Río Gallegos es una ciudad conocida por la problemática que atraviesan jóvenes adolescentes que, por diferentes razones, se sienten fuera del sistema. Ello se visibiliza en los hechos recientes de chicos y chicas que huyen de sus hogares. La importancia de la escucha, de no subestimar y de generar espacios de contención.
*Por Nazarena Malatesta
Cuando un joven se va de su
hogar está queriendo decir algo y lo materializa huyendo de la situación en la
que se encuentra. En nuestra ciudad se dieron distintos casos de adolescentes
que escaparon de sus casas, llevando a desplegar sus búsquedas por cada rincón
de la localidad.
En la mayoría de los casos
fueron encontrados a las horas. Uno de ellos fue el caso reciente de la joven
de 16 años que había huido y fue hallada a metros de su escuela. Otra menor, de
14 años, también estaba siendo buscada y apareció durante el mismo día,
situación que se había replicado meses antes con la misma adolescente. Otro
caso fue el de un joven de 13 años que también apareció posteriormente.
¿Qué es la adolescencia?
Ante la pregunta, Julia Perisa, del Servicio de Intervención en Crisis en
nuestra ciudad, señaló que se trata de una “etapa de transición, de
vulnerabilidad, cambios físicos/psíquicos que corresponden a la propia
adaptación social y que configuran la crisis del adolescente