El 75% de la carne que comemos viajó miles de kilómetros para llegar a la góndola. El resto, que nace, crece y muere en Santa Cruz, no fija el precio de mercado, pero debe trasladarse a Río Gallegos para la faena. A la capital le sobra industria frigorífica y mientras buscan aumentar la producción de cabezas habría acuerdo para fomentar los mataderos municipales para desalentar la faena clandestina.
* Por Juan Suarez
La práctica es común y sobre todo en las fiestas de fin de año. La familia va a un campo y encarga un cordero directamente al productor simplemente porque sale más barato. La faena de ese animal se hace sin control bromatológico y sin ningún tipo de habilitación, pero en la venta el productor obtiene unos pesos más y el consumidor se los ahorra. “Así ganan los dos eslabones más débiles de la cadena”, aseguran desde el entorno de Claudio Vidal, el gremialista que puso en la agenda la faena de los animales con la promesa de bajar el precio de la carne.
“Para que baje el precio faltan más animales, la faena es lo que menos incide en el precio de costo, entre un 12 y 18% nada más”, sostuvo Javier De Urquiza, presidente del Consejo Agrario Provincial, organismo encargado de controlar que la carne que entra y sale de los frigoríficos esté en perfecto estado.
Fernández: “La gente de Santa Cruz consume 52 kilos de carne de vaca contra 4 kilos de cordero al año. El 75% de la carne viene de otras provincias”.
“La idea de la (Sociedad) Rural es que todo se faene según las normas sanitaria vigentes. En Río Gallegos hay 4 empresas que tienen 5 plantas habilitadas y todas tienen capacidad ociosa”, expresó Liliana Fernández, presidenta de la entidad agraria en Río Gallegos que encendió la luz de alerta apenas el dirigente gremial anunció la idea de abrir mataderos rurales. “Hay capacidad instalada para faenar, no hay necesidad de hacer cosas nuevas”, aseguró Fernández, y afirmó que la mayoría de la carne que se come en Santa Cruz viene de otras provincias.
Cuatrerismo
Detrás de la pelea por el precio y la salubridad de la carne existe el temor de que la apertura de mataderos rurales facilite la faena de animales robados en las estancias. Es un problema en la agenda de la Policía de la provincia que realiza controles constantes y son periódicos los secuestros de mercadería ilegal en los campos.
Hace 20 días el Grupo de Operaciones Rurales relevó 40 establecimientos rurales en la Zona Centro para conocer quiénes son los propietarios, peones o encargados y saber si se hallan en producción o están cerrados. El 24 de agosto personal de Operaciones Rurales y de la Caminera de Tres Cerros allanó la estancia “El Piche”, ubicada a unos kilómetros de la ciudad de Pico Truncado, donde había un centro de operaciones para faenar vacas y corderos robados.
En la zona de la Cuenca Carbonífera está la mejor producción de bovinos, pero no hay frigoríficos habilitados para despostar.
Luego de presentar el proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la provincia para “optimizar todos los eslabones de la cadena productiva, desde el campo hasta la góndola”, y promover la apertura de mataderos municipales y rurales, el secretario general del gremio de petroleros viajó a Río Turbio y a El Calafate y afirmó que, “con el sistema actual, donde hay producción de hacienda, la faena es clandestina”.
“Queremos legalizar para controlar lo que en la práctica ya se hace”, sostuvieron desde su entorno. “En cada una de las localidades los productores faenan en sus propios mataderos y venden los corderos de manera clandestina e ilegal. El alto costo que tiene faenar en los grandes frigoríficos genera que un cordero que ellos venden a $ 750 termina estando a $ 2.500 en un supermercado y hace que toda la gente quiera evadir ese paso”, explicaron tras la recorrida. Y más: aseguraron a La Opinión Austral que “en comercios y restaurantes de El Calafate se puede encontrar carne faenada en las estancias”.
Precios
En Río Gallegos la tira de asado cuesta en promedio $ 290, el vacío, la tapa de asado y el asado sin hueso ronda los $ 250.
Sin tener en cuenta una carnicería ubicada en Corrientes y Urquiza donde los valores de la carne de vaca tienen una diferencia del 50%, la tira de costillas se puede conseguir entre $ 275 y $ 320 el kilo.
El asado sin hueso más barato se consigue en una sucursal de supermercado del barrio Evita a $ 205 y como caro en una del centro a $ 307. El vacío se puede obtener por $ 135 el kilo o a $ 290, según el lugar.
En tanto que el pollo está $ 69 en algunos comercios y $ 90 en otros. Con un promedio de casi $ 77 por kilo entre los 17 locales relevados por Bolsillos Cuidados.
La diferencia de precios tiene que ver con el margen de rentabilidad que le da cada comercio al producto. Según los cálculos de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS) la cadena de comercialización posterior a la faena eleva los costos casi un 40%.
Productores y frigoríficos
“En la provincia de Santa Cruz hay alrededor de 720 productores agropecuarios y hay exceso de industria frigorífica, por lo que trabajan a media máquina”, dijo De Urquiza.
