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Decenas de egresadas participaron del Día de la Exalumna/o del Instituto María Auxiliadora (IMA) Río Gallegos que se celebró el sábado 5 de septiembre.
Organizado por Consejo de la Unión de Exalumnas/os, la jornada inició con la celebración de la misa, a cargo del sacerdote Ariel Silguero.
En la oportunidad, Nelly Cepeda, primera directora de los niveles Primario e Inicial, a partir de 1996, y Elisabeth Pereyra, primera rectora del nivel Secundario, desde 1998, recibieron un reconocimiento por haber dejado su huella como las primeras directivas laicas.
Posteriormente, las exalumnas se trasladaron al gimnasio, donde compartieron el té y tuvo lugar la entrega de medallas.
La Opinión Austral dialogó con Daria Eugenio, quien reside en Río Gallegos, y Mabel Amado, quien vive en El Calafate, ambas fueron alumnas pupilas y egresaron en 1966, integrando la tercera promoción que se recibió con el título de Maestra Normal Nacional.
“Las temperaturas no eran las actuales y los sistemas de calefacción tampoco eran los actuales”.DARIA EUGENIO, EXALUMNA IMA RÍO GALLEGOS
“En María Auxiliadora, hice el secundario, de 1ro a 5to año, como interna. Soy nativa de Puerto Santa Cruz, venía en marzo, teníamos vacaciones de invierno en julio, regresábamos a los hogares y finalizábamos en noviembre. Si no nos llevábamos materias, volvíamos a nuestro pueblo”, explicó Daria a La Opinión Austral.
En tanto que Mabel, oriunda de El Calafate, viajaba para poder cursar los estudios secundarios en Río Gallegos.
Sobre cómo era el día a día durante la década de los 60, Daria manifestó: “Como internas, si lo comparamos con la vida actual, era muy duro. Comenzando con este enorme edificio, si bien ahora está ampliado, era muy grande para su momento. Las temperaturas no eran las actuales y los sistemas de calefacción tampoco eran los actuales. Se calefaccionaba con una caldera que la encendían en determinados momentos”.
“Vivíamos con el blazer puesto, día y noche por el frío. Era mucho el frío que se sentía”, describió Mabel.
Sobre la rutina, repasó: “Teníamos misa a las 07:00, desayuno, después íbamos a clase. Después, al comedor para el almuerzo, teníamos clase a la tarde, la merienda y también teníamos unas horas de estudio, donde hacíamos las tareas. Pero las tareas de todos los días del edificio, de limpieza, de mantenimiento, lo hacíamos las pupilas. Íbamos rotando de un sector a otro. Una semana te tocaba baño, otra semana te tocaba olla, otra semana los pisos. Hacíamos todo el trabajo del colegio”.
“Eran muy estrictos, horarios para todo, era todo muy organizado”, acotó Daria.
En este sentido, Mabel manifestó: “Salimos con una formación, considero que muy buena, pero se alejaba totalmente de la realidad de los hogares en que vivíamos. Todas vivíamos en hogares comunes, pero acá no encontrabas nada parecido a tu casa”.
“Hay que pensar que era una época distinta a la actual. Por ejemplo, hasta el día de hoy,tengo una concentración total en silencio, con ruido, no sé escribir, quizás leer, éramos 60 pupilas”, expuso Daria. “El estudio era un silencio total”, agregó Mabel.
“Estoy muy agradecida a nuestra profesora de práctica y de didáctica, la hermana Carolina Querol, como docentes pudimos ser excelentes”, destacó Daria y agregó “hemos recorrido todos los escalones de la carrera docente, casi todas ascendieron, Dios permitió que llegue hasta a ser supervisora de zona sur. Maestra, directora, todas hemos hecho ese recorrido”.
Las exalumnas aclararon que el curso no estaba integrado en su totalidad por pupilas. “Habíamos muchísimas pupilas, que veníamos de todos los lugares de la provincia. Estaban las externas que son las chicas de Gallegos”, explicó Mabel a lo que Daria añadió que “no había mucho trato entre pupilas y externas”.
“No podíamos hacer amistad con las externas. La amistad la hacemos ahora, después de que salimos”, completó Mabel.
Reencuentros
El grupo que en 1er año había iniciado con 40 alumnas, cerró con 18 egresadas en 1966. “Desde que egresamos nos mantenemos siempre en contacto. Nos reunimos para los 25 años, las Bodas de Oro y ahora los 60 años. Lo más hermoso que formamos fue la amistad que tenemos entre todos”, destacó Mabel.
Con residencia en Mendoza, Buenos Aires, San Luis, El Calafate, Río Grande y Río Gallegos, las exalumnas están comunicadas mediante un grupo de WhatsApp. “Muchas de nuestro grupo ya se fueron a la paz del Señor. Somos las que quedamos viviendo”, mencionó Daria.
Consultada sobre qué les genera poder encontrarse personalmente, Daria expresó: “Nos genera mucha alegría y una gratitud hacia la institución porque siempre hemos sido muy bien recibidas, en cualquier época, época de fiesta, época de clase, cada vez que te acercas, siempre es tu colegio”.
