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El río Gallegos se convirtió en el escenario de una búsqueda desesperada. En el sector conocido como La Toma, en Palermo Aike, sobre la Ruta Nacional 40, decenas de rescatistas trabajan contra el tiempo para encontrar a dos hermanos de 10 y 12 años que desaparecieron en el agua durante la tarde del domingo. Al cumplirse las primeras 24 horas del episodio, el despliegue reúne a unos 120 efectivos y profesionales de diferentes organismos, mientras la incertidumbre se profundiza entre sus familiares y en toda la comunidad.
La escena contrasta con la postal que muchas familias de Río Gallegos buscan durante los días de buen tiempo: salir de la ciudad, acercarse al río y compartir unas horas al aire libre. Lo que comenzó como una jornada de domingo para disfrutar del sol terminó convertido en una emergencia que movilizó a las fuerzas de seguridad, los equipos de rescate y los servicios de asistencia.
La desaparición de los niños ocurrió en cuestión de segundos. La corriente sorprendió a los menores que se encontraban jugando en el agua y los arrastró. Dos adolescentes que estaban con ellos lograron salir, pero los hermanos desaparecieron de su vista. Desde entonces, el objetivo de los equipos desplegados en la zona es reconstruir el recorrido del agua, ampliar el área de rastrillaje y revisar cada sector posible.
El alerta ingresó al sistema de emergencias 911 alrededor de las 16 del domingo. La noticia comenzó a conocerse públicamente durante esa tarde y fue difundida por La Opinión Austral, que siguió desde el primer momento las alternativas del caso.
De acuerdo con la información reconstruida a partir del testimonio de los adolescentes que lograron ponerse a salvo, los hermanos, de 10 y 12 años, se encontraban jugando en el río junto a otros dos menores, de 14 y 15 años. En determinado momento, la fuerza del agua comenzó a arrastrarlos.
La corriente los sorprendió sin darles margen suficiente para reaccionar. Los dos adolescentes consiguieron salir del río, pero los hermanos dejaron de estar a la vista. El relato de uno de los sobrevivientes permitió conocer la dimensión del episodio. El agua comenzó a llevarse a quienes estaban allí y, aunque los jóvenes consiguieron alcanzar un lugar seguro, no pudieron volver a ver a los dos niños.
Después de lo ocurrido, el adolescente de 15 años fue trasladado al Hospital Regional de Río Gallegos para permanecer en observación y recibir contención. La atención médica y el acompañamiento formaron parte de las primeras medidas adoptadas tras el dramático episodio.
Los padres de los chicos dieron aviso a la Policía y aportaron información sobre las características físicas y la ropa que vestían sus hijos al momento de desaparecer. Esos datos fueron incorporados a las actuaciones para contribuir a las tareas de búsqueda.
El mayor, de 12 años, mide aproximadamente 1,50 metros, tiene cabello oscuro y corto y tez morena. Llevaba puesto un conjunto deportivo de la Selección argentina. El menor, de 10 años, mide alrededor de 1,40 metros, tiene cabello oscuro y corto y tez morena, y vestía una remera verde y un short negro.
El operativo de este lunes
Después de las tareas realizadas durante la noche del domingo, los equipos retomaron los trabajos en el agua a las 5:30 del lunes, en el marco del protocolo de intervención previsto para este tipo de emergencias.
Con la llegada de la mañana, la búsqueda volvió a desplegarse sobre distintos sectores del río y sus alrededores. La prioridad fue ampliar el área de intervención, revisar las márgenes y sostener las tareas dentro del cauce con personal especializado.
Tal como informó La Opinión Austral, alrededor de 120 personas participan del operativo. El despliegue reúne a integrantes de Bomberos, Policía Caminera, DOR, Investigaciones, Protección Civil, Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional e Incendios Forestales, además de trabajadores de organismos provinciales.
A ese despliegue se suman cuatro agentes del Ministerio de Desarrollo Social, Igualdad e Integración y seis profesionales de Psicología y Trabajo Social del Hospital Regional de Río Gallegos.
La distribución de los equipos responde a la necesidad de cubrir diferentes sectores al mismo tiempo. Mientras los buzos especializados intervinieron en el agua, otros efectivos realizaron rastrillajes por la costa y recorridas en cuatriciclos para revisar las inmediaciones.
El operativo no se limita a una búsqueda concentrada en el punto donde los menores fueron vistos por última vez. La corriente y las características del cauce obligaron a extender las inspecciones y a considerar distintos sectores de las márgenes y del entorno.
