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La actividad fue impulsada, como cada año, por el Centro de Residentes Salteños “Rancho Argentino”, junto con la comunidad de la parroquia San José Obrero. La jornada tuvo como momento central la renovación del Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro, seguida de una misa presidida por el sacerdote Luis Hetze.
La procesión comenzó a las 16:30 en la Catedral Nuestra Señora de Luján y recorrió calles del centro de Río Gallegos. Los fieles avanzaron por la avenida Néstor Kirchner, continuaron por Perito Moreno y luego tomaron Lisandro de la Torre hasta llegar a la parroquia San José Obrero, en el barrio del Carmen.
El operativo contó con el acompañamiento del personal de Tránsito Municipal, mientras que la Banda del Ejército Argentino participó de la ceremonia y entonó el Himno Nacional Argentino al momento de la llegada de los peregrinos al templo.
“Para nosotros es el mejor día que tenemos durante el año”
La celebración reunió a familias salteñas residentes en Río Gallegos y a vecinos que se acercaron para acompañar la manifestación de fe.
Ricardo Cruz, uno de los fieles que participó de la jornada, dialogó con La Opinión Austral y destacó el significado que tiene esta fecha para la comunidad salteña.
“Para nosotros es un día memorable, un día de peregrinación. Así como nuestros peregrinos hasta ayer estuvieron en toda la provincia de Salta, llegando de todos lados, con sus llagas, con sus pedidos, con todas sus cargas para brindar a nuestro Señor todas sus oraciones. Para nosotros es el mejor día que tenemos durante el año”, expresó.
Cruz también valoró la posibilidad de mantener viva esta tradición lejos de Salta y habló de las condiciones climáticas que muchas veces acompañan las celebraciones religiosas en Río Gallegos. “Es memorable porque vienen varios días que no podemos disfrutarlos por el frío, por el viento; pero siempre tenemos esa gracia que nos da, porque debe ser que la fe nuestra se nota en los ojos de nuestro Señor y de Nuestra Señora del Milagro”, sostuvo.
Durante la jornada, una de las intenciones expresadas por los participantes fue pedir por la paz y por quienes atraviesan momentos difíciles.
“Le pedimos al Señor del Milagro que sane nuestros corazones heridos y traiga calma a los lugares”, fue uno de los pedidos compartidos.
Una tradición salteña que se mantiene viva en Río Gallegos
Félix Tolaba, integrante de la comisión del Centro de Residentes Salteños, explicó a La Opinión Austral el significado de esta fecha para quienes mantienen sus tradiciones lejos de Salta. “Esto la verdad que es lo más importante dentro del sentimiento salteño, que para nosotros es lo histórico, lo tradicional y lo religioso”, afirmó.
Como parte del homenaje, los residentes salteños realizaron una ofrenda con danzas y música folklórica, con interpretaciones de “Vidala del Nombrador”, “Peregrinos del Milagro”, “La Matadora” y “Zamba de la Bailarina”. También se sumó la Banda del Ejército, que interpretó “La López Pereyra”, acompañada por el canto de los presentes.
José, otro de los participantes, destacó el alcance que tiene la celebración más allá de la provincia de Salta. “Esta fecha es algo trascendente, es la fecha del Milagro y la fe. En cada parte, donde hay un salteño, seguramente se hace”, manifestó.
Renovación del Pacto de Fidelidad
Luego de la procesión, los fieles renovaron el Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro y participaron de la misa presidida por el sacerdote Luis Hetze.
Con pañuelos en alto, acompañaron el ingreso de las imágenes al templo entre oraciones, cantos y pétalos, en un momento de agradecimiento y devoción.
Carina, vecina y fiel participante, contó a La Opinión Austral que participa de esta tradición desde hace años: “Para nosotros, los salteños, significa mucho. Siempre venimos con mi mamá, rezamos por la familia y por el pueblo argentino”.
“También venimos a agradecer, porque la Virgen siempre nos cumple todos nuestros deseos y todo lo que le pedimos”, añadió.
Una devoción que nació hace más de cuatro siglos
La Fiesta del Señor y de la Virgen del Milagro constituye una de las expresiones más importantes de la religiosidad popular del norte argentino y tiene su epicentro en la ciudad de Salta.
El origen de esta devoción se remonta a 1592, cuando el obispo del Tucumán, fray Francisco de Victoria, recibió dos imágenes religiosas: un Cristo crucificado de tamaño natural y una imagen de la Virgen destinada originalmente a Córdoba.
Según la tradición, ambas imágenes habían sido encontradas en cajas de madera que flotaban en el puerto del Callao, en Lima, Perú. Desde allí emprendieron un extenso recorrido hasta llegar a territorio salteño.
Durante aproximadamente un siglo, la imagen del Cristo permaneció en la sacristía de la Catedral. La historia de la devoción tomó un nuevo impulso en 1692, cuando un terremoto sacudió Salta.
La tradición sostiene que, durante el primer temblor, la imagen de la Virgen cayó del altar y quedó de pie a los pies de la cruz. Posteriormente, el Cristo fue llevado en procesión por las calles de la ciudad el 15 de septiembre y los movimientos sísmicos cesaron.
A partir de entonces, el pueblo salteño comenzó a renovar cada año su compromiso de fidelidad con el Señor del Milagro, considerado protector de la provincia.
Con el paso del tiempo, la celebración se transformó en una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de la Argentina. Cada septiembre, miles de peregrinos llegan a Salta desde distintos puntos de la provincia y del país.
Muchos realizan largas caminatas para participar de la procesión, llevando sus pedidos, agradecimientos y promesas.











En Río Gallegos, esa tradición se replica cada año de la mano de los residentes salteños, que encuentran en esta celebración una forma de mantener vivo el vínculo con sus raíces.
Así, entre rezos, pañuelos en alto, música folklórica y el acompañamiento de la comunidad, los fieles volvieron a encontrarse este 15 de septiembre para renovar su Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro.
Una celebración que, a miles de kilómetros de Salta, volvió a unir fe, tradición, identidad y memoria en las calles de Río Gallegos.
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