El histórico juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan continúa este viernes en el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz con la declaración del capitán de fragata retirado Hugo Miguel Correa, el último de los cuatro imputados en brindar su versión de los hechos ante los jueces. La audiencia se desarrolla en Río Gallegos, ciudad donde desde el pasado 3 de marzo se lleva adelante el proceso judicial que busca determinar responsabilidades por la tragedia ocurrida el 15 de noviembre de 2017 en el Atlántico Sur.

Correa llega a esta instancia acusado de incumplimiento de los deberes de funcionario público, omisión de deberes del oficio y estrago culposo agravado por el resultado de muerte. Según la imputación fiscal, sus decisiones y omisiones dentro de la estructura operativa de la Armada habrían contribuido a elevar el riesgo que terminó con la pérdida del submarino y la muerte de los 44 marinos.

Un juicio histórico que se desarrolla en Santa Cruz

El proceso judicial comenzó el martes en el edificio del Tribunal Oral Federal ubicado en la intersección de las avenidas Néstor Kirchner y San Martín, en pleno centro de Río Gallegos. Tras más de ocho años de la tragedia, el juicio busca esclarecer qué ocurrió con la nave y determinar si existieron responsabilidades penales en la cadena de decisiones que permitieron su última misión.

El tribunal está presidido por el juez Mario Gabriel Reynaldi y lo integran además Enrique Baronetto, Luis Alberto Giménez y Guillermo Adolfo Quadrini. Por el Ministerio Público Fiscal intervienen los fiscales Julio Zárate, Gastón Franco Pruzan, Lucas Colla y María Andrea Garmendia Orueta.

En el banquillo de los acusados se encuentran cuatro ex altos mandos de la Armada Argentina: el contralmirante (RE) Luis Enrique López Mazzeo, el capitán de navío (RE) Claudio Villamide, el capitán de navío (RE) Héctor Aníbal Alonso y el capitán de fragata (RE) Hugo Miguel Correa.

Durante la primera jornada se realizó la lectura del requerimiento de elevación a juicio, que se extendió por casi seis horas. Allí se detallaron las presuntas fallas en los controles técnicos, en el mantenimiento del submarino y en la toma de decisiones operativas que, según la acusación, permitieron que la nave zarpara pese a registrar anomalías.

Las acusaciones contra Hugo Miguel Correa

El capitán de fragata retirado Hugo Miguel Correa se desempeñaba en 2017 como jefe del Departamento de Operaciones, jefe de División Operaciones, jefe de Cargo de Navegación, jefe de Comunicaciones y responsable de la Central de Comunicaciones de Submarinos (CENCOMSUB) dentro del Comando de la Fuerza de Submarinos.

De acuerdo con la acusación fiscal, en ese rol tenía responsabilidades directas en la planificación operativa y en el sistema de comunicaciones entre el submarino y el comando en tierra.

La imputación sostiene que habría omitido diligencias propias de sus funciones al no asegurar un sistema de comunicaciones rápido y seguro entre el ARA San Juan y el Comando de la Fuerza de Submarinos durante la última navegación. También se le atribuye no haber actualizado los planes operativos vigentes.

Además, el requerimiento de elevación a juicio señala que participó en la elaboración de la Orden de Operaciones COFS 04/17 y permitió que el submarino participara de esa misión pese a conocer diversas anomalías técnicas registradas durante navegaciones anteriores y las limitaciones operativas de la unidad.

Para la fiscalía, las conductas u omisiones de los cuatro imputados contribuyeron a generar un escenario en el que se incrementó el riesgo propio de la actividad submarina, lo que derivó en el desenlace fatal.

La explicación de Correa sobre el sistema de comunicaciones

En el inicio de su declaración ante el tribunal, Correa se refirió a un problema técnico en el sistema de comunicaciones utilizado por la fuerza durante la última navegación del ARA San Juan.

Según explicó, se produjo un corte en el servicio de internet que afectaba al sistema ubicado físicamente en el Edificio Libertad y dependiente de la Dirección de Comunicaciones Informáticas. “El corte sabemos que es una falta de servicio de internet que se produjo en el ARC, que físicamente está ubicado en el Edificio Libertad”, señaló.

