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Las provincias argentinas con litoral marítimo se alistan para transitar la zafra del langostino. Los pronósticos del INIDEP es que la biomasa de esta pesquería se encuentra en óptimas condiciones para una gran temporada que reactive la economías regionales.
La Opinión Austral adelantó que en Santa Cruz, Caleta Paula y Puerto Deseado esperan un gran movimiento, según adelantó el secretario de Pesca Sergio Klimenko, luego que el año pasado el langostino no generó el movimiento esperado producto del tardío inicio de la zafra producto del conflicto entre las cámaras empresarias y el SOMU. La disputa fue por los salarios, una vez resuelto hubo un compromiso de todas las partes de activar el diálogo suficiente para encarar esta temporada sin contratiempos.
Sin embargo, desde Chubut las cámaras emrpesarias CAPIP y CAFACH alertan que la flota fresquera no saldrá a pescar y demandaron al Gobierno de Chubut declarar la “emergencia pesquera” en la provincia. El empresariado señala que el fuerte aumento de costos operativos y el retraso cambiario de la divisa norteamericana no permite planificar la temporada productiva.
La Opinión Austral entrevistó a Raúl “Tato” Cereseto, empresario de la Flota Amarilla, quien analizó el escenario que transita Chubut en la actual zafra de langostino.
LOA: ¿Cómo esta la competitividad de la flota para la zafra del langostino?
Raúl Cereseto: Estamos cansados de repetir lo mismo hace varios años. Tenemos una política cambiaria que tiene planchado el dólar en aproximadamente 1400 pesos desde hace un año y medio. Casi no sufre variación mientras que en ese periodo tuvimos un incremento de la inflación con una tasa que supera el 30%.
Los costos en dólares impactaron un 40%, porque como el tipo de cambio está quieto, mientras que el precio de venta es exactamente el mismo. De esta manera, los costos siguen haciendo presión hacia la rentabilidad, van erosionando el negocio y lo van haciendo cada vez más finito. Muchas especies hoy están fuera de juego.
Mar del Plata, que no tiene langostino, está muy afectada. Es la que más está sufriendo con los costeros porque las mareas son de siete días y pesa particularmente el combustible. Cuando asumió este gobierno, el combustible no llegaba a los 400 pesos y el dólar estaba en 1000. Ahora el combustible está muy por encima de los $ 2000, lo que representa un 600% de aumento en combustibles, lubricantes y derivados. Esto es muy significativo para la producción de los buques pesqueros. El combustible aumentó un 600%. Ese mayor costo se nota y tiene un impacti fuerte en la estructura de costo.
Esta semana en el Consejo Federal Pesquero se modificaron algunos parámetros en la pesquería de arrastre de langostino. Se modificó el límite de 3,5 nudos de arrastre, permitiendo una mayor velocidad para que la captura sea más rápida. Además, antes había un límite de 72 horas efectivas de pesca que ahora se extendió. Ya no rige ese límite. Antes tenías que pescar tres días y volver a puerto, descargar y regresar a salir. Ahora los barcos pueden estar más tiempo, lo que permite ahorrar en el gasto de ir y volver. Todo eso tiende a apaciguar un poco la situación y responde a un reclamo que tenía Mar del Plata. Esto puede beneficiar claramente a los puertos de Santa Cruz cuando la pesca está en el sur, y a los puertos de Mar del Plata cuando está en el norte.
LOA: ¿Y Chubut cómo está?
RC: El principal perjudicado es Chubut, porque mayormente la flota descargaba en los poertos de la Provincia debido a las 72 horas, ya que no le daba el tiempo para ir a otro lado. Chubut tenía, por una ubicación estratégica, la mayor concentración de descarga y logística de toda la región. Hoy el tablero cambió.
Lógicamente manda la biodiversidad y los informes científicos del caladero dan muy bien. Esto lo expresé muchas veces y lo ratifico: lo que está al alcance de la Secretaría de Pesca de la Nación y del Consejo Federal Pesquero, lo hicieron. Demostraron tener las puertas abiertas, los teléfonos prendidos y utilizar las herramientas que disponen para estar alineados con el sector pesquero. Tienen vocación de ayudar, pero el problema estructural es más profundo, no depende de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y sobre eso no tenemos soluciones.
La consecuencia natural es la fricción entre la patronal y los gremios. Los trabajadores reclaman que la plata les alcanza menos, que lo que se llevan al bolsillo es la misma cantidad pero compran menos kilos de carne y menos comida. Tienen toda la razón.
Como consecuencia de estas discusiones irresueltas, hoy Chubut está paralizado y no va a arrancar la zafra. El SUPA (Sindicato Unidos Portuarios Argentinos) solicita un 26,59% de aumento salarial. Está perfecto y fundamentado en la inflación. ¿Quién le puede cuestionar a los trabajadores que el año pasado trabajaron sin aumento y que este año pretenden ese porcentaje de actualización? El tema es que no se lo podés pagar. Si le reconocés ese incremento al SUPA, se lo tenés que reconocer al SOMU, al Siconara, a patrones, a los transportistas y STIA, que es el personal de planta. No se llega. Asimismo, las plantas tuvieron un tremendo golpe de costos en los servicios: energía, cartón, nylon, los insumos y les cambia toda la matriz.
LOA: ¿Entonces es un problema estructural de la economía argentina?
RC: Es absolutamente estructural y lamentablemente nos lleva a una fricción sindical en la que las dos partes tienen razón. Nosotros no decimos que los gremiso son responsables. Si te parás del lado de los gremios, les doy la razón. Ahora, si te parás de mi lado, yo no puedo salir a trabajar si el negocio no es rentable. Hay que ver si tenemos la capacidad y la madurez para analizar cuál es el mayor esfuerzo que podemos hacer. Esto termina generando una fricción indeseada entre dos partes que hoy no tendrían por qué tenerla. Nadie se está llevando plata demás a sus casas.
