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La historia de la Despensa Don José comenzó en 1978, cuando Marta Navarro y su esposo, José Calisto, decidieron abrir un pequeño comercio en calle Chaco 381, en el barrio conocido como Belgrano Viejo.

La iniciativa surgió de José, quien había pensado en emprender un negocio propio. Por entonces, la zona contaba con pocos comercios y uno de los principales puntos de referencia era el quiosco El Gordito. La familia decidió apostar por una despensa que comenzó con un espacio reducido y poca cantidad de mercadería, pero que rápidamente consiguió clientes.

El nombre también nació dentro de la familia. Inicialmente se había pensado utilizar las iniciales de los hijos, Norma Noemí Calisto y Luis Osvaldo Calisto, pero finalmente Marta propuso que el comercio llevara el nombre de su esposo: Don José.

Los hijos eran pequeños cuando comenzó el negocio y, con el tiempo, también se fueron incorporando a las tareas de atención. El comercio fue creciendo de manera progresiva y la familia amplió el espacio a medida que aumentaban las necesidades y la cantidad de productos.

La historia de Despensa Don José comenzó con José y Marta, que formaron una hermosa familia junto a sus hijos Luis y Norma. FOTO: IG DESPENSA DON JOSÉ.

Durante las casi cinco décadas siguientes, la despensa se mantuvo en actividad y atravesó diferentes momentos económicos y familiares sin perder su carácter de comercio de barrio.

Una familia detrás del mostrador

Con el paso de los años, la Despensa Don José se transformó en un emprendimiento familiar que involucró a distintas generaciones.

Norma Calisto, hija de Marta y José, pasó a tener un papel central en la atención junto a su esposo, Raúl Sandoval. También participaron otros integrantes de la familia, entre ellos los nietos, que colaboraron con las tareas cotidianas del negocio.

“Siempre estuve. Estuve cuando mi papá estuvo enfermo, cuando mi mamá estuvo enferma”, recuerda Norma este martes 6 de octubre bajo el cielo gris y encapotado de Río Gallegos. “A mí me gustaba, me gusta esto, fue mi rubro porque esto lo mamé”, subraya durante la entrevista con La Opinión Austral y radio LU12 AM680 que fue hasta el almacén apenas se enteró del cierre.

La relación con los vecinos fue otro de los pilares de la trayectoria. La familia llegó a mantener clientes durante décadas y, en algunos casos, otorgó “fiado” a vecinos que compraban allí desde los primeros años. Esa confianza se construyó con el tiempo y convirtió a la despensa en un lugar de referencia para quienes vivían en el sector.

Norma Calisto con Raúl Sandoval, quien falleció en agosto de este año, en el frente del almacén que mantuvieron vivo durante los últimos años. FOTO: IG DESPENSA DON JOSÉ.

“Nosotros seguimos con la libretita, seguimos con la libretita”, remarca Norma al móvil de La Opinión Austral en pleno 2026.

La propia historia familiar destaca que el comercio no se limitó a la venta de productos. Los mates, las charlas y el contacto cotidiano hicieron que el local funcionara también como un espacio de encuentro.

Norma Calisto en sus últimos días al frente del local Despensa Don José, fundada por sus padres. FOTO: LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL.

El crecimiento de un comercio de barrio

La permanencia durante 47 años estuvo vinculada a una administración orientada a reinvertir en el propio negocio. La familia fue ampliando el espacio y diversificando los productos a medida que la actividad lo permitía.

De aquel pequeño local de 1978 quedó un comercio con décadas de presencia en la misma dirección. La continuidad también estuvo marcada por una premisa familiar: sostener el negocio y mejorar sus condiciones sin perder su identidad.

A lo largo de ese tiempo, la despensa atravesó cambios en la ciudad, distintas condiciones económicas y transformaciones en los hábitos de consumo. También sobrevivió a momentos excepcionales, como la pandemia de coronavirus. “Mis padres fueron muy disciplinados, tuvieron una disciplina económica”, explica cómo supieron sus padres llevar adelante el negocio tantos años: “Y bueno, nosotros tratamos igual de llevarlo así”.