El imputado indicó que la interrupción no afectó únicamente a ese sistema, sino también a otro servidor utilizado por la Armada. Frente a esa situación, desde el Centro de Integración de Apoyo Conjunto (CIAJ) se sugirió migrar temporalmente a otro sistema que permanecía operativo. “Nos sugirieron que pasemos al único que quedaba en servicio”, explicó.

Correa detalló que para concretar ese cambio fue necesario actualizar direcciones IP y reconfigurar terminales del sistema de comunicaciones. Según afirmó, el proceso se realizó con asistencia técnica y las instrucciones fueron transmitidas tanto al comando de la fuerza como al submarino.

Indicó que las órdenes para realizar esa actualización quedaron firmadas el 15 de noviembre, alrededor de las 13:30, con el objetivo de ser enviadas al ARA San Juan en el siguiente turno de comunicaciones. “El sistema era un método redundante y que estaba a prueba. No está determinado como método principal en el plan”, explicó.

La defensa de su rol en la planificación de operaciones

Durante su exposición, Correa también respondió a una de las principales imputaciones formuladas por la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia: la supuesta responsabilidad en la elaboración de la orden de operaciones que incluía la participación del ARA San Juan.

Según la acusación, las tareas asignadas al submarino habrían sido excesivas en relación con su capacidad operativa. Correa rechazó ese planteo. “Lo primero que tengo que decir es que eso es falso, eso no es así”, afirmó ante el tribunal.

El exoficial explicó que la elaboración de una orden de operaciones no depende de una sola persona sino de un proceso previo de planificación en el que intervienen varios niveles de la estructura naval.

Detalló que antes de redactar la orden se realizan reuniones entre los comandantes de submarinos, el comandante de la Fuerza de Submarinos, el comandante de componente y el Comando de Operaciones Navales.

En esos encuentros se analiza qué tareas se realizarán, en qué zona y con qué medios disponibles. Según sostuvo, son los propios comandantes quienes evalúan si sus unidades están en condiciones de cumplir esas misiones. “Ellos son los que tienen perfectamente claro cuál es su capacidad de operar”, explicó.

A partir de esas definiciones, señaló, su tarea consistía en coordinar con los jefes de operaciones de otras áreas para redactar formalmente la orden de operaciones. “Yo me pongo en contacto con el jefe de operaciones del submarino y con el jefe de operaciones de flota. Son coordinaciones horizontales”, indicó. Correa remarcó que gran parte de las tareas ya estaban determinadas en una orden superior del Comando de Flota correspondiente al plan de adiestramiento integral.

Entre las actividades previstas para el ARA San Juan mencionó ejercicios antisubmarinos al norte de la Isla de los Estados, maniobras en el estrecho de Magallanes y una patrulla de control de los espacios marítimos en la denominada milla 201.

Las modificaciones sugeridas por el comandante del submarino

El imputado también explicó que algunas modificaciones en la misión surgieron de sugerencias realizadas por el propio comandante del ARA San Juan, el capitán de fragata Pedro Martín Fernández, tras una patrulla realizada en julio de ese mismo año.

Entre esos cambios mencionó la modificación del objetivo principal de la patrulla en la milla 201, una zona donde operan flotas pesqueras extranjeras.

Según detalló, Fernández propuso priorizar el seguimiento de buques logísticos o frigoríficos que abastecen a los pesqueros.

“Era mucho más fácil y menos peligroso acercarse a un buque logístico que está con velocidad cero esperando que se le acerque un pesquero”, explicó.

El objetivo, según indicó, era registrar posibles operaciones de transferencia de carga entre embarcaciones que permitieran documentar la actividad pesquera en esa zona.

Además, el comandante del submarino sugirió modificar el área de patrullaje para adaptarla al recorrido habitual de los pesqueros, ampliar el intervalo de los reportes de comunicación de 36 a 48 horas y extender los turnos de difusión de comunicaciones de 30 a 60 minutos.

Según Correa, esos cambios buscaban darle mayor libertad operativa al submarino y evitar que tuviera que permanecer en superficie con demasiada frecuencia para transmitir información.

La discusión sobre su responsabilidad en la cadena de mando

En otro tramo de su declaración, Correa cuestionó el alcance de las imputaciones que se le formularon en la investigación judicial.

