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En la provincia de Santa Cruz, el último golpe militar también dejó secuestros, tormentos y traslados ilegales. Eso fue lo que quedó plasmado en la causa 8008, tramitada en la Justicia Federal de Comodoro Rivadavia, un expediente que reunió denuncias por privación ilegítima de la libertad, allanamientos, tormentos y otras violaciones graves a los derechos humanos ocurridas durante 1976 en distintos puntos de la provincia, tanto en el norte santacruceño como en Río Gallegos.
La causa de la acumulación de denuncias realizadas con el paso de los años por víctimas que durante décadas callaron lo ocurrido. Entre esos antecedentes se encuentra la denuncia presentada en 2007 por el efectivo policial Eloiso Quinteros ante la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que luego fue remitida a la Justicia Federal y quedó incorporada al expediente mayor.
A partir de ese y otros testimonios, la investigación permitió reconstruir el funcionamiento de un circuito represivo que incluyó detenciones en Pico Truncado, traslados a Caleta Olivia, derivaciones a Comodoro Rivadavia, el paso por el Regimiento de Infantería 8 y, en algunos casos, el traslado posterior al penal de Rawson.
Dentro de ese expediente quedaron identificados los policías de Pico Truncado alcanzados por esos procedimientos: Eloiso Quinteros, Héctor Bautista Quinteros, Valentín de Jesús Casas, Hugo Silverio Llamazares, Raúl Orestes Gallardo y Luis Noya.
Todos integraban la Policía de Santa Cruz al momento de los hechos y todos fueron detenidos sin orden judicial, sometidos a traslados y mantenidos incomunicados. La causa permitió demostrar que lo ocurrido con ellos no fue una suma de episodios sueltos, sino parte de un mismo esquema de persecución y castigo.
Entre todos esos casos, el de Eloiso Quinteros fue uno de los más detallados y de los más duros. Su declaración incorporada al expediente permitió reconstruir, paso a paso, cómo se produjo la detención, qué ocurrió durante los traslados y qué sufrió dentro del Regimiento 8 de Comodoro Rivadavia.
Eloiso Quinteros, el encierro, la tortura y el cuadro del Che Guevara
En su denuncia, que radicó primero en sede policial en 1984 y después ratificó ante la justicia, relató que el 27 de agosto de 1976, alrededor de las 20 horas, regresó a su domicilio y advirtió que ya había personas adentro. Identificó a Seguel Páez, Manuelides y Muñoz. Dijo que no estaban uniformados, que ya habían revisado la casa y que en ningún momento le exhibieron documentación ni orden judicial. En ese mismo contexto, recordó que su esposa salió por una ventana con el hijo de ambos en brazos.
“el 27 de agosto de 1976, alrededor de las 20 horas, regresaba a mi domicilio y advertí que había personas adentro. Eran Seguel Páez, Manuelides y Muñoz. Ya habían revisado la casa. No me exhibieron ninguna documentación”
Le dijeron que estaba detenido, pero no le explicaron por qué. La vivienda fue revisada y, durante ese procedimiento, secuestraron distintos elementos. Entre ellos, un cuadro con la imagen del Che Guevara. Con el tiempo, Quinteros vinculó ese detalle con el origen de la persecución indicando: “yo pienso que me metieron preso porque tenía un cuadro del ‘Che’ Guevara”.
Desde la casa, calle Urquiza y Sarmiento que con el paso de los años fue demolida, fue llevado a la comisaría de Pico Truncado y posteriormente, durante la madrugada, fue subido a un vehículo policial junto a otros detenidos, sin saber adónde lo trasladaban: “Nos subieron a un vehículo policial. No sabíamos a dónde íbamos” .
El primer destino fue Caleta Olivia. Allí, según sus declaraciones, comenzó una etapa de incomunicación total. No podían hablar entre ellos, no podían recibir visitas y no tenían ninguna información sobre su situación: “estuvimos incomunicados. No podíamos hablar entre nosotros, no podíamos recibir visitas y no teníamos información de nada”.
También declaró que allí comenzaron los interrogatorios. Las preguntas giraban en torno a personas, conocidos y relaciones, pero nunca se le informó formalmente de qué se lo acusaba ni por qué estaba detenido: “Me preguntaban por personas, por conocidos, por relaciones. No me decían por qué estaba ahí” fueron sus declaraciones.
Desde Caleta Olivia fue trasladado a Comodoro Rivadavia con destino final el Regimiento de Infantería Mecanizado 8, donde, según sus declaraciones, fue esposado, vendado y llevado a una habitación, donde lo ataron a una cama cucheta de hierro.