El frente de la Despensa Don José en la actualidad. FOTO: LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL.

También reconoció que con las condiciones actuales los vecinos tienen mayores dificultades para realizar sus compras. “Se nota realmente y uno lo ve también que ya ha cambiado mucho, la gente ya ahora le cuesta mucho poder comprar mucho, poder juntar los pesitos porque la situación no está fácil para nadie”, explicó. A pesar de esos cambios, la despensa logró mantenerse en funcionamiento durante casi medio siglo.

Marta al Mundial de Francia 1998

Entre los recuerdos más particulares de la historia de la despensa se encuentra un episodio ocurrido en 1998, cuando Marta participó de un concurso del programa televisivo Sorpresa y media. La promoción estaba vinculada al vino Termidor. Marta reunió los frentes de las cajas del producto y envió las participaciones sin imaginar que terminaría siendo una de las ganadoras.

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Marta Navarro fundó La Despensa Don José en 1978 junto a su marido José Calisto.

La noticia llegó por teléfono a través de su cuñada, que había visto el programa y reconoció su nombre entre los ganadores. Después comenzaron los trámites para concretar el premio.

El resultado fue un viaje a Francia para asistir al Mundial de 1998, una experiencia que Marta y José compartieron mientras la despensa permaneció cerrada durante esos días.

El premio incluía la participación en una actividad conocida como un “metegol humano”. El equipo fue armado por su hijo y contó también con familiares y conocidos. La experiencia quedó registrada en imágenes que la familia todavía conserva y que Marta solía volver a mirar con el paso de los años.

Para ella, aquel viaje significó conocer otro país y vivir desde las tribunas una experiencia que hasta entonces había visto únicamente por televisión.

La pandemia

Durante 2020, la familia adaptó el funcionamiento de la despensa a las restricciones sanitarias. La atención comenzó a realizarse detrás de las rejas y con medidas destinadas a reducir el contacto directo con los clientes.

La edad de Marta y la necesidad de proteger a la familia llevaron a extremar los cuidados. En ese período, la participación familiar también fue fundamental. Norma permanecía buena parte del día en el negocio, mientras Raúl, la nieta Naiara Sandoval y otros integrantes colaboraban con la atención.

Pérdidas familiares

La historia de la despensa también estuvo marcada por la muerte de José y Marta, y por la decisión de sus descendientes de mantener vivo el comercio. En los últimos años, Norma quedó al frente de buena parte de las tareas junto a Raúl. Sin embargo, en agosto de este año la familia sufrió otra pérdida con el fallecimiento de Raúl, conocido como “El Correntino”.

“El mejor marido, vecino, papá, abuelo, amigo, el mejor en todo”, así lo recordaron a Raúl Sandoval, “El Correntino”. FOTO: IG DESPENSA DON JOSÉ.

Su muerte significó un nuevo golpe para quienes sostenían el negocio y para los vecinos que durante años compartieron con él la rutina detrás del mostrador.

“Gracias a todos por estar acompañándonos. Es una pérdida muy dura. El Correntino se nos adelantó, como siempre, haciendo todo, preparando el camino. Ganó la carrera, ganó su corona. El mejor marido, vecino, papá, abuelo, amigo, el mejor en todo”, expresaron desde las redes sociales de la despensa que sostenía Naiara con mucha iniciativa.

Raúl y Norma.

En aquella publicación también dejaron una reflexión que, según la familia, sintetizaba parte de la manera de vivir de Raúl: “Si algo me gustaría que guarden: vivan livianos, siempre digan cuánto aman todos los días, vivan alegres y positivos todos los días. Trataremos de seguir, trataremos. Gracias nuevamente”.

Una decisión difícil

Norma explicó que la decisión no estuvo vinculada exclusivamente con la situación económica del comercio, sino con una cuestión familiar y personal después de la pérdida de su compañero. “Fue una decisión muy, muy dura que tuve que tomar. Hace más de un mes y medio que falleció mi esposo y él era con el que estaba acá y era el que me ayudaba y él que era mi compañero y estábamos los dos acá al pie del cañón”, relató al movil.

