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Hablar de Hugo Giménez Agüero es hablar de una Patagonia que encontró en sus canciones una forma de reconocerse. Nacido en Balcarce el 25 de agosto de 1944, el cantor y compositor construyó una obra profundamente ligada a Santa Cruz, sus paisajes, sus pueblos y su gente. A 82 años de su natalicio, su hijo Jorge Giménez lo recordó en una entrevista con LU12 AM680 y repasó distintas etapas de la vida de un artista que convirtió al sur argentino en el centro de su identidad musical.
La fecha encuentra a su obra nuevamente en circulación. En el marco de los homenajes por su natalicio, este martes se realizó en el Complejo Cultural Santa Cruz, ubicado en José Ingenieros 60, un homenaje a Hugo Giménez Agüero, con la presentación del Coro Polifónico Aonikenk y el relanzamiento del disco “Cenizas”. La actividad se sumó a las distintas iniciativas destinadas a mantener vigente la obra y el legado del reconocido cantautor patagónico. Mientras Jorge continúa trabajando en la recuperación y digitalización de buena parte del catálogo de su padre.
Al hablar de cómo imagina a Hugo si todavía estuviera vivo, Jorge no dudó: “Definitivamente, estaríamos yendo para algún lado, estaría sobre algún escenario o estaría componiendo. Esa vitalidad nunca se le iba”.
La frase resume una característica que quienes lo conocieron recuerdan especialmente: la permanente necesidad de crear, viajar y encontrarse con la gente. Esa energía acompañó a Giménez Agüero desde sus primeros años en la Patagonia y fue también parte de una trayectoria que comenzó vinculada a la radio.
El vínculo del cantautor con Río Gallegos comenzó en la década del 60, cuando llegó a la ciudad para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio. A partir de entonces, su relación con Santa Cruz se volvió definitiva. Más tarde trabajó como locutor en LU12 AM680 y LU14 Radio Provincia de Santa Cruz, una experiencia que dejó una huella importante en su manera de comunicarse con el público.
Como fue locutor sabía lo que era la profesión y lo que conllevaba estar ahí y hablar con la gente de la radio”, explicó Jorge. Por eso, cada recorrido tenía una parada casi obligada: “En todos lados, ya sea el pueblo más grande hasta el pueblo más chico, siempre pasábamos por una radio”.
La radio no era solamente un medio para promocionar sus presentaciones. También constituía una manera de mantener contacto con las comunidades y conocer las historias que luego podían convertirse en canciones.
Los caminos y la gente como inspiración
Los viajes fueron una parte fundamental de la vida artística de Hugo Giménez Agüero. Recorrió buena parte de la Patagonia, pero también distintas regiones del país, y en cada lugar acumuló historias y encuentros que terminaron alimentando su obra.
Con el paso de los años, algunas de esas canciones se transformaron en verdaderos clásicos de la música patagónica. ““Chaltén” fue uno su primer gran éxito y “Amanece en el Sur” el segundo”, apuntó.
A ellos se sumaron canciones como “Malambo Blanco” y “No me abandones ahora”, que quedaron especialmente vinculadas al público patagónico y a quienes encontraron en esas letras una representación de su propia tierra.
La dificultad para grabar y distribuir música en aquellas décadas también marcó el camino del artista. A diferencia de la actualidad, registrar una canción o editar un disco era una tarea costosa y al alcance de pocos.
Su padre, sin embargo, encontró la manera de sostener su producción. Muchas de aquellas grabaciones fueron financiadas con el dinero que obtenía de vender el mismo sus cassettes durante los recitales. “Todas esas grabaciones las hizo muy a pulmón”, destacó.
El desafío de recuperar toda la obra
Ese espíritu de perseverancia es el que hoy Jorge intenta trasladar a su propio trabajo. Como productor musical, lleva adelante la remasterización y digitalización del catálogo de Hugo Giménez Agüero con el objetivo de que las canciones puedan volver a escucharse en las plataformas actuales.
El proyecto no busca solamente recuperar los grandes éxitos. También pretende rescatar canciones menos conocidas y grabaciones que quedaron durante años en viejos assette.
“Quiero volver a escuchar esas canciones y también para que la gente empiece a conocer la otra parte de la obra, no solamente los clásicos de siempre, sino todas las facetas del autor”, explicó.
En ese proceso, Jorge logró recuperar también “Te escribo desde el Sur”, uno de los discos que no formaba parte del catálogo que tenía disponible. Con la colaboración del productor Diego Vázquez Comisarenco y el contacto con Sony Music, fue posible volver a poner el álbum a disposición del público.
Ahora, el desafío está puesto en recuperar otros trabajos que, según explicó, no tuvieron la difusión que merecían.
“Las raíces no se perdieron”
La vigencia de Hugo Giménez Agüero puede comprobarse incluso lejos de Santa Cruz. Jorge contó que todavía le sucede escuchar radios de otras provincias y encontrarse con pedidos de canciones de su padre.
Ese fenómeno tiene para él una explicación profunda: la capacidad de la radio para mantener vivos los vínculos con una comunidad y con su historia. Y completó con una frase que sintetiza lo que significa escuchar hoy una canción de Hugo Giménez Agüero: “Es un mensaje de que estamos acá y que las raíces no se perdieron”.
A más de una década de su muerte, la obra del cantor de la Patagonia continúa encontrando nuevas formas de llegar al público. La tarea de su hijo busca que ese legado no quede reducido a la memoria de quienes lo escucharon en vida, sino que también pueda ser descubierto por nuevas generaciones.
Este 25 de agosto, cuando Hugo Giménez Agüero habría cumplido 82 años, su historia volvió a sonar en la radio que también fue parte de sus primeros pasos en Río Gallegos. Y, como tantas veces durante su vida, volvió a hacerlo a través de sus canciones, de la memoria de su gente y de una Patagonia que todavía reconoce su voz.
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