El gran apagón que dejó sin energía eléctrica a Río Gallegos y a gran parte de la zona sur de Santa Cruz durante las últimas horas del lunes y buena parte del martes alteró la rutina de miles de vecinos. Comercios que trabajaron a “media máquina”, semáforos apagados, oficinas paralizadas y familias reorganizando sus actividades marcaron una jornada tan atípica como complicada.
Sin embargo, en medio de ese escenario también hubo espacio para una historia distinta, de esas que demuestran que la buena compañía puede más que cualquier inconveniente.
En Santa Catefería, ubicada sobre la calle Zapiola en pleno centro de Río Gallegos, un grupo de nueve amigas decidió mantener en pie el cumpleaños número 69 de Nelly Vivar, jubilada y jugadora de Newcom. La merienda estaba organizada desde hacía tiempo y el apagón no fue motivo suficiente para cancelar el encuentro.
Con la luz de emergencia del local, el ingreso de claridad natural por las ventanas y el clima cálido de la amistad, las mujeres compartieron el té, la torta y una tarde que terminó siendo mucho más especial de lo imaginado.
El móvil de Radio LU12 AM680 y La Opinión Austral, que recorría la ciudad registrando el impacto del corte de energía en los comercios, se encontró con esta escena que rompía con el panorama de preocupación que predominaba en las calles.
“¡Que lo cumplas feliz, que lo cumplas feliz, que lo cumplas Felicitas, que lo cumplas feliz!” le cantaron sus amigas antes de hablar con el móvil a cargo de Carlos Saldivia, locutor de “La Decana de la Patagonia”.
Una de las amigas resumió el espíritu del grupo con una frase que despertó sonrisas.
“El corte de luz no impidió que festejemos el cumpleaños. Hasta que las velas no ardan no nos vamos. Vamos a tener que alumbrarnos así. Esperemos que mañana para el partido tengamos luz… que la gente de Servicios Públicos se ponga las pilas, pero no 12 voltios, ¡220!”, bromeó.
El humor no ocultó la preocupación por la situación que atravesaban los comerciantes, considerados entre los principales perjudicados por la falta de electricidad.
“El comercio es el que más se ve afectado. Te imaginás que es un día no laborable. Gracias a Dios han tenido la buena predisposición de tener las puertas abiertas, con la luz de emergencia o la luz del día para aprovechar algún momento”, destacó.
Para las amigas de Nelly, el apagón terminó siendo apenas una anécdota más en una tarde de celebración.
“Es lamentable lo que estamos viviendo, pero hay que ponerle buena onda. Hay que ver cómo hemos vivido años anteriores. Yo he vivido en el campo y no me afecta no tener luz, pero ya cuando llega la noche… sí da deseos de tener energía”, reflexionó.
Mientras el suministro eléctrico iba y venía por distintos sectores de Río Gallegos y el resto del sur provincial, ellas eligieron quedarse con otra imagen: la de una mesa compartida, una torta de cumpleaños y nueve amigas convencidas de que, incluso cuando falta la luz, siempre hay motivos para celebrar.
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