La trayectoria de Eduardo Bagnato en medios de comunicación es vasta e incluye más de 57 años en televisión y unos 50 en radio, pero hay un hecho que fue inédito para la radiofonía argentina y mundial que este 20 de febrero cumplió 40 años: una transmisión bajo el mar.
Oriundo de Ciudad Autónoma de Buenos Aires y formado en COSAL, a finales de la década de los ochenta, llegó a la Patagonia.
“Nos dijeron que en el sur necesitaban locutores, por ejemplo en Río Gallegos. Me tomé un avión y llegué tipo 11 y pico de la mañana, me probó ‘Rody’ Rodríguez y ahí nomás, a las 14:00, ya tenía trabajo. Miguel Vicente viajó unos meses después”, rememoró Eduardo Bagnato a La Opinión Austral.
En “La Decana de la Patagonia” tuvo como compañeros a Hugo Giménez Agüero, a Ricardo Perezlaborde y Alicia Bahamondes, entre otros.
En 1968, trabajó en LU12 AM680, al año siguiente en Canal 9 y ese mismo año, viajó a Trelew para sumarse a LU20. A la capital santacruceña, volvió en 1973, pero por un breve lapso de tiempo durante el cual se reincorporó a la emisora y posteriormente, se desempeñó como jefe de prensa del Gobierno de la Provincia.
La última vez que estuvo en Río Gallegos fue en 1984 para poner en marcha el diario La Voz.
“Gallegos siempre me ha tratado muy bien, he vivido agradablemente con muy buena gente”, expresó.
Posteriormente, Bagnato trabajó un breve período en la localidad Caleta Olivia, luego en LU20 en Trelew y después en LU17 en Puerto Madryn, donde tendría lugar la primera transmisión subacuática del mundo.
Con el paso de los años, regresó a Buenos Aires, donde fue secretario de redacción del noticiero de Canal 9, trabajó en Splendid y en lo que era Canal 2, ahora América.
Posteriormente, estuvo viviendo en Estados Unidos, donde trabajó y fue subdirector de la revista de turismo latinoamericano Cotal Magazine. En su regreso a Argentina, se reincorporó a Splendid y le ofrecieron volver como jefe informativo de LU17 a Puerto Madryn, donde reside desde 1985.
Actualmente, es propietario del Teatro La Rosada.
A 40 años de la transmisión
En diálogo con La Opinión Austral, Bagnato recordó cómo fue que surgió la idea de hacer una transmisión bajo el mar.
“Con Osvaldo José Pavón, teníamos un programa de radio en la playa, se llamaba ‘Desde la rambla’, hacíamos la tarde. Se nos ocurrió porque una turista, a la que hicimos un reportaje, nos comentó que había hecho el bautismo submarino y que el instructor que la llevó, la había llevado a una especie de campana donde había unos ojos de buey”, recordó.
“Pero si se puede ir hasta ahí abajo, podríamos hacer una transmisión desde abajo”.EDUARDO BAGNATO Y OSVALDO PAVÓN
Esa “campana”, explicó, era en realidad “una vieja caldera de barco que unos buzos habían apoyado sobre el fondo del mar, le habían hecho dos ojos de buey y al colocarla, por la presión del agua, nunca se llena arriba, queda aire y es ahí donde le habían hecho los dos ojos de buey, quedaban unos 40 cm metros de aire lo que permitía entrar por debajo de esa excaldera y pararte sobre la rejilla, por ahí podías ver hacia afuera con el ojo de buey”.
“Cuando la turista nos dice eso, nos miramos con mi compañero Pavón y enseguida nos surgió decir: ‘Pero si se puede ir hasta ahí abajo, podríamos hacer una transmisión desde abajo’. Claro, lo dijimos, y cuando lo dijiste al aire, después cumplilo y hay que ver cómo lo llegas a hacer”.
Del dicho al hecho hay un largo trecho y la primera transmisión acuática no fue la excepción.
“Técnicamente no teníamos nada, solo teníamos un transmisor a válvula, un VHF que era con el que salíamos desde allí y con el que también se transmitían los partidos y todo, era el único equipo que había”, reconoció.
“Hubo que ingeniárselas para ver cómo llegábamos hasta ahí abajo. Primero, tener el permiso para que nos dejaran ir y conseguirlo, eso fue enseguida. Había muchos buzos en Madryn y siguen habiendo muchos, una empresa de buzos que nos suministrara los equipos, el aire y que hiciera la parte operativa, llevándonos. Era todo un panorama, pero eso no fue difícil, el tema era como transmitíamos”, advirtió.
“Nos decidimos por un gomón que nos prestó en ese entonces la empresa Ferramar. Pedro Domínguez tenía una compañía de buceo entonces nos proveyó los trajes, los tanques y los buzos, todo lo que hacía falta para sumergirse, la transmisión iba a ser desde 9 a 12 metros de profundidad, depende de cómo estuviera la marea”, repasó.
