Desde 2015, Héctor Ceferino Acosta, más conocido como “El tío” para la comunidad salesiana, estuvo al frente de la dirección general de la Casa Salesiana de Río Gallegos conformada por los cuatro niveles, el Inicial con el Jardín Juanito Bosco, el Primario y Secundario del colegio, y el Superior con el Instituto Salesiano de Estudios Superiores (ISES). Además, de la Escuela Laboral Domingo Savio con Nivel Primario, Secundario y sus talleres de capacitación laboral.

Santiago Escalada y Héctor Acosta presentando las ofrendas en la Misa de Acción de Gracias en el gimnasio José Saracano. Foto: José Silva/La Opinión Austral

El martes pasado en el gimnasio José Saracano, la comunidad educativa celebró una misa de Acción de Gracias en la que se despidió a Acosta y se le dio la bienvenida a Santiago Escalada.

Desde las gradas del gimnasio, Héctor Acosta conversó con La Opinión Austral, recordó sus inicios y cómo la Casa Salesiana se convirtió en el escenario por el que ha pasado y seguirá transcurriendo toda su vida.

La Opinión Austral: ¿Qué recordas de 2015 cuando te hiciste responsable de la Dirección General de la Casa Salesiana?

Héctor Acosta: Estaba dando clases en el Nivel Secundario. Empecé a dar clases en el colegio en el año 1994. Luego, me fui unos años al Consejo de Educación a trabajar con las escuelas de gestión privada y luego, volví al colegio a dar clases. Por esa motivación de estar con los jóvenes, volví cuando dejé la función pública.

En ese momento, la casa estaba viviendo un momento de transición. La congregación salesiana estaba transformando las casas en todo el país, esencialmente en la Patagonia, y se toma la decisión de que la obra escolar pase a ser laical.

“Pudimos emprender una propuesta que era fortalecer la pertenencia de la casa salesiana y que la casa salesiana sea una sola”.

Esto significaba que el director de obra escolar, todo lo pedagógico pastoral pasaba a un laico con el acompañamiento de una comunidad religiosa que era la que iba a estar a cargo de la parroquia del Carmen, más todo lo pastoral religioso.

Al estar de vuelta en el colegio, estaba en relación con la mayoría de los docentes de la Casa. Uno va haciendo encuentros, retiros o convivencias y se va conociendo con otros docentes de los diferentes niveles, así que pudimos emprender un buen trabajo con una propuesta que era fortalecer la pertenencia de la casa salesiana y que la casa salesiana sea una sola, que las dos obras escolares no actúen solamente para los actos como una sola casa, sino que esté más integrada en todo lo que era el concepto familia, el concepto Don Bosco, el proyecto educativo pastoral salesiano en su plenitud.

En 2016, celebrando con espíritu salesiano.

Así empezamos ese trabajo, la predisposición de la gente nos llevó a que nos fuimos transformando en un tiempo medio con nuestro mensaje de casa única, por ahí con sus diferentes improntas, porque hay diferentes nichos de trabajo para cada una de las obras, pero con una misma consigna que era la familia salesiana.

A principios del 2019, ya nos habían avisado que la comunidad religiosa se retiraba y que en Río Gallegos la presencia religiosa que quedaba era la diocesana. La diócesis ya se había hecho cargo de la catedral y la parroquia del Carmen vuelve a la estructura de la diócesis. Todo lo que era lo religioso lo llevaba adelante la diócesis y nosotros colaborábamos desde los diferentes consejos laicales, tanto en el barrio como en la parroquia, esencialmente nuestro trabajo pastoral está enfocado hacia los chicos, entonces lo fortalecimos y empezamos el 2019 con una obra plena laical.

Fuimos cosechando ese trabajo que habíamos ido sembrando desde el 2015 y es así como fuimos fortaleciendo los equipos de animadores, en otras organizaciones son los monitores, generalmente jóvenes desde los 15 años en adelante.

Había un buen trabajo en exploradores, los exploradores tuvieron y tienen mucha participación en todo lo que es animadores y también en el oratorio de José Saracano, José venía formando junto con los laicos, buenos animadores y así, nos fuimos extendiendo.

 

Durante el acto de premiación del Concurso “María Nuestra Madre” en el Jardín Juanito Bosco en 2016.

Santiago (Escalada) empezó a trabajar fuertemente en la Domingo Savio, armó sus animadores, y así con proyectos institucionales relacionados a lo pastoral educativo comenzamos a fortalecer el clima de familia en cuanto a la pertenencia a la casa.

LOA: ¿Cómo fueron esas transiciones en 2015 y 2019 para la comunidad educativa?

HA: El cambio lo que provoca es incertidumbre y lo que tuvimos que manejar fue la incertidumbre.

Hay momentos que la familia salesiana necesita la presencia de salesiano, el día de Domingo Savio, el de Nuestra Señora de Luján, el día de María Auxiliadora, el mes de Don Bosco. Siempre tuvimos diferentes salesianos que fueron viniendo, en algún momento el padre Fernando Contarino estaba en Caleta Olivia y venía, el padre Héctor Arismendi que actualmente está en Caleta Olivia. Ha venido a dar una mano el padre Patrick que estaba en Puerto Deseado, desde Buenos Aires ha venido el padre Fabián Alonso, el padre Osvaldo Braccia que vamos a tener este nuevamente el gusto de que nos acompañe para María Auxiliadora.

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Junto a las autoridades de la Escuela Laboral Domingo Savio.

