La imagen de César Agustín Aguilar Pérez comenzó a multiplicarse durante los últimos días en redes sociales, grupos de WhatsApp y medios de comunicación de Santa Cruz. Sin embargo, detrás de la fotografía difundida por la Policía existe una historia de trabajo, de bajo perfil y de una familia que hoy atraviesa horas de profunda incertidumbre.
Con 58 años, César es conocido por quienes compartieron con él distintos ámbitos laborales y familiares como un hombre tranquilo, reservado y de pocas palabras. Su desaparición, ocurrida durante la madrugada del lunes, generó una fuerte conmoción en Río Gallegos, no solo por el amplio operativo de búsqueda desplegado por la Policía de Santa Cruz, sino porque quienes lo conocen aseguran que nunca permaneció tanto tiempo alejado de sus seres queridos.
Mientras las tareas de rastrillaje continúan en distintos sectores de la ciudad, especialmente en la zona de la costanera y la ría, la historia personal de César comienza a ocupar un lugar central en la investigación y en el pedido de colaboración dirigido a toda la comunidad.
Durante gran parte de su vida, Aguilar estuvo vinculado al rubro de la construcción. Desarrolló tareas en diferentes empresas del sector, desempeñándose como un trabajador constante y reconocido por su compromiso laboral.
En la actualidad integraba una cooperativa de limpieza que presta servicios en el Hospital Regional Río Gallegos, donde cumplía funciones diariamente. Esa rutina, marcada por horarios definidos y hábitos estables, hace que su desaparición resulte aún más desconcertante para quienes compartían con él la vida cotidiana.
Quienes forman parte de su entorno coinciden en describirlo como una persona de perfil reservado, con un círculo social reducido y una vida alejada de los conflictos. Esa forma de ser explica, en parte, la sorpresa que provocó su ausencia entre familiares, compañeros de trabajo y vecinos.
Una familia que no encuentra respuestas
La denuncia por averiguación de paradero fue presentada por Gabriel Aguilar, uno de sus hermanos, luego de advertir que César no había regresado a la vivienda que ambos compartían en el barrio El Faro. Según relató la familia, antes de desaparecer no había manifestado conductas extrañas ni cambios notorios en su comportamiento que permitieran anticipar una situación de este tipo.
Aunque reconocen que en ocasiones anteriores se había ausentado de su domicilio, esas salidas nunca se extendieron durante tanto tiempo.
Uno de esos episodios ocurrió cuando fue encontrado en un galpón familiar ubicado en un terreno del barrio Bicentenario. Sin embargo, ninguna de aquellas situaciones guarda similitud con la actual desaparición, que mantiene a sus cuatro hermanos atravesando días de enorme angustia.
Tres de ellos participaron durante las últimas horas de recorridas por distintos sectores cercanos a la ría, colaborando activamente con los rastrillajes mientras el cuarto permanece fuera de la provincia por razones de viaje.
La incertidumbre se instaló en toda la familia, que continúa esperando alguna noticia que permita conocer el paradero de César.
Las últimas horas conocidas
De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, César abandonó su vivienda alrededor de la una de la madrugada del lunes. Las imágenes obtenidas por distintas cámaras de seguridad permitieron reconstruir parte de su recorrido.
Inicialmente fue registrado caminando por la intersección de Francisco Ramírez y Zapiola en dirección a la costanera. Posteriormente volvió a ser captado cerca del frigorífico ubicado sobre la calle Almirante Brown, donde dobló hacia la izquierda con rumbo al sector de las canteras y las instalaciones de la Fuerza Aérea. Más tarde, otras cámaras particulares lo registraron transitando por la bicisenda en la misma dirección. Hasta el momento, esa constituye la última referencia confirmada de su recorrido.
Los investigadores no encontraron registros que indiquen que haya regresado por ese mismo sector, circunstancia que orientó gran parte de los operativos de búsqueda hacia la zona costera.
Un teléfono apagado y nuevos elementos para la investigación
En diálogo con LU12 AM680, el comisario Adrián Figueroa brindó algunos detalles que forman parte de la investigación. El jefe policial confirmó que César salió de su domicilio sin llevar pertenencias personales: únicamente llevaba consigo su teléfono celular.
Sin embargo, explicó que el aparato dejó de registrar actividad prácticamente desde el mismo momento de su desaparición.
“Solamente con el teléfono celular, el cual desde esa misma noche ya no figura ningún tipo de conexión. No recibe llamadas, no recibe mensajes, es como que el teléfono ya estaría apagado desde esa misma noche”, señaló el comisario y destacó el permanente acompañamiento de la familia durante la investigación.
“La familia colabora aportando datos de contactos y amistades, aunque hasta ahora no surgió información determinante”, indicó y confirmó que durante las diligencias se encontraron algunos elementos que ahora forman parte del expediente judicial.
“Se han hallado algunos escritos en su habitación que fueron secuestrados para ser sumados a la causa, que podrían indicar algún tipo de decisión de él, pero hasta el momento no hemos tenido nada de eso”, explicó Figueroa, aclarando que esos documentos continúan siendo analizados y que, por el momento, no permiten arribar a conclusiones definitivas.
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