“José María Chiaramonte que también era un hombre de radio, Carlos Zapata, un tal ‘Alacrán’, nos prestaban todo el apoyo técnico para hacer eso. En el gomón iba un compañero de radio, Sergio Avendaño”, mencionó.
Un equipo que resista
Sobre cómo fue el armado del equipo transmisor, Bagnato detalló: “El equipo lo hacíamos andar a batería de auto, cubierto con un nylon como para que las salpicaduras no le peguen. Era un equipo viejo donde lo tocase el agua, volaba el equipo”.
Desde allí, “salía una manguera de riego de una pulgada que nos prestó una ferretería y casa de artículos del hogar que era de un buzo, hoy vecino mío, y por supuesto, nos facilitó la manguera, por donde mandábamos el cable de micrófono y también el cable de retorno”.
“Era un equipo viejo donde lo tocase el agua, volaba el equipo”.EDUARDO BAGNATO
“Lo ensamblamos, lo metió un buzo, la mandó ahí abajo, la sacó para la parte de la cápsula donde había aire, la colgó allí y desde el mismo bote salía, por el otro lado, la antena para el equipo que iba por el agua hasta una plataforma donde pudimos colocarla. Esos equipos de VHF llevaban una antena como la del televisor”, describió.
Ya con el equipo armado, era necesario que el clima acompañase. “Había que animarse. Dos veces, por problemas climáticos, no lo pudimos realizar y la tercera vez dijimos: ‘Esta es la vencida, pase lo que pase, la hacemos’. Y nos tiramos igual, el mar nos pegó una paliza, en las pocas fotos que hay se pueden ver las olas y lo bravo que estaba en ese momento el viento, pero había que seguir para adelante y lo hicimos”, destacó 40 años después.
“Bajamos con los buzos, nos metimos dentro de la cápsula, nos sacamos las boquillas, insertamos el micrófono que habíamos bajado un micrófono, el más chiquito porque había de bajarlo con la presión en un taper. No me olvido nunca, era un microfonito cuadrado, chiquito de los grabadores gelosos y el retorno era un simple auricular de speaker que te ponías en el oído, se le había alargado el cable, se lo había sellado y se lo había llevado para arriba”, describió.
A 40 años de aquélla transmisión, Bagnato reconoce que “todo esto era una cosita de locos, medio en joda, pero había que hacerla en serio”.
Una transmisión única en el mundo
“Bajábamos por 5 minutos como mucho ocho o diez porque tampoco teníamos mucho aire, íbamos con los tanques prestados que habían quedado de la gente que había realizado su bautismo submarino y por más de que habían muchos tanques, en cada tanque había un poquito”, relató con el recuerdo intacto.
“Al empezar a hablar, desde abajo, no pasaron 5’ que se conectó ya una radio de Charata, Chaco que se había enterado de lo que estaban haciendo unos locos en Puerto Madryn. Y empezó a rebotar la noticia por todos lados, lo puso Télam, entonces apareció Splendid para conectarse, El Mundo, Belgrano, Larrea, Daniel Mendoza, era una cosa que cuando empezó a rebotar por el mundo, nos enteramos que no había nadie que hubiera hecho eso en ninguna parte del mundo, era una cosa absolutamente nuestra. La alegría y la emoción que nos dio porque lo hicimos”, recordó.
Así es que la transmisión que inicialmente estaba prevista para extenderse por 10 minutos, ante la conexión de medios del país y del exterior, finalmente duró 43.
“Nos enteramos que no había nadie que hubiera hecho eso en ninguna parte del mundo”.EDUARDO BAGNATO
“Estuvimos más de 40 minutos abajo, chupando pedacitos de aire de los tanques que nos traían e hicimos la transmisión desde allí con algunos inconvenientes, por ejemplo se cortó el cable de la antena entre el bote y la plataforma y lejos de cortarse la transmisión, empezamos a salir con más claridad porque descubrimos que la antena tirada en el agua era mucho más antena que la antenita que teníamos colocada para la transmisión”, compartió.
“Esa fue la historia de la transmisión submarina que después empezaron a llamarla subacuática, que para el caso es lo mismo, y la pudimos hacer gracias a todos los compañeros, no éramos nosotros dos solos”, recalcó.
Pavón y Bagnato contaban con el apoyo de un compañero en el bote, otro en la plataforma, dos en estudios, dos más de apoyo logístico, uno en la playa y otro en lancha. Así, la transmisión se hizo “perfectamente”.
Este 20 de febrero a las 16:00, la LU17 emitió la transmisión completa de hace 40 años “de aquella locura de un par de locos, pero que nos salió bien”.
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