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Un violento episodio alteró la tranquilidad de un comercio del barrio Bicentenario de Río Gallegos durante la mañana del sábado. La propietaria, que se encontraba sola atendiendo el local, fue sorprendida por un joven que ingresó simulando ser un cliente, pidió un cargador y, cuando ella se dio vuelta para buscarlo, se abalanzó sobre ella.

La secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad de “Victoria Sistemas”, un comercio ubicado en la intersección de las calles 42 y 5, propiedad de Carla y Carlos, donde se comercializan elementos de electrónica y se realizan, entre otros servicios, instalaciones de cámaras de seguridad.

El hecho terminó con el joven detenido a pocas cuadras por efectivos de la Comisaría Séptima, luego de que el esposo de la comerciante lo siguiera en su camioneta y diera aviso a la Policía. Sin embargo, tras cumplir los plazos legales, la Justicia dispuso que fijara domicilio y recuperara la libertad.

La maniobra quedó registrada

El registro de las cámaras permitió reconstruir el momento en el que el hombre ingresó al comercio. La mujer le abrió la puerta y el joven preguntó por cargadores. Mientras ella se daba vuelta para buscarlos en un estante, él se abalanzó sobre su cuerpo e intentó tomarla de los pelos.

La reacción de Carla fue inmediata. “¡No! ¿Qué hacés? ¡Salí porque hay cámaras!”, le gritó cuando el hombre intentaba tomarla aparentemente del cuello o agarrarla del cabello.

El comercio se ubica en el barrio Bicentenario de Río Gallegos.

Ante la situación, tomó una trincheta que utiliza habitualmente para pelar cables y la utilizó para defenderse. Frente a esa reacción, el hombre retrocedió y dio una insólita versión:

“No… estoy jodiendo… estoy grabando señora, era una joda. ¿La puse incómoda? Mis disculpas”, se lo escucha decir en la grabación.

El joven finalmente se retiró del lugar. Carla cerró el comercio y fue inmediatamente a buscar a su esposo para contarle lo que acababa de suceder y pedirle ayuda.

“Lo primero que pensé fue en defenderme”

En diálogo con el móvil de Radio LU12 AM680 y La Opinión Austral, la comerciante contó el temor que sintió durante esos segundos y explicó que su primera reacción fue intentar protegerse.

Carla, la mujer que se defendió con una trincheta del delincuente y lo hizo huir. FOTOS: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL

“Me llevé tremendo susto”, relató.

“Le abrí y me pidió un cargador. Cuando me doy cuenta lo tenía encima mío, fue muy de golpe. Lo primero que atiné a hacer fue agarrar una trincheta, con la que pelamos cables, y le dije: ‘andate, andate’, y me decía que tenía familia y que estaba filmando, que era una broma”, contó.

Carla explicó que esperó a que el hombre se retirara antes de cerrar el local y avisarle a Carlos.

“Cuando salgo y le cuento a Carlos le digo lo que pasó y él se subió a la camioneta, lo empezó a seguir y lo agarró la Policía después”, relató.

La comerciante también explicó por qué decidió reaccionar de esa manera.

Lo primero que pensé fue en defenderme. Era un tipo grandote, no quise gritar porque me iba a pegar pensé”, sostuvo.

Al momento de realizar la denuncia, Carla también manifestó una duda que le quedó después del episodio: “Quizás ya vino y no lo pude reconocer”.

La persecución y la detención

Después de que Carla le relatara lo sucedido, Carlos salió del domicilio y comenzó a seguir al joven en su camioneta.

“Es la primera vez que lo vemos, y que nos toca vivir una situación así. Cuando mi señora me avisa yo estaba en casa, que está pegado a nuestro local. Abro el portón y a dos cuadras lo identifiqué y llamé a la Comisaría Séptima”, explicó.

Carlos, propietario del comercio junto a su esposa Carla, relató cómo intervino para que la Policía atrapara al joven.

El comerciante destacó la rapidez con la que actuaron los efectivos.

“El personal actuó enseguida. Cuando vi que llegaron le crucé la camioneta y lo demoraron”, relató.

El joven fue trasladado por la Policía y quedó inicialmente a disposición de la Justicia. Luego, una vez cumplidos los plazos legales, fijó domicilio y recuperó la libertad.

La preocupación por la inseguridad en el barrio

El episodio también volvió a poner sobre la mesa el reclamo de comerciantes y vecinos del Bicentenario por los hechos de inseguridad que, según Carlos, se vienen repitiendo en la zona.

“Es un hecho de inseguridad que en este barrio viene sucediendo mucho, a cuatro comercios ya”, aseguró.

En ese contexto, mencionó otros casos recientes ocurridos en sectores cercanos.

“A un vecino hace unos días le robaron un televisor. En 38 y 5, en un local, el Maestro Longaniza, le rompieron y robaron todo”, contó.

El joven que intentó robar en el comercio quedó grabado en las cámaras de seguridad.

Carlos sostuvo que el tamaño del barrio y la cantidad de habitantes representan una dificultad adicional para el trabajo policial.

“El barrio es muy grande para una sola comisaría, y con 3 o 4 móviles. Tenemos el 30% de la población de Gallegos… y es imposible que abarquen todo”, afirmó.

Su reclamo apunta a reforzar la presencia preventiva y mejorar la capacidad de respuesta ante hechos que, según describió, ya dejaron de ser situaciones aisladas para muchos comerciantes del sector.

Las imágenes y una advertencia

Tras el episodio, el matrimonio decidió difundir las imágenes de las cámaras de seguridad. Carlos explicó que cuenta con dispositivos distribuidos en distintos puntos del comercio y consideró importante hacer pública la secuencia.

“Difundí las imágenes, tengo cámaras por todos lados”, señaló.

El comerciante también dijo haber recibido información sobre el joven, aunque se trató de datos que todavía no fueron acreditados oficialmente.

“Nos dieron información que no es de acá y es de Buenos Aires, y con un prontuario bastante importante”, manifestó.

Todo quedó registrado en una cámara de seguridad: Carla le abrió la puerta al delincuente, que simuló ser un cliente, y cuando ella se dio vuelta para buscarle un cargador, este se abalanzó sobre la mujer, que se defendió con una trincheta.

 

Ese dato, por ahora, forma parte de la información que recibió la familia y no de una confirmación judicial sobre antecedentes del sospechoso.

Más allá de la investigación, tanto Carla como Carlos destacaron que el episodio no terminó con consecuencias físicas de mayor gravedad.

“Gracias a Dios no pasó a mayores”, expresó Carlos.

Y dejó un mensaje para otros comerciantes de la zona: “Ojalá no le vuelva a ocurrir a ningún comerciante de la zona y tengamos los recaudos necesarios”.

 

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