 de marzo del ’76, que fue el inicio de la última y más sangrienta dictadura cívico-militar. Es medio siglo con muchísimos avances en el juzgamiento de los genocidas y nuestro país es ejemplar a nivel mundial en la temática”, valoró Marian.
“Lamentablemente nos encontramos ante un gobierno nacional que es negacionista. Además, las políticas públicas están absolutamente desfinanciadas y muchísimos trabajadores que son expertos, con décadas de trabajo y experiencia, valiosísimas personas, fueron despedidas de sus cargos en el Estado Nacional”, agregó.
Federico Lüdden fue secuestrado el 30 de noviembre de 1976. Continúa desaparecido.
“Los genocidas están viejos, se van muriendo y no nos dicen a los familiares dónde están los cuerpos, qué sucedió con ellos y a toda la sociedad en su conjunto, es una deuda enorme. Tampoco nos dicen dónde están la verdadera identidad aquellos nietas y nietos que aún falta encontrar”, señaló.
Para este martes, manifestó: “Con mi familia iremos a la Plaza de Mayo como cada 24, con nuestras remeras, nuestros prendedores, con el pañuelo con el nombre de Federico, cumpliendo la consigna de los organismos de derechos humanos de este año que nos digan dónde están, como fue al inicio de la dictadura. Y hoy más que nunca decimos: ‘Son 30.000. Memoria, verdad y justicia”.
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