Sostuvo que, en su carácter de jefe de operaciones dentro del Estado Mayor, no formaba parte de la cadena de mando que tomaba decisiones directas sobre la navegación del submarino.

“Yo, como jefe de operaciones y componiendo el Estado Mayor, no estoy en la línea de comando. Soy un órgano asesor”, afirmó.

También rechazó otro de los cuestionamientos vinculados a su participación en la elaboración del Plan ACOV, el plan anual del Comando de la Fuerza de Submarinos.

Según explicó, ese documento funciona como una planificación general de actividades para todo el año y no refleja el estado operativo de cada unidad.

“No es cierto que leyendo el Plan ACOV uno tenga el control del estado de alistamiento”, sostuvo.

En ese sentido afirmó que el único documento que determina formalmente el estado operativo de un submarino es el ISEM.

El cuestionamiento sobre su capacidad para intervenir

En el tramo final de esta parte de su declaración, Correa también respondió a la acusación que sostiene que debió haber intervenido para evitar la zarpada del submarino.

Recordó que en 2010 fue habilitado en funciones directivas y perdió la habilitación para ejercer el comando de submarinos.

Eso implicaba que no podía ocupar cargos de segundo comandante ni de comandante de una unidad submarina.

“Yo no entiendo cómo dicen que yo tendría que haber intervenido en evitar la zarpada del submarino pasando por encima de mi jefe de Estado Mayor, del comandante de la fuerza e incluso del capitán Fernández”, afirmó.

Y concluyó: “No fui comandante, no tengo función de comando. No tengo ninguna posibilidad de decisión acerca de las cuestiones que sucedieron en torno a la suerte del submarino”.

Las declaraciones previas de los otros imputados

La jornada del viernes llega luego de tres días de audiencias en los que ya declararon los otros acusados.

El primero en brindar su versión fue el excapitán de navío Claudio Villamide, exjefe de la Fuerza de Submarinos, quien defendió la navegabilidad del ARA San Juan y aseguró que el submarino cumplía con los requisitos reglamentarios para hacerse a la mar. Durante su exposición reprodujo incluso un audio del comandante de la nave, Pedro Martín Fernández, en el que afirmaba que la unidad se encontraba operativa aunque con una profundidad limitada a 100 metros.

La reproducción del audio generó fuertes críticas de parte de la querella que representa a familiares de las víctimas. La abogada Valeria Carreras calificó el episodio como “agraviante” y adelantó que presentaría una denuncia contra Villamide por haber difundido públicamente ese registro durante el juicio.

El jueves fue el turno del contralmirante retirado Luis Enrique López Mazzeo, quien declaró durante casi seis horas. En su testimonio cuestionó duramente la investigación judicial y aseguró que fue acusado sin pruebas concluyentes.

“Se me acusó a mí sin tener ninguna prueba”, afirmó ante el tribunal. También remarcó que, a su entender, la causa sigue sin contar con pericias técnicas que determinen con precisión el nexo causal entre las fallas reportadas en el submarino y su desaparición.

Según relató, la noche previa al hundimiento fue informado por Villamide sobre un principio de incendio en la sala de baterías, situación que —de acuerdo con la comunicación recibida— se encontraba controlada.

Posteriormente declaró Héctor Aníbal Alonso, exjefe del Estado Mayor del Comando de la Fuerza de Submarinos, quien sostuvo que su función dentro de la estructura de la Armada era meramente de asesoramiento y que no integraba la línea de comando directa sobre las unidades submarinas.

La postura de la fiscalía en el debate

Desde el Ministerio Público Fiscal aseguran que las defensas de los imputados no modifican la teoría del caso presentada en el requerimiento de elevación a juicio.

El fiscal Gastón Franco Pruzan explicó que las declaraciones realizadas hasta el momento replican, en gran medida, lo que los acusados ya habían sostenido durante la etapa de instrucción de la causa.

“Nosotros estamos tranquilos con nuestra teoría del caso y con las pruebas que tenemos. Las declaraciones no cambian la imputación”, afirmó el representante del Ministerio Público en diálogo con La Opinión Austral.

Uno de los puntos que las defensas han cuestionado reiteradamente es la ausencia de una pericia técnica integral que determine con exactitud qué ocurrió con el submarino. Sin embargo, desde la fiscalía consideran que ese aspecto ya fue resuelto en instancias previas del proceso y que no resulta determinante para sostener las acusaciones.