LOA: ¿Es Nación el que debe articular este debate y diálogo?
RC: Claro, y eso no ha ocurrido. No estamos pudiendo avanzar con los fresqueros. Sí ocurrió con los tangoneros; los congeladores este año por suerte acordaron todo. Después de un año de mucha tensión y tristeza para todas las comunidades, finalmente ya arrancaron a pescar y están todos en producción. Ahora, este problema se trabaja con el fresco. Hay una gran pelea que espero que tenga una pronta solución porque, a diferencia de los congeladores, el fresco tiene una variable de mayor impacto en la sociedad, que es el trabajo en tierra. Solo en Chubut estás hablando de más de 13.000 personas que trabajan en planta. Esto arruina a Madryn y a Rawson, es un gran golpe para todas las localidades.
LOA: ¿Puede tener un efecto dominó la decisión que se tomó en Chubut?
RC: Hay que dialogar hasta llegar a un acuerdo. Hoy no podemos arrancar porque no hay acuerdo. Los barcos no deberían venir a Chubut, salvo que estén dispuestos a pagar ese aumento del 26%, pero los que compran la mercadería no están dispuestos a absorberlo.
No culpamos a los gremios y nos parecería un buen gesto que no nos culpen a nosotros. Ellos dicen que siempre se la agarran con el más débil, pero no siento que sea así. Lo que yo digo es: ¿qué más podemos hacer? Hace mucho tiempo que reclamamos que el Gobierno Nacional tome algunas medidas y no se hizo nada. Ahora estamos otra vez con problemas. Parece que es momento de sentar el problema arriba de la mesa, entender que es real y genuino, y ver qué hacemos porque nadie se está llevando mucha plata a la casa.
LOA: Es una mala señal para el mercado y la competitividad
RC: Son señales negativas. Partimos de la base de que nosotros no somos formadores de precios, y sobre el precio del langostino tenés que empezar a organizar tu cadena de valor y tu estructura de costos. Es necesario que se convoque a un diálogo respetuoso, sincero y con soluciones. Hay mucho mal humor y nerviosismo. Ninguna de las partes dice que tiene la verdad absoluta. El empresario no va a trabajar a pérdida, por lo que hay que dialogar con responsabilidad empresarial y sindical.
LOA: ¿Los problemas se agravaron?
RC: Tenemos un problema de público conocimiento que se arrastra año tras año y la falta de respuesta lo único que hizo fue profundizarlo. Se va a ir agravando. El año que viene es electoral. Si la cuestión sigue igual, con la inflación a una tasa de entre el 2% y el 3% mensual y el dólar en la franja de los 1420 pesos, se va a complicar.
El dólar tiene que sincerarse en la medida en que hay inflación. Si tenés una inflación del 30% anual, el dólar debería acompañar eso. Si vendés a seis dólares, hoy estás obteniendo los mismos pesos que hace un año por ese valor. Yo vendía a USD 6 por $ 1400 un año atrás y hoy obtengo la misma cantidad de pesos, pero los costos internos me aumentaron promedio un 30% de la mano de la inflación. Nosotros no queremos devaluar, queremos sincerar y que no haya inflación. Si nos van a poner inflación, que sinceren el dólar; si el dólar va a quedar quieto, entonces que resuelvan la inflación.
LOA: Entonces el reclamo apunta directamente al plan económico del gobierno.
RC: Mientras el gobierno siga sin escuchar a la pesca por indiferencia o discriminación, las mesas de discusión sectoriales se van a poner cada vez más calurosas y va a terminar habiendo una fricción entre las empresas y los gremios. Es ineludible la responsabilidad que tiene el gobierno acá. El precio del dólar hoy no tiene relación con la inflación anual del país; no es un dólar sincero porque no refleja el aumento de los costos. La misión es que esto se solucione lo antes posible para poder embarcar y aprovechar la temporada. Necesitamos trabajar. Así como está la situación, la zafra arranca Santa Cruz y arranca Mar del Plata, pero no arranca Chubut por el momento.
LOA: ¿Y qué dicen los gobernadores?
RC: A la Provincia de Chubut le estamos planteando que convoque urgente una mesa de trabajo, en vísperas de esta apertura, para juntarnos todos los gremios y todas las cámaras a hablar y encontrar una salida.
LOA: Este escenario que transita Chubut beneficia a Santa Cruz.
RC: Es un gran beneficio para Santa Cruz. Esta modificación de las horas de pesca viene muy bien para los puertos de esa provincia porque le está dando más opciones a la flota para poder pescar más tiempo. La única beneficiada con la política anterior de las 72 horas era la calidad, porque se buscaba que el langostino no estuviera más de ese tiempo en el mar para evitar su deterioro. Hoy, por el aumento de costos que se va profundizando, tienen que dar algunas concesiones en las vueltas de pesca para evitar el gasto de volver a puerto. Eso puede afectar la calidad, pero no es una regla. Cuando liberás la cantidad de horas, le abrís el juego naturalmente a que los barcos vayan directamente a descargar a Mar del Plata o Santa Cruz por precio, conveniencia o porque tengan allí la planta de procesamiento. Son decisiones que va a tomar cada empresa y cada armador. Mientras Chubut esté paralizada, Santa Cruz y Mar del Plata van a ser las opciones que tengan los buques hoy.
De esta manera, el empresariado de Chubut reclama por correcciones de la macroeconomía asegurando que a medida que transcurre el tiempo los problemas se agravarán.
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