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Cada 27 de julio se conmemora el Día Mundial del Perro Callejero, una fecha destinada a generar conciencia sobre el abandono animal, promover la adopción responsable y fomentar la esterilización. En ese contexto, una historia continúa emocionando a los vecinos de Río Gallegos: la de Valentín, un perro de alrededor de siete años que logró salir adelante luego de sufrir uno de los casos de maltrato más estremecedores registrados en la ciudad.
Su calvario salió a la luz el 14 de febrero de 2025, cuando una joven lo encontró gravemente herido después de que su dueño lo arrastrara durante aproximadamente seis kilómetros con un automóvil y luego lo abandonara. Su nombre recuerda precisamente el día en que comenzó una nueva oportunidad para él: San Valentín. En el marco de esta jornada, impulsada desde 2008 por el estudiante chileno Ignacio Gac, La Opinión Austral conversó con Aldana Quiroz, la rescatista que lo recibió de manera transitoria, aunque con el paso de los meses decidió convertirlo en un integrante más de su familia.
Actualmente, Valentín disfruta de una vida muy distinta. Tras recuperarse del brutal episodio de violencia y superar un accidente cerebrovascular que sufrió en noviembre del año pasado, vive rodeado de afecto y cuidados. Además, se adaptó rápidamente a la convivencia con las otras mascotas del hogar. “Tenemos una perra de 10 años, que está con nosotros desde cachorra, y con ella se llevó superbien desde el primer momento. Después adoptamos otra perrita de ocho meses y no paran de jugar”, contó Aldana.
El día que comenzó una nueva vida
Recordó que, cuando apareció, el panorama era desolador. El animal presentaba heridas profundas, muchas de ellas infectadas, y sus posibilidades de sobrevivir eran mínimas. “Una amiga vio la publicación en Facebook y no dudó en acercarse para ayudar al perrito porque las fotos mostraban que estaba en muy malas condiciones. Cuando llegó, estaba tirado. No se podía hacer nada en ese momento y las heridas eran visibles, tenía carne viva”, relató con pesar.
Durante las primeras semanas, el tratamiento exigió una dedicación permanente: “Todos los días, junto con mi pareja, le limpiábamos las heridas tres o cuatro veces. Había que tener mucho estómago porque sabías que al animal le dolía, pero la veterinaria insistía en que era fundamental limpiar bien para evitar infecciones y que las moscas empeoraran todo”.
Al mismo tiempo, reconoció que al principio sintieron cierto temor por el tamaño del perro. “Le teníamos un poco de desconfianza porque pesa unos 40 kilos, pero terminó siendo un amor. Siempre fue un perro súper dócil y hoy vive feliz“, aseguró. A su vez, Aldana reconstruyó cómo comenzó la cadena solidaria que permitió salvarle la vida: “Mi amiga lo levantó, lo llevó al veterinario y, en medio de la desesperación, me llamó porque una de las mayores dificultades para las proteccionistas es conseguir un lugar de tránsito para un perro que necesita tratamiento. Me preguntó qué podía hacer porque ya estaba sedado y había salido de la consulta”.
“El asfalto le produjo quemaduras muy profundas”
Como trabaja en una peluquería canina, decidió recibirlo allí para brindarle un espacio seguro mientras atravesaba los primeros días de recuperación. “Así empezó el tránsito de Valentín”, resumió. Las lesiones requerían controles veterinarios permanentes y un seguimiento muy estricto. “Tenía heridas abiertas porque el asfalto le produjo quemaduras muy profundas. Cada 24 o 48 horas debíamos llevarlo al veterinario para controlar su evolución, repetir los analgésicos y continuar con la medicación. Imaginate el dolor que sentía”, rememoró.
“Era terrible. A veces no quería levantarse ni para hacer sus necesidades. Las heridas impresionaban muchísimo. La veterinaria nos decía que nos quedáramos tranquilos porque, con una buena limpieza, controles y una correcta alimentación, iba a salir adelante. También fue fundamental la nutrición. Ella y una tienda de mascotas nos donaron alimento de muy buena calidad y eso lo ayudó muchísimo“, subrayó Aldana.
Según reconstruyeron quienes participaron del rescate, el perro habría sido arrastrado desde la estación de servicio Axion, ubicada sobre la avenida Asturias, hasta las vías del tren. Las manchas de sangre que quedaron en el asfalto reflejaban el sufrimiento que soportó durante el recorrido. “Fue un caso muy viral. Vos ibas por Asturias y todavía se veía la sangre en el asfalto. Fue terrible. Tenía todas las uñas y las almohadillas completamente desgastadas“, expresó. Aunque el objetivo inicial era ofrecerle un hogar transitorio, el vínculo que nació durante su recuperación cambió todos los planes y, junto a su familia, decidió adoptarlo definitivamente.