En Río Gallegos están ubicadas las 5 principales plantas frigoríficas de la provincia y pertenecen a 4 empresas. Estancias de Patagonia es una sociedad anónima de 60 productores rurales; Faimali es propiedad del Grupo Benetton; Montecarlo -que tiene dos plantas- es de la familia Núñez, y la última es Orenaike de la Familia Siracusa. Estas conforman la Cámara de Frigoríficos Ovinos de la Patagonia.
En el resto de la provincia hay 8 mataderos municipales, que sólo pueden comercializar carne dentro del territorio local. Están ubicados en Perito Moreno, Las Heras, Pico Truncado, Jaramillo, Puerto Deseado, Puerto Santa Cruz, San Julián y Río Turbio. En Caleta Olivia hay un matadero privado que el Municipio lo alquila, pero sólo tiene permiso para faenar cerdo.
Aunque existe marco legal para que funcionen, el Consejo Agrario dejó de habilitar mataderos rurales en las estancias de los productores. Guillermo Basualto, ex veterinario del CAP y del SENASA, contó a LOA que “fue una decisión política que se tomó después de la mala experiencia que tuvimos con Berasaluce”.
Javier Berasaluce es un productor rural que en 2016 fue sorprendido por la Policía en Güer Aike con 200 kilos de carne faenada sin marcar y el caso quedó a cargo de la juez Valeria López Lestón. “La causa no existe, el 11 de junio de 2016 me allanaron, hicieron un desastre y no pasó más nada porque no encontraron nada. Es la única causa que me abrieron, es mentira todo lo que se dice de mí”, aseguró el productor a LOA.
El dueño de la estancia Camusu Aike aseguró haber sufrido en carne propia la negativa de los grandes productores agropecuarios que “pusieron trabas” a varios de sus proyectos para, por ejemplo, aumentar la producción bovina y comercializar el guanaco. Resistido por los productores, hoy es el principal asesor de Claudio Vidal en el proyecto para que haya “un lugar donde faenar cerca del lugar donde la carne se va a consumir”.
La mayor producción de terneros se encuentra en toda la zona de la precordillera de Los Antiguos hasta el sur de Río Turbio, sin embargo los frigoríficos habilitados más grandes están en Río Gallegos, cerca de la producción de ovinos, y operan a menos de media máquina.
Distancias
“Tenemos los bichos más viajeros del mundo”, sostuvo Berasaluce para explicar que eso encarece el costo y que repercute en el precio final.
“Sólo el 25% de la carne de vaca que se come en Santa Cruz es nacida, criada y faenada en Santa Cruz y la mayoría engorda en feedlots de la zona cercana a Río Gallegos”, aseguró Fernández.
El resto viaja. De lo que nace acá hay mucho vacuno que se va a Chubut a engorde. “Nace acá, lo llevan a Chubut para engorde, la faenan y viene como carne de Trevelín, por ejemplo, porque acá cuesta que el novillo alcance el peso necesario”, sostuvo la presidenta de la SRA local. “El 75% de la carne vacuna que se consume en Santa Cruz viene del norte porque acá en la provincia no se produce tanto vacuno como para abastecer la demanda”, aseveró.
La mayor producción de terneros se encuentra en la precordillera, sin embargo los grandes frigoríficos habilitados están en Río Gallegos y operan a media máquina.
“Queremos hacerlo todo acá para evitar ese ida y vuelta”, dijo De Urquiza, quien señaló que la idea es que barcos de mediano porte traigan granos desde Bahía Blanca a Punta Quilla para abaratar el valor de los alimentos en un 40%, que es lo que cuesta el flete en camiones. “No queremos llevar un animal de 150 kilos a Trevelín, ponerle 100 en un año y después traerlo y faenarlo acá. Tampoco cierra traer ganado de afuera porque hay que tratar de que no se le cargue mucho el flete vivo”, explicó el presidente del CAP.
Mercado
“La gente de Santa Cruz consume 52 kilos de carne de vaca contra 4 kilos de cordero al año”, precisó Fernández. “Para bajar el precio de la carne yo trabajaría sobre el 75% de carne que viene de otra zona. El que impone el precio. Son los que manejan el mercado”, consideró.
Claudio Vidal en cambio asegura que se podría bajar entre un 30 y un 35% el precio si se habilita la faena en mataderos rurales. “En mataderos municipales se podría reducir menos, pero igual tendría impacto en el precio final”, dijo a LOA un colaborador cercano luego de que el gremialista se negara a dar declaraciones para este informe.
Para Javier De Urquiza “los mataderos rurales no traerán como consecuencia la baja del precio de la carne porque son más caros en su operatoria que los mataderos municipales porque están a distancia de los poblados, no tienen energía ni gas de red y la inspección veterinaria es más cara”.
Lo que encarece el costo de la carne, que no es lo mismo que el precio final que encontramos en góndola, es “el costo inicial y la comercialización”, aseguró De Urquiza. “Si queremos bajar el precio de la carne hay que mirar toda la cadena”, agregó.

