Participación social en los barrios

Solidaridad y compromiso: "Mujeres Usineras" trabajan día a día para ayudar a los más necesitados

Desde La Usina del barrio San Benito de Río Gallegos, un grupo de participación social y política, vienen desarrollando acciones en los barrios para paliar las necesidades de las familias más vulnerables. A partir de donaciones, han logrado entregar bolsones de víveres y de ropas a las personas más necesitadas.

Por La Opinión Austral


La situación de emergencia sanitaria, producto de la pandemia de coronavirus, puso de manifiesto más que nunca las difíciles situaciones que atraviesan día a día las familias más vulnerables de nuestra comunidad. En Río Gallegos, vecinos y vecinas de los barrios más alejados de la ciudad dan cátedra de solidaridad, demostrando con acciones la enorme satisfacción que brinda el ayudar a otros.

En esta labor, destacan el grupo de personas que conforma“La Usina”, un centro de participación social y política, que tiene su centro de acción en el San Benito, pero también trabajan en los barrios Bicentenario, Ayres Argentinos, Los Lolos y alrededores.

Una de sus integrantes, autodenominadas "Mujeres Usineras en el Territorio", contó a La Opinión Austral cómo es la tarea de ayudar y paliar la dura situación que atraviesan muchas familias. Ellas prefirieron no poner nombres propios, para resaltar el trabajo en equipo que llevan adelante en todas las acciones del grupo.

"Somos personas que vivimos en los barrios, conocemos las realidades y trabajamos en el territorio", expresó la voluntaria respecto a las acciones solidarias que desarrollan hace más de tres años. Desde el contacto cotidiano con los vecinos, empezaron a percibir cuáles eran las necesidades y a pensar posibles soluciones para esos problemas.

 

 Mujeres Usineras trabajando en los barrios periféricos de Río Gallegos.
Mujeres Usineras trabajando en los barrios periféricos de Río Gallegos.

A principios de marzo, antes de la implementación del Aislamiento, Social Preventivo y Obligatorio, recibieron una enorme donación de útiles escolares de la juguetería Melchor de Puerto Santa Cruz. Las voluntarias fueron a buscar los elementos y se encargaron de armar alrededor de 100 kits escolares para repartir a los niños y niñas que más los necesitaban. Lamentablemente, toda ese trabajo se vio interrumpido por el coronavirus y la suspensión de las clases en Santa Cruz.

Debido a este parate, se hizo muy complejo continuar con las actividades que tenían programadas. "Empezamos a ver qué hacíamos, porque ya no podíamos salir a la calles", contó una de las mujeres. Luego de reunirse a través de Zoom y debatir cómo continuar, surgió la idea de generar un sistema online para recepcionar los problemas de los vecinos.

La Usina disponía de un ropero comunitario, que trabajaba de manera física en el barrio. A través de donaciones de vecinos, amigos y conocidos, recolectaban ropa, abrigos, calzados, frazadas y todo lo que se pudiera conseguir para ayudar a las familias.  Forzados a trabajar de manera remota, empezaron a utilizar formularios de Google para recibir los pedidos de la gente.

La situación epidemiológica limitó, de alguna manera, la tarea de recibir donaciones y hacer las entregas a los vecinos. Por lo tanto, para respetar todas las medidas de bioseguridad, las usineras crearon un protocolo para realizar su trabajo y cuidar la salud de todos los involucrados. En esta tarea, trabaja un grupo de entre 8 y 10 mujeres que se dividen diferentes tareas, como la búsqueda de las donaciones, la entrega, la promoción, la elaboración del flyer y los formularios, etc.

 

 Protocolo de bioseguirdad implementado por las 'mujeres usineras'.
Protocolo de bioseguirdad implementado por las 'mujeres usineras'.

A raíz de esta labor, las voluntarias dieron cuenta que además de la necesidad de ropa, una de las urgencias mayores era la falta de alimentos que algunas personas atravesaban. Por lo tanto, empezaron a organizar rifas virtuales a través de las redes sociales, donde el requisito para participar por los premios era donar alimentos no perecederos. La iniciativa tuvo el acompañamiento de muchas personas y con mucho esfuerzo pudieron reunir stock para armar alrededor de 50 bolsones de víveres.

En ese sentido, impulsan un "puchero solidario" a partir de las donaciones de verduras y carnes que algunos vecinos realizan. Incluso, trabajan de manera articulada con la Asociación Pro Ayuda del Barrio San Benito, consiguiendo alimentos para que las voluntarias de esa organización puedan realizar almuerzos solidarios con más de 160 porciones. Una de las mujeres usineras, trabaja como voluntaria en dicha asociación y desde la Usina realizan también la entrega de leche y pan para garantizar las meriendas solidarias que se reparten en ese lugar.

Todas las actividades que realizan, son posibles gracias a las donaciones de la gente, por ellos muchas veces no alcanza para cubrir a la inmensa cantidad de gente que lo necesita. "Deberíamos ser dueños de dos o tres Carrefour para poder paliar tanta necesidad", dijo una de la mujeres.

"En la vorágine de esta situación, fuimos asistiendo necesidades de medicamentos y víveres de gente contagiada de covid que lo necesitaba", aseguraron desde La Usina.

Todos las acciones que impulsan estas mujeres, sirven para paliar las problemáticas de las personas más vulnerables de los barrios. "Por la pandemia los vecinos se quedaron sin trabajo y no puede salir a buscar otro", manifestó una voluntaria, por ello tratan de paliar su situación, a pesar que es complejo dar soluciones definitivas.

"Es una realidad que nos está golpeando de una manera terrible, es penoso ver que hay personas que no lo entienden", expresó una mujer usinera y apuntó que las necesidades en los barrios alejados suelen ser más complicadas que las de la ciudad.

 

 Mujeres usineras realizando entrega de ropa y víveres.
Mujeres usineras realizando entrega de ropa y víveres.

Además del ropero solidario y la entrega de bolsones, la Usina trata de estar pendiente de las urgencias que van apareciendo en el territorio. Durante el invierno, la tubería de muchas casas se congelaron dejando sin agua a las familias. En respuesta a ello, contaron que se les ocurrió "cargar un tanque grande detrás de la camioneta y pedir agua a Servicios Públicos para llevarle a la gente". Una de las voluntarias expresó que "la necesidad no tiene rostro, a veces dos baldes de agua te pueden cambiar el día".

Este impresionante circuito de ayuda que organizaron las mujeres usineras está presente todo el año en los barrios. "Cuando hay elecciones, muchos se acercan a pedir votos, pero después no aparece nadie", manifestó una usinera. Por ello, estas voluntarias abordan las problemáticas desde las bases tratando de acompañar y contener las necesidades más urgentes de la gente

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