El debate por las pericias y la sede del juicio

El reclamo por nuevas pericias también fue planteado por el abogado querellante Luis Tagliapietra durante la instancia preliminar del juicio. En esa oportunidad solicitó la realización de estudios técnicos con participación de expertos navales internacionales que pudieran analizar el material fílmico y las imágenes obtenidas durante el hallazgo del submarino.

El tribunal rechazó el planteo al considerar que la cuestión ya había sido tratada en etapas anteriores del proceso.

En la misma audiencia, Tagliapietra insistió además en que el juicio debía realizarse en Mar del Plata y no en Santa Cruz, argumentando que la posición del submarino al momento de su desaparición se encontraba más allá de las 200 millas náuticas desde la costa.

El Tribunal Oral Federal rechazó ese planteo y ratificó su competencia para continuar con el debate en Río Gallegos hasta que la Corte Suprema eventualmente se expida sobre la cuestión.

Lo que viene en el juicio

Con la declaración de Hugo Miguel Correa se completará la etapa de testimonios de los cuatro imputados. A partir de las próximas audiencias comenzarán a desfilar ante el tribunal los testigos y peritos que participaron en la investigación.

El proceso prevé cerca de un centenar de testigos y podría extenderse durante varios meses. Según el cronograma inicial, las audiencias continuarán de manera periódica hasta mediados de año.

Mientras tanto, familiares de los 44 tripulantes siguen de cerca cada jornada del juicio con la expectativa de que el debate permita esclarecer definitivamente qué ocurrió con el ARA San Juan y si la tragedia pudo haberse evitado.

Las últimas comunicaciones que hizo el ARA San Juan

La Armada Argentina difundió  las últimas llamadas telefónicas y las comunicaciones de HF (alta frecuencia en sus siglas en inglés) que realizó el “ARA San Juan” entre la noche del martes 14 de noviembre al miércoles 15.

  1. 14 de noviembre a las 22:00: Mensaje de seguridad y posición del submarino al Comando de la Fuerza de Submarinos por HF.
  2. 14 de noviembre a 23:42: llamada satelital por voz del submarino al Jefe de Operaciones de la Fuerza de Submarinos informando avería.
  3. 15 de noviembre a 00:33: llamada satelital por voz del submarino al Jefe de Operaciones de la Fuerza de Submarinos informando posición.
  4. 15 de noviembre a 00:50: llamada satelital por voz del Comandante de la Fuerza de Submarinos al Comandante del “ARA San Juan”.
  5. 15 de noviembre a 02:11: intento de conexión por datos (para conectarse a Internet).
  6. 15 de noviembre a 02:17: intento de conexión por datos (para conectarse a Internet).
  7. 15 de noviembre a 02:44: intento de conexión por datos (para conectarse a Internet).
  8. 15 de noviembre a 02:49: intento de conexión por datos (para conectarse a Internet).
  9. 15 de noviembre a 06:00: mensaje SITREP (reporte de situación) del “ARA San Juan” enviado por HF, informando: “ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías N° 3 ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barra de baterías. Baterías de proa fuera de servicio al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades de personal. Mantendré informado”.
  10. 15 de noviembre a 06:40: mensaje solicitud cambio de Avis (cambio de rumbo a la Base Naval Mar del Plata sin continuar en patrulla) del “ARA San Juan”, enviado por HF.
  11. 15 de noviembre a 07:09: intento de conexión por datos (para conectarse a Internet).
  12. 15 de noviembre a 07:19: llamada satelital por voz del Jefe de Operaciones del “ARA San Juan” al Jefe de Operaciones del Comando de la Fuerza de Submarinos, preguntando si habían recibido los dos mensajes anteriores enviados por HF e informando que se encontraban a Plano de Periscopio (18 mts) con rumbo 015° a una velocidad de 5 nudos con avería controlada. Asimismo se manifestó la intención de ir a plano de seguridad (40 mts) para entrar al tanque de baterías a fin de evaluar la avería y luego ampliar información.
  13. 15 de noviembre a 08:36: intento de conexión por datos (para conectarse a Internet).

 

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