Proyecto de ley: Postergan idea de mataderos rurales
El proyecto que presentó el secretario del gremio Petroleros Privados de Santa Cruz, Claudio Vidal, en la Legislatura Provincial apunta más a trabajar con los 8 mataderos municipales existentes que a abrir nuevos mataderos rurales. Al menos en un primer momento.
La resistencia de la FIAS encontró apoyo en un sector del Gobierno Provincial y en agosto Vidal viró su estrategia para conseguir consenso entre los jefes comunales. Consiguió apoyo del intendente de la capital, Roberto Giubetich; del jefe comunal de El Calafate Javier Belloni; del intendente de las Heras, José María Carambia, entre otros.
“Ahora resta la determinación de la Cámara de Diputados”, dijeron desde el sindicato, y recordaron las 85.000 firmas conseguidas en la calle para que baje el precio de la carne. En el parlamento provincial hay 14 bancas de diputados por el pueblo.
Proyecto
Si bien apunta a “optimizar todos los eslabones de la cadena productiva, desde el campo hasta la góndola”, el proyecto de Vidal consideró que “el proceso de faena es una de las etapas determinantes en la conformación del precio de la carne”.
La iniciativa busca crear el programa integral de desarrollo local y abastecimiento de alimentos proteicos a valores populares, “más carne a menos precio”.
El objetivo es incrementar la oferta local de carne aviar, porcina, bovina y ovina a precios populares, potenciar la producción pecuaria a través del incremento de la oferta forrajera e incrementar la capacidad de faena en proximidad de las áreas de producción.
Para esto los gremios ratifican en el proyecto al Consejo Agrario Provincial como autoridad de aplicación, sobre todo para que certifique los estándares sanitarios y bromatológicos, algo que ya está establecido por ley. Además solicitaron que se actualicen los proyectos de riego existentes en la cuenca y propone que se busque una solución alternativa para finalizar el proyecto de la planta de acopio en Punta Quilla.
Mataderos
Además será el Consejo Agrario Provincial el encargado de relevar los mataderos municipales con las necesidades administrativas y de infraestructura para la habilitación. Las obras podrán ser financiadas por la provincia a través de convenios de transferencia y con los municipios.
Sobre los mataderos rurales, el proyecto establece que “el Consejo Agrario Provincial generará políticas agropecuarias tendientes al desarrollo de los mataderos rurales existentes en la provincia, como así también a aquellos proyectos nuevos a instalarse”.
Los mataderos municipales y los rurales quedarían exentos de impuestos provinciales y de las tasas dispuestas por la Dirección de Inspección de Productos Alimenticios.
Los municipios beneficiados por la normativa deberán generar una “tarifa de faena con reducción de costos en beneficio de la población” y “propiciarán la habilitación de bocas de expendio para reducir el precio de la carne al consumidor”.
“Si bien tiene muchos puntos que son declarativos y reitera normativa vigente, esperamos saber cuál es la respuesta de los diputados, vamos a saber quién está a favor y quién en contra de la gente”, dijo Javier Berasaluce, asesor de Claudio Vidal.
Javier de Urquiza: “Bienvenido sea si quieren acompañar a los intendentes”

El presidente del Consejo Agrario Provincial, Javier de Urquiza, se manifestó a favor de recuperar y aumentar la capacidad de operación de los mataderos municipales, pero ratificó su postura en contra de los mataderos rurales. “Si el sindicato quiere acompañar a los intendentes en las inversiones en los mataderos municipales, bienvenido sea”, expresó a La Opinión Austral.
Y agregó que “si necesita que nosotros como organismo de contralor le digamos cuáles son las preparaciones o inversiones que hay que hacer, encantados de la vida porque tenemos todo”.
De Urquiza advirtió que “no hay que hacer ninguna ley para instalar un matadero municipal o rural”, porque “la legislación existe y SENASA y el Consejo Agrario son los encargados de controlar”.
Y en ese sentido aseguró que “el costo operativo de un matadero municipal es menor que el costo operativo de un matadero rural”. Por ese motivo descree que la apertura de mataderos en las estancias que cumplan con todos los requisitos sanitarios vaya a abaratar el precio de la carne que se compra en góndola.
“El fin es loable, pero lo enfocan por un camino equivocado. En Santa Cruz hay muchos mataderos municipales con capacidad de faena ubicados en distintas municipalidades y localidades, y si la necesidad es encontrar un lugar de faena creemos que el lugar más habilitado es el municipal”, aseguró.
“En general en todas las municipalidades tratan de tener un matadero habilitado para que los carniceros minoristas puedan hacer sus faenas. Es difícil que el productor tenga carnicerías, le vende al carnicero que faena con documentación”, explicó.
“En Puerto Deseado hay un modelo de uso por parte de productores que después ellos venden a las carnicerías. En Jaramillo lo administra un grupo de productores y venden”, sin embargo el modelo más utilizado en Santa Cruz es que “el frigorífico compra la hacienda a los productores y después la vende”.
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