Emocionada hasta las lágrimas, agregó que “no es fácil recordar 60 años. Son 60 años de egreso, no es un día, es toda una vida. Y ahora, la mayoría somos abuelas, llegamos con el bagaje de todo lo que nos ha ido dando la vida, todo bueno por suerte, y el colegio también nos dio mucho”.
Para finalizar, agradeció “a todas las compañeras que pudieron llegarse en este día desde lejos”.
Cabe mencionar que de la Promoción 1966 participaron Estela Agulló, Mónica Cepernic, Casimira Castro, María Teresa Drapich, Daria Isabel Eugenio, María Victoria Fernández, Blanca Luz Mansilla y María Cristina Vilanova.
Nelly Cepeda y Elisabeth Pereyra, primeras directivas laicas del IMA Río Gallegos
La Opinión Austral ¿Cómo fue la experiencia de estar al frente de la dirección del Nivel Inicial y Primaria?
Nelly Cepeda: Fue un gran desafío, primero porque veníamos de una historia donde las direcciones y todo era a cargo de las hermanas y me llamó muchísimo la atención que siendo tan joven me ofrecieran la posibilidad de quedarme en la dirección.
Estaba dando clases en el establecimiento hacía seis años y un día me llaman para cubrir el cargo, era sólo por seis meses porque la hermana iba a volver, pero nunca más volvió. Así que me tuve que quedar y estuve casi 20 años en la dirección del colegio.
LOA: ¿Cómo fue esa situación?
NC: Para mí fue extraña en el sentido de que aprendí a ser directora, un poco sola, porque Elisabeth todavía no estaba. Tuve el sostén y el acompañamiento de las hermanas y de la madre inspectora de la comunidad de María Auxiliadora, que siempre estuvo acompañándonos, pero fue muy difícil. Para mí era como un lugar prestado que no era mío entonces me costó un tiempo acomodarme y poder ejercer, como correspondía, el rol que me habían ofrecido.
LOA: ¿Cómo fue tu experiencia como directiva en Secundaria?
Elisabeth Pereyra: En mi caso, ingreso a la institución como mamá. Mi hija mayor inició en el colegio. Después, me recibí y empecé a trabajar como profesora de geografía. Y después de 10 años de estar en el aula, me ofrecen el cargo de vicerrectora.
En ese momento, había una rectora, era una religiosa. Al año siguiente, pensé que me iba a quedar como vicerrectora, pero no, la hermana se retira y me nombran rectora y era algo ante lo que yo decía: ‘No lo voy a poder lograr porque recién estoy haciendo mis pasos y aprendiendo’.
Como vicerrectora uno va aprendiendo lo que hace la rectora o cómo es el movimiento de toda la escuela, era de 1ro a 5to año, y otra cosa que era importante era que eran todas alumnas. Finalmente, estuve 13 años frente a la rectoría.
Todo tiene ventajas y desventajas. Siempre estuve acompañada hasta unos tres años antes de jubilarme por una religiosa vicerrectora que cumplía la función de directora de la comunidad y también tenía titulación, eran hermanas con una formación muy rica, eso me ayudó en gran parte a poder ejercer la rectoría con mayor seguridad. Después, se retiraron las hermanas y ya éramos laicos en la rectoría y en la vicerectoría.
LOA: Este año el IMA cumplió 125 años en Río Gallegos ¿Qué significa para ustedes estar compartiendo el Día de la Exalumna?
NC: En lo personal me parece algo magnífico porque te encontrás con exalumnas de cuando recién iniciaste y te reconocen, a veces a uno se le desdibujan los rostros, pero cuando te dicen el nombre te acordás.
Nosotros nos llevamos en el corazón los nombres de los chicos, cada uno es un rostro y un nombre que uno guarda en el corazón.
Me enorgullece un montón porque las chicas te reconocen y se acuerdan de cosas que por ahí a lo mejor a vos se te habían despintado.
Lo que han hecho las exalumnas es para sacarse el sombrero porque nosotras también hemos hecho historia en esta casa al haber sido las primeras laicas a cargo de las direcciones de la escuela, las hermanas confiaron. Como contaba Elisabeth, ella siempre tuvo a la par a una hermana, yo estuve sola, pero gracias a Dios entre las dos hicimos un hermoso equipo, eso nos ayudó a crecer, a equivocarnos menos y a aprender más.
EP: Este reconocimiento que nos hicieron hoy fue muy importante porque el instituto tiene 125 años, hoy es laical completamente y nosotras hemos hecho los primeros pasos para llegar a esta instancia. Es interesante que nos recuerden y nos reconozcan. Como me decían, ustedes son la historia viviente.
¿El IMA pasa a ser parte de la casa de la familia?
EP: Completamente porque el instituto tiene los tres niveles y nuestras hijas han pasado por el jardín y han estado con nosotras en la escuela.
NC: Siempre sentí un gran agradecimiento a Elisabeth porque nos hemos acompañado, eso es lo importante y es mi deseo para esta casa, para que los equipos directivos conformen equipos de trabajo. Que el cargo no sea un membrete de poder, que sea servicio a la comunidad, a todas las familias que nos confían a sus hijos, a todos los jóvenes que esperan y así como Don Bosco y Madre Mazzarello, acompañarlos y ayudarles a que sueñen, sueñen alto, ese es nuestro deseo.
Así se vivió el Día de la Exalumna/o en el IMA Río Gallegos











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