En ese lugar comenzaron los interrogatorios bajo tormento, él después declara: “me esposan y me vendan los ojos… me llevan dentro del regimiento a una habitación y me esposan en una cama cucheta de hierro. En esos interrogatorios me golpeaban en la cabeza con el puño cerrado”
El relato avanzó luego sobre las torturas que sufrió durante esos días. Entre sus declaraciones, relata una de las más crudas: según declaró, en una oportunidad lo desnudaron, lo ataron de pies y manos a una cama metálica y le aplicaron corriente eléctrica.
Al respecto, recordó: “En una oportunidad me hicieron desnudar, me ataron de pies y manos a una cama metálica y me aplicaron corriente eléctrica… sentía las descargas en todo el cuerpo y escuchaba voces que decían ‘dale que aguanta’”.
Durante todo ese tiempo permaneció incomunicado, sin asistencia y sin saber cuál era su situación legal. Al respecto, declaró: “En ningún momento me informaron por qué estaba detenido ni quién ordenaba lo que me estaban haciendo. Permanecí varios días en esas condiciones, sin asistencia y sin saber cuál era mi situación; nunca me dijeron por qué estaba detenido”.
Las secuelas no terminaron con la salida del regimiento. De acuerdo con su propio relato, las torturas dejaron consecuencias físicas graves y permanentes. Entre ellas, la pérdida de un riñón, además de otras complicaciones que afectaron su salud y su vida personal durante décadas.
Cartel de restricción en un sector vinculado a la causa 8008. La investigación judicial permitió reconstruir el circuito de detenciones ilegales y tormentos ocurridos en Pico Truncado en 1976, cuyos hechos fueron acreditados en el juicio oral.
Una investigación por presuntos vínculos con la “subversión” y el cuadro del Che Guevara
Durante el juicio, uno de los imputado que declaró, Rafael Augusto Manuelides, intentó dar una explicación sobre el origen del procedimiento y vinculó directamente la detención de Quinteros con la presencia de una imagen del Che Guevara.
En sintonía con esta línea, se sostuvo que el ingreso a los domicilios fue “colaborativo, consensuado y sin violencia”, negando tajantemente cualquier hecho de tortura. Sin embargo, la propia declaración terminó exponiendo la cadena de mandos que ejecutó los operativos. En ella, se citó la orden directa de un Teniente Coronel al subjefe: “O los trae, o los voy a buscar”.
Casi medio siglo después, el fallo
La causa 8008 llegó a juicio oral en el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia casi medio siglo después de los hechos. El veredicto se conoció el 18 de diciembre de 2025 y los fundamentos fueron leídos el 13 de febrero de 2026. El tribunal estuvo integrado por los jueces Ana María D’Alessio, Enrique Nicolás Baronetto y Alejandro Cabral.
En la sentencia, la Justicia dio por acreditadas las detenciones ilegales, los traslados y los tormentos cometidos en el norte de Santa Cruz durante 1976 y los encuadró como delitos de lesa humanidad.
Fueron condenados Raúl Pantaleón Cruz, Mario Enrique Pérez, Francisco Olegario Sevilla, Eduardo Alberto Rodríguez y Alfredo Pablo Lisseri. En tanto, resultaron absueltos Fernando Julio Pedernera y Rafael Augusto Manuelides.
Cincuenta años después del golpe del 24 de marzo de 1976, lo ocurrido en Pico Truncado, Caleta Olivia, el Regimiento 8 y el penal de Rawson quedó establecido como un hecho probado en la Justicia, con nombres, recorridos y testimonios que permitieron reconstruir lo que durante décadas permaneció fragmentado.
En ese recorrido judicial, que llevó décadas, también quedó expuesta la dimensión personal de lo vivido.
Consultado por La Opinión Austral tras el juicio, Eloiso Quinteros, uno de los detenidos y torturados respondió: “Le agradezco su interés, pero el juicio mío de lesa humanidad terminó la semana pasada. Se hizo un juicio oral ahí en el Juzgado Federal de Comodoro, el cual terminó”.
“De esto ya no quiero saber más nada. No quiero enterarme de nada porque recordar cosas feas… ya estoy medio saturado, discúlpeme. Esto ya terminó. Hubo condenados después de 50 años. Pero yo le digo nuevamente, no quiero recordar más nada de esto, ni con entrevistas ni que me pregunten ni nada, porque esto me arruinó la vida. Estoy en una situación muy delicada de salud, quiero estar tranquilo” indicó.
El mensaje cierra un recorrido que comenzó en 1976, con su detención en Pico Truncado, continuó en el Regimiento Mecanizado 8 de Comodoro Rivadavia, donde fue sometido a torturas que marcaron su vida, y terminó décadas después en un juicio oral en la misma ciudad chubutense.
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