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Este viernes 3 de julio, desde las 19:00 en Miami, Argentina se medirá con Cabo Verde en los 16avos de Final del Mundial 2026.

Juan Bautista y su nieto Mario César Rocha en 1970.

En los años veinte llegó a la Patagonia Argentina, Juan Bautista Rocha, oriundo de Cabo Verde. Junto a Asunción Pérez, quien había migrado desde Vigo, España, con su hijo Adolfo, formó su familia y tuvo ocho hijos: Enrique, Ángel, Julio, César, Héctor, Ana, Irma y Enedina.

Enrique trabajó en el Correo, Ángel en Rentas, Julio fue trabajador de YPF y de SUPE, César de YPF, Héctor del Ministerio de Desarrollo Social e Irma del Hospital Regional Río Gallegos.

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Los hijos de Juan Bautista Rocha: parados Enedina, Julio, Héctor y Enrique. Sentados, Irma, César y Ana. Foto: gentileza Adriana Luna

Ana tuvo cuatro hijos que actualmente residen en Buenos Aires, César tuvo a Mario, en tanto que Héctor tuvo a Silvia Asunción, Irma a Irma Victoria y Enedina a Adriana.

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Mario, nieto de Juan Bautista Rocha, junto a su esposa Claudia y sus hijas Ximena, Daiana y Mario. Foto: gentileza Adriana Luna

Los Rocha y Radio LU12 AM680 tienen un vínculo. En la década de los noventa, durante un breve período, Mario trabajó como locutor en “La Decana de la Patagonia”. Tuvo también paso por algunas emisoras locales. Falleció muy joven.

Con el fútbol en la sangre

Un vínculo aún más fuerte es el de los Rocha con el fútbol, como jugadores de San Lorenzo, Hispano Americano y de Matadero, especialmente con el “Toro” que en septiembre cumplirá 68 años.

Irma Victoria, nieta de Juan Bautista Rocha. Foto: gentileza Adriana Luna

 

De hecho, Julio fue el primer presidente de la Asociación Independiente de Fútbol de los Barrios (AIFB), y del Club Matadero, César fue delegado del club en la AIFB en tanto que Héctor, Irma y Enedina, también formaron parte de la Comisión Directiva.

Adriana Luna, su hija Adriana y su nieta Amira viendo un partido de Matadero. Foto: gentileza Adriana Luna

Adriana Luna, quien durante una década integró la Comisión Directiva del Club Matadero y en dos períodos, formó parte de la Comisión Directiva de la AIFB, conversó con La Opinión Austral.

Cada vez que lo recuerdan, es un orgullo inmenso. No ando por la vida diciendo quién soy, el que me conoce y sabe, bárbaro, pero el que no, bueno, tampoco voy a andar diciendo: ‘Soy la nieta de’, no es cuestión de andar sacando chapita todo el tiempo. Hay mucha gente que por ahí pregunta, da la casualidad que estoy, les empiezo a contar y se van enterando de la historia real de quién fue”, manifestó.

Ana, César y Enedina, Adolfo, Asunción y amigos de la familia en el patio de la casa. Foto: gentileza Adriana Luna

“Mucha gente conoce muy por arriba la historia y cree que lo único que hizo mi abuelo fue ser parte del fútbol cuando en realidad él también tuvo otro motivo por el que lo conoce todo Gallegos, su famosa promesa de acompañar a cada persona que fallecía, él acompañaba caminando al cementerio”, contó.

Cuando las exequias se hacían a pie y el único auto era el coche fúnebre, Juan Bautista Rocha acompaña cada una de las caminatas. Con el paso del tiempo, las costumbres cambiaron y el acompañamiento funerario comenzó a hacerse en auto.

Juan Bautista Rocha y Héctor, campeones con Matadero a fines de la década de los sesenta. Foto: gentileza Adriana Luna

Sobre el origen de ese compromiso, Adriana contó: “Esa promesa la hizo mi abuelo cuando él sale de de Cabo Verde, se la hizo a su mamá, diciéndole que él iba a acompañar cada alma hasta su última morada y lo cumplió porque a cualquier vecino, sea conocido o no, él lo acompañaba y se encargaba de ir al cementerio, de hacer los papeles, preparar todo para que la persona fuera y tuviera su lugarcito. Y después, iba al velorio y de ahí salía caminando detrás del auto camino al cementerio”.

El abuelo Rocha

Adriana tenía seis años cuando su abuelo Juan Bautista Rocha falleció. De los recuerdos de su infancia, rememoró: “Él era bueno, pero era estricto. Tenía a todos disciplinados en cuanto al levantarse, desayunar, el almuerzo, todo tenía su horario y tenías que respetarlo, el que no estaba, no comía. Era un hábito. Estuvimos bien disciplinados”.

Ninguno de los descendientes de Juan Bautista Rocha ha podido conocer Cabo Verde y Adriana sostiene que es el sueño de muchos. “La situación económica no te da para ir. El otro día, gracias a esto del fútbol en un noticioso de Buenos Aires pasaron imágenes y pude conocer como es la isla, es muy bonita, tiene lugares muy bonitos, sería muy lindo poder llegar a conocer el lugar”, expresó.

Héctor y Ana Rocha, hijos de Juan Bautista Rocha. Foto: gentileza Adriana Luna

“¿Cómo lo voy a vivir? Y con un 70 por ciento de sangre argentina y un 30 caboverdiana. Fue una alegría cuando escuchamos que había clasificado Cabo Verde”, afirmó sobre el cruce que mantendrá expectante a todo el mundo este viernes.

“Dije: ‘Vamos a alentar a Cabo Verde cuando podamos y verlos’. Me miré todos los partidos de Cabo Verde y cuando vi que tenía que jugar con la Argentina, me quería morir, pero bueno, ¿qué va a hacer? Es cosa del fixture, del fútbol. El fútbol no tiene lógica”, sostuvo.

En 2012, Adriana Luna celebrando a Matadero campeón. Foto: gentileza Adriana Luna

Uno decía: ‘Cabo Verde, va a hacer la primer rueda y ya está. Va para cumplir’ porque con grandes potencias como las que hay… es un equipo que es la primera vez que participa, no tiene roce mundialista, iba para cumplir con los partidos que le tocaba jugar y ya está, eso es lo que decíamos. Pero cuando vi el partido con España… no es una selección fácil, se la aguantó. Después, le aguantó el partido a Uruguay, clasifica segundo, fue todo un una sorpresa, pero ¿qué vas a hacer? Nos toca jugar contra ellos”.

“Esperemos que sigamos la Argentina, que no siga Cabo Verde, pero si sigue Cabo Verde, seguiremos alentando igual. No va a ser este total la alegría si es Cabo Verde, pero algo de sangre va a correr por ese lado también”, afirmó.

 

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