Son los momentos que convocas en forma abierta y general a la familia salesiana, a toda la comunidad en general, por ahí vienen los exalumnos, los abuelos, los padres, y al ver al religioso salesiano se acercan, conversan, hablan, es parte de lo nostálgico y es parte de la formación de uno. Habla con el religioso y es como que se va renovando esas pertenencias.

Durante todo el año, se trabaja para esos eventos sabiendo que tendrá la presencia de un religioso salesiano.

LOA: ¿Cómo fue el trabajo durante la pandemia? ¿Fue el momento más complejo?

HA: Más allá de que uno siempre tiene avatares, lo más difícil para nosotros fue la pandemia. Para un proyecto educativo pastoral que está básicamente elaborado y trabajado hacia el vínculo, fue mortal.

El otro día mirábamos actas de los consejos y los primeros tiempos se hablaban de 20 días y del primer corte que hicimos, empezamos a trabajar con la probabilidad de que sea mucho más que 20 días y eso fue lo que nos dio la posibilidad de que rápidamente comenzamos con las aulas virtuales, empezamos a tener un contacto virtual con los chicos y con las familias.

Los más difícil fue el Juanito Bosco, una sala de cuatro que no había  alcanzado a tener dos semanas con sus maestros y luego se tenían que ver a través una pantalla.

LOA: Los espacios de taller…

HA: Todo se fue armando. Desde esa segunda quincena de marzo a fines de abril, teníamos todo en virtualidad. También en forma interna había una resistencia, Estaba el docente que decía: “No, che, nos están diciendo que son 20 días. Esperemos. Esperemos porque yo quiero yo quiero trabajar con el pibe en el taller, en el aula, en el patio”.

Fue todo un cimbronazo, fue muy difícil. Para nosotros, fue el momento más duro que nos tocó vivir. Uno hace una buena evaluación, pero luego estuvo toda la época donde fallecían familiares y acompañar en la virtualidad, tratar de estar… era difícil.

En la inauguración de la Plaza José Saracano en 2021.

Tuvimos momentos de desencuentro. La promoción del 2020, la deuda más grande que queda, no pudimos hacer lo que con otras promociones, uno intentaba hacer acciones reparadoras… fue el momento más duro.

Hoy se evalúa que medianamente pudimos ser previsibles, pero hubo muchísimas cosas a las que no pudimos dar respuestas como esta, tuvimos una promoción que se terminó yendo sin su cierre a lo salesiano. En el 2021 lo pudimos hacer con restricciones, pero lo pudimos hacer.

HA: ¿Qué momento se te viene la cabeza que te haya llenado el corazón?

LOA: Fue la fecha que sentí que estaba cerrando un ciclo, el 8 de mayo del año pasado, estábamos celebrando a Nuestra Señora de Luján.

Se hace la procesión, cerramos con una celebración y en las ofrendas, las obras escolares hacen bailes. Termina la celebración y espontáneamente sale que vamos a seguir  celebrando a la Virgen y se arman grupos de baile en forma espontánea mezclándose los jóvenes, los adolescentes y los chicos, por edades, de las dos escuelas. Cuando vi esto, creo que no lo dije en ningún acto, pero se lo dije a los directivos: “Estoy sintiendo que estoy cumpliendo un ciclo”.

La procesión por el Día de la Virgen de Luján del 8 de mayo de 2025. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

Nosotros logramos el primer objetivo que era ser casa. Y ese día, esa celebración fue el inicio en mi cabeza de decir: “¿qué más?” y uno siempre encuentra encuentra más, uno sabe que hay que dar respuestas pedagógicas, que hay que dar respuestas pastoral, de presencia de una casa de 140 años de presencia local, pero el objetivo primario que me había planteado y nos habíamos puesto como equipo, lo vimos en este gimnasio de José Saracano con la bendición de José seguramente.

En ese evento se vivió un clima de familia y de ahí en más en el fogón de la familia siguió pasando lo mismo. Hoy es así, es natural que se mueva así.

LOA: ¿Qué te llevas?

HA: Todo. Soy exalumno de esta casa. Los salesianos formaron parte de mi vida porque estuvieron en los momentos más complicados de mi vida y estuvieron en los momentos alegres de mi vida. Perdí a mi mamá de muy joven, de chico, y ellos acompañaron a mi familia, me acompañaron a mí.

Fui alumno, egresé del colegio, volví, empecé a dar clase, conocí a mi señora. Tengo una familia hermosa.

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“Aprendí a agradecer”, afirmó Héctor Acosta. Foto: José Silva/La Opinión Austral

LOA: Son el escenario de tu vida.

HA: Exacto. No puedo salir de acá. Todo fue pasando por acá. Por eso cuando alguien me pregunta… va a ser difícil que no ande dando vueltas por acá. Siento eso, fue mi opción de vida, la tomo y la voy a seguir tomando de esta manera.

LOA: ¿Hay algo que quisieras agregar?

HA: Aprendí a agradecer. Agradecer a la comunidad en general, a la comunidad de la Casa Salesiana. Muchas veces toca gestionar desde la intuición, más cuando hay crisis, crisis de todo tipo. Muchas veces hay decisiones que hay que tomar y quizás el conocimiento, el ser de acá, el de conocer la casa, te lleva a tomar decisiones y uno por ahí se equivoca. Y, siempre sentí que la gente siguió acompañando, siguió estando y es darle un gracias a todos en general.

Gracias a la vida. Empiezo las mañanas o empiezo una celebración dando gracias a la vida, por mi familia, mis hijos, mis amigos, esto (la casa). Gracias a todos.

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