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Un reciente estudio censal confirmó que la población de guanacos en Santa Cruz crece a una tasa anual del 9%, lo que representa un incremento cercano a los 250.000 ejemplares por año. Frente a esta situación, la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS) advirtió que la sobrepoblación del guanaco, el cambio climático (pronunciadas sequías y venavdas), la disparidad cambiaria y la creación de resvas ecológicas ponen en riesgo directo la continuidad del pastoreo y de la ganadería ovina en la provincia.
En diálogo con La Opinión Austral, Enrique Jamieson, presidente de FIAS, analizó el impacto económico y social de esta crisis y reclamó definiciones políticas para garantizar la coexistencia entre la fauna silvestre, las nuevas industrias y la producción tradicional.

La Opinión Austral: ¿Qué impacto representa este dato censal para el sector productivo provincial?
Enrique Jamieson: Confirmó lo que venimos alertando hace más de diez años: el crecimiento de la especie es exponencial. A una tasa del 9% anual, hablamos de 250.000 guanacos más para el año que viene, lo que significa que en dos años estaremos cerca de los tres millones. El cálculo oficial del censo 2023 arrojó algo más de 2,1 millones de ejemplares, lo que coincide con la cifra de 2,5 millones que manejamos actualmente para 2026.
Simplemente no va a alcanzar el pasto. El productor primario ha tenido que reducir de manera drástica la carga ovina; establecimientos que antes manejaban 10.000 ovinos hoy apenas sostienen entre 5.000 y 6.000. Se ha perdido mucho espacio y calidad de pastaje. Al quedarse el campo sin masa forrajera larga, las complicaciones en el invierno se agravan. Si no se busca una solución de fondo, nos quedaremos sin productores.
LOA: ¿El crecimiento del guanaco es el factor principal de este deterioro o convergen otras variables en la actividad?
Enrique Jamieson: Hay tres factores muy complejos que se acumulan. El primero es el climático, manifestado en sequías prolongadas o nevadas extremas. A esto se le suma la falta de forraje, lo que distorsiona la estructura de costos al reducirse la hacienda en la misma superficie. El tercer problema grave es la proliferación de predadores, favorecida por la existencia de campos desocupados y parques nacionales. En la frontera productiva registramos pérdidas por depredación que van del 20% al 25%. Producir bajo este escenario resulta inviable.
LOA: Ante este panorama, ¿qué medidas consideran indispensables implementar en el corto plazo?
Enrique Jamieson: Desde el sector hemos acompañado las iniciativas de aprovechamiento sustentable, pero consideramos que en los departamentos donde se concentra el grueso de la producción ovina —como Guer Aike, Corpen Aike, Magallanes y Deseado— se deben adoptar medidas más drásticas. Más allá del uso comercial de la especie, tiene que haber una extracción o quita importante de ejemplares. Difícilmente se pueda hablar de repoblar la provincia si en los departamentos donde todavía quedan productores no se logran condiciones de competitividad.
LOA: ¿Considera que se requiere la intervención directa del Estado nacional para encauzar el problema?
Enrique Jamieson: Yo creo que todos somos Estado de alguna u otra manera. Me parece que es una decisión que por ahí se termina promulgando a través de una Cámara de Diputados o se promulga a través de alguna decisión de Gobierno provincial, donde tiene que tomar cartas en el asunto para ver si se puede llegar a hacer una quita importante, al menos en el 50% del territorio que es donde todavía queda el ovino.
LOA: ¿En qué estado se encuentra el proyecto impulsado bajo el “Modelo Integral de Ganadería Ovina Sustentable”?
Enrique Jamieson: Conseguimos apoyo del Ministerio de la Producción y fondos para contratar una consultora que elabore el proyecto formal. Lo presentado oportunamente en Puerto Deseado fue una excelente idea, pero requería de un marco técnico, económico, social y legislativo sólido para evaluar su viabilidad, especialmente al considerar zonas de exclusión y normativas sobre bonos de carbono.
No obstante, levantar una estructura o barrera de esa magnitud llevará años. La duda es si para cuando esté terminada todavía contaremos con productores primarios en el campo.
LOA: ¿Qué le solicitan hoy a la dirigencia política y a los demás actores económicos de la provincia?
Enrique Jamieson: Abogamos por una mayor sensibilidad hacia el sector productivo. Se requiere que la sociedad y la dirigencia política valoren a la ganadería, la actividad con la que nació Santa Cruz. Debe haber legislación que proteja la producción y obligue a que actividades como la minería, el petróleo, el gas, el hidrógeno verde o la gestión de los parques nacionales coexistan de manera armónica con la ganadería. No deben ser industrias sustitutivas; la preservación de la producción tradicional se debe contemplar en el uso del territorio.
LOA: ¿El plan de aprovechamiento comercial del guanaco no resulta suficiente para mitigar la sobrepoblación?
Enrique Jamieson: Todo suma, desde el uso de la fibra hasta la intervención de frigoríficos que invierten para colocar la carne fuera de la provincia. Sin embargo, la capacidad de procesamiento actual es insuficiente. Por ejemplo, la planta de un frigorífico realizó una faena máxima de 10.000 animales en un año, una cifra reducida frente a un crecimiento poblacional de hasta 300.000 guanacos anuales. Faenar 30.000 o 50.000 ejemplares solo amaina el problema de manera temporal.
Lo que necesitamos es definir un esquema de control que permita al productor coexistir con el guanaco en su justa medida. No buscamos la erradicación de la especie, sino un control efectivo que vuelva viable la producción.
LOA: La reconversión o adaptación del establecimiento rural es un proceso largo…
Enrique Jamieson: Es muy complejo. La proliferación sin control de fauna silvestre está afectando la economía rural no solo en Santa Cruz, sino también en Tierra del Fuego, Chubut y en el norte del país con especies como el jabalí. No se están tomando decisiones en tiempo y forma, y eso termina desplazando la producción en un territorio donde no existen grandes alternativas económicas para el campo.
LOA: El stock ovino provincial registra hoy los niveles más bajos de su historia. ¿Influyeron también las variables macroeconómicas en este resultado?
Enrique Jamieson: Sin duda. Hasta hace tres años el sector operaba con una brecha cambiaria del 100%. Se afrontaban costos a valor financiero mientras se liquidaba un producto exportable casi en un 50% de su valor real. El productor patagónico sufrió un severo perjuicio en ese contexto postpandemia.
Hoy los precios internacionales han mejorado y el tipo de cambio es más transparente, aunque los costos internos se han incrementado. A pesar de la complejidad del escenario, confiamos en que el sector saldrá adelante en la medida en que existan decisiones políticas firmes y un acompañamiento social que comprenda la necesidad de estas medidas.
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