El caso movilizó a cientos de vecinos y dio origen a la asociación “Valentín en cada huella“, un espacio que desde entonces trabaja en el rescate, recuperación y protección de animales en situación de abandono. “Yo estaba con las chicas cuando empezó todo, pero después, por cuestiones laborales, no pude seguir participando de la misma manera. De todas formas, siempre colaboro desde otro lugar. Cuando rescatan algún perrito con el pelaje muy deteriorado me lo llevan, lo dejamos bonito y después ellas se encargan de publicarlo para conseguirle una familia”, comentó a este medio.
Al cumplirse un año de su rescate, la familia decidió celebrar la fecha con una torta especialmente preparada para él. La reunión incluyó a sus compañeros de cuatro patas y personas que formaron parte de su recuperación: “Fue una manera de conmemorar que llegó a nuestras vidas. Siempre fue un perrito súper dulce y compañero. Quisimos celebrar su primer año con nosotros, que coincidía con el aniversario de su rescate. Yo misma le hice la torta e invitamos a las chicas, a mis sobrinos y le cantamos el feliz cumpleaños”.
Una nueva lucha y recuperación
Sin embargo, cuando todo parecía marchar con normalidad, una nueva dificultad volvió a poner en alerta a la familia. En noviembre del año pasado, Valentín sufrió un accidente cerebrovascular que le paralizó parte del rostro y le impidió alimentarse por sus propios medios. “Venía todo rebién hasta que en noviembre del año pasado le agarró y se le paralizó la mitad de la cara. No podía comer ni tomar agua. Aparentemente pudo tratarse de un coágulo que le quedó por el arrastre que sufrió en su momento. En esos días tuvimos que comprar carne, pollo y distintos alimentos para que pudiera alimentarse”, explicó.
Fueron jornadas de enorme preocupación hasta que un tratamiento con corticoides comenzó a dar resultados: “Yo no lo podía creer. Después de otro susto, por suerte se recuperó. Le quedó una secuela en un ojito, que permanecía medio cerrado, pero después volvió completamente a la normalidad. Hoy está divino, come de diez y seguimos dándole un buen alimento porque fueron siete años de mala vida, de comer lo que encontraba en la calle”.
“Hay tantos Valentín esperando una oportunidad”
Además del desafío que significó su recuperación, Aldana también debió enfrentar el dilema de denunciar al responsable del brutal ataque. Si bien la identidad del agresor era conocida, el miedo a sufrir represalias terminó pesando más. “Se saben todos los datos de la persona. Inclusive está la Ley de Protección Animal, pero nos asesoramos con varios abogados y algunos nos decían que no valía la pena hacer la denuncia. Yo tenía miedo de que me llegara a pasar algo a mí o al perro”, manifestó en diálogo con La Opinión Austral.
Recalcó que el maltrato animal continúa siendo una problemática cotidiana en Río Gallegos y, en muchos casos, permanece invisibilizada: “La gente te cuenta un montón de situaciones. Van a denunciar que un vecino tiene al perro en malas condiciones, pero siguen apareciendo casos. Hay tantos perritos en situación de calle… Como siempre digo, hay tantos Valentín esperando un hogar“,.
En ocasión del Día Mundial del Perro Callejero, aprovechó para derribar uno de los mitos más frecuentes sobre la adopción de animales adultos. “Hay un mito que dice que los perros adultos ya no pueden educarse y eso es totalmente erróneo. Las educadoras caninas lo desmienten constantemente. Obviamente hay que ser constante y dedicarles tiempo, pero pueden aprender igual que cualquier otro perro”, remarcó. En esa línea, invitó a quienes estén pensando en sumar una mascota a su familia a mirar más allá de los cachorros.
“Anímense a adoptar perros adultos. Es muy lindo saber que, después de tantos años de abandono, uno puede darles sus últimos años de amor y cariño. En la ciudad hay muchos adiestradores que pueden ayudar si surge alguna dificultad, aunque la mayoría de estos perros son tan agradecidos que ellos mismos terminan adaptándose”, afirmó.
Para Aldana, la historia de Valentín demuestra que el amor, la paciencia y el compromiso pueden cambiar el destino de un animal que parecía no tener futuro. El perro que una vez apareció tendido sobre el asfalto, con heridas que hacían dudar de su supervivencia, hoy disfruta de una vida completamente distinta: juega con sus compañeras caninas, recibe el cariño de una familia que lo eligió para siempre y se convirtió en el símbolo de una causa que busca que ningún otro animal vuelva a atravesar el mismo sufrimiento.
¿Cómo denunciar maltrato animal?
En Argentina, la Ley 14.346 establece penas de prisión de 15 días a 1 año para quienes maltraten o agredan a un animal. Entre los actos considerados maltrato figuran no alimentarlos adecuadamente o someterlos a un trabajo excesivo; y como crueldad, prácticas como la vivisección o las mutilaciones.
Para denunciar estos hechos se puede acudir a la comisaría más cercana, a la fiscalía o UFI (Unidad Funcional de Instrucción) y también al Juzgado de Instrucción. Otra opción es comunicarse al 911. Es fundamental aportar detalles precisos del hecho, el lugar, la fecha y, de ser posible, fotos o videos como prueba.
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