Naiara Sandoval. FOTO: LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL.

La ausencia de Raúl modificó la relación de Norma con el lugar que durante tantos años compartieron. “45 años estuve casada y se me fue mi compañero de un día para otro. Entonces, esto ya cumplió su ciclo”, expresó.

Una historia de superación

La historia de la familia también está atravesada por experiencias personales difíciles. En octubre, desde las redes sociales de la despensa recordaron que Norma atravesó un cáncer de mama y destacaron que lleva 13 años desde aquel proceso con el fin de promover los controles médicos y la prevención.

“OCTUBRE ROSA. Y sí, Normita hace 13 años es más que vencedora. Rutina, análisis, controles ginecológicos. Cuidados y mucha gente que está ahí para acompañar”, expresaron.

Norma venció el cáncer de mama hace 13 años y concientiza a las mujeres para que se hagan los estudios.

El mensaje también buscó remarcar la importancia de la detección temprana: “Que no te dé miedo, ni vergüenza. Si todo va bien, controles. Si algo suena mal, controles. A tiempo salvamos vidas”.

Este martes, Norma lo recordó en la entrevista con La Opinión Austral: “Sin salud no somos nada y yo agradezco a Diós que todavía me tiene acá haciendo frente a todo”.

“Gracias al acompañamiento de mi familia y de mi esposo que estuvo siempre conmigo en todo momento, bueno, logré superar”, expresó al recordar las quimios y rayos que debió realizarse en Buenos Aires porque todavía no existía el Centro de Medicina Nuclear.

Final de una etapa

Después de 47 años, Norma atraviesa los últimos días de la despensa con la certeza de que el cierre será también un proceso personal. “Hoy veo que a medida que se vaya cerrando, que a fin de mes ya cierre, creo que será otro proceso que tendré que asumir y ver porque son muchos recuerdos y muchas cosas que hay acá dentro de este negocio”, expresó.

Después, desde el 1° de noviembre, las puertas permanecerán cerradas, aunque Norma continuará en el lugar para entregar la mercadería que pueda quedar.

El último mes en Chaco 381

La noticia generó reacciones entre vecinos de distintas generaciones. Naiara, de 24 años, contó que incluso los más chicos preguntaron qué ocurrirá cuando la despensa deje de funcionar. “Las demostraciones de amor que tuvimos todos estos días de que pasó la noticia son infinitas, de los vecinos, de los más grandes a los más chiquititos”.

Naiara Sandoval estudia Nutrición en Córdoba, pero regresó a Río Gallegos para acompañar a su familia tras la muerte de su padre. FOTO: LEANDRO FRANCO / LA OPINIÓN AUSTRAL.

Para ella, parte de ese vínculo se construyó en los pequeños gestos cotidianos y en la atención que recibió cada persona durante años. “Yo creo que cuando vos entrás a un negocio y te sentís bien, quizás no decís: ‘Bueno, me faltó algo, capaz no había’. Pero me atendieron bien y vuelven”.

Un recuerdo que queda en el barrio

Naiara estudia Nutrición en Córdoba, pero regresó a Río Gallegos para acompañar a su familia tras la muerte de su padre. Su historia con la despensa comenzó desde la infancia, cuando creció entre el mostrador, la registradora y los vecinos del barrio. “Acá nacías y te ponían atrás de la registradora, ahí a ayudar. Era así, porque son esas cosas que son recuerdos, que uno los atesora y los va a guardar”.

La Despensa Don José cerrará así una actividad iniciada en 1978 por Marta Navarro y José Calisto. Para la familia, quedarán las historias construidas durante casi cinco décadas, el vínculo con generaciones de vecinos que pasaron por Chaco 381 y el sentimiento que dejó: “Muy bendecidas por los vecinos, por el cariño, por todo lo que nos han dado y uno ha retribuido”, resumió Naiara.

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