Los equipos se distribuyen en el terreno de acuerdo con las necesidades de la búsqueda, mientras los especialistas en rescate acuático trabajan en los sectores que requieren una intervención directa dentro del río.
La advertencia de las autoridades
En medio de la búsqueda, el Ministerio de Seguridad de Santa Cruz advirtió sobre la peligrosidad del sector debido a la presencia de pozones. Además, solicitó a los vecinos que se retiren del lugar para facilitar las tareas de los rescatistas y evitar interferencias.
La fuerza de la corriente también puede cambiar las condiciones en pocos instantes. Cuando una persona es arrastrada, la posibilidad de alcanzar la orilla puede reducirse considerablemente, incluso si sabe nadar.
En el caso de los hermanos, se indicó que estaban jugando en el agua junto a otros menores cuando fueron sorprendidos por la corriente. El pedido para que los vecinos despejen la zona busca garantizar que los equipos puedan desplazarse con libertad y que los vehículos de emergencia tengan acceso a los sectores de trabajo. También apunta a evitar que la presencia de personas ajenas al procedimiento complique la coordinación.
La angustia de los padres
Mientras el operativo continúa, la atención también está puesta en los familiares de los niños. Fuentes consultadas por La Opinión Austral señalaron que profesionales de Psicología y un trabajador social brindan contención a la madre y al padre ante la situación que atraviesan.
En ese contexto, los padres permanecen pendientes de los avances de la búsqueda, acompañados por profesionales que procuran ayudarlos a atravesar el momento.
La intervención del Juzgado de Instrucción N.º 3 también fue informada en el marco del caso. La actuación judicial se suma al procedimiento iniciado tras la emergencia, mientras continúan las tareas destinadas a localizar a los menores y establecer las circunstancias de lo sucedido.
La dimensión del operativo requiere, además, sostener las condiciones de trabajo durante jornadas extensas. Por ese motivo, Vialidad Provincial trasladó una casilla para disponer de instalaciones sanitarias destinadas al personal que participa de las tareas y a los familiares de los niños, según se observó durante las transmisiones del móvil de LU12 AM680.
Se trata de una medida logística que acompaña el despliegue en el terreno y permite atender necesidades básicas en medio de una jornada marcada por la tensión y la incertidumbre.
El relato de los testigos
Quienes presenciaron el episodio describieron el contraste entre el comienzo de aquella tarde y el momento en que los niños desaparecieron en el agua. Según el testimonio de vecinos, la jornada había empezado como un domingo para disfrutar en familia, con sol y tiempo para compartir junto al río. Sin embargo, la escena cambió abruptamente cuando los menores fueron arrastrados por la corriente.
La angustia y la impotencia de quienes estaban en el lugar dieron cuenta de la velocidad con la que se desencadenó la emergencia. En situaciones de este tipo, los segundos pueden resultar decisivos, y la fuerza del agua puede impedir que quienes se encuentran cerca logren intervenir de manera efectiva.
La noticia se extendió rápidamente por Río Gallegos y generó una profunda preocupación. La desaparición de los hermanos movilizó a los organismos de respuesta y mantuvo a numerosos vecinos pendientes de las novedades que surgían desde Palermo Aike.
Durante la mañana y la tarde del lunes, el móvil de LU12 AM680, permaneció en el lugar para informar sobre el desarrollo de las tareas y mostrar el movimiento de los equipos en las márgenes del río.
La cobertura permitió seguir el avance del procedimiento y conocer la dimensión del despliegue que se mantuvo en la zona. En paralelo, la comunidad continúa aguardando novedades sobre el paradero de los niños.
Veinticuatro horas de búsqueda
Al cumplirse las primeras 24 horas desde la desaparición, el operativo continúa activo en el río Gallegos. Los equipos mantienen los rastrillajes, revisan distintos sectores de la costa y realizan intervenciones en el agua con el objetivo de encontrar a los dos hermanos.
El paso del tiempo incrementa la preocupación y la incertidumbre, pero no permite establecer por sí solo cuál será el desenlace. Hasta que exista información oficial sobre el paradero de los niños, es fundamental evitar conclusiones anticipadas y acompañar el desarrollo de las tareas con responsabilidad.
En Palermo Aike, el sonido de los vehículos de emergencia y el movimiento de los equipos contrastan con la quietud que suele caracterizar a las costas del río. La búsqueda sigue siendo la prioridad, mientras la familia atraviesa una de las situaciones más dolorosas que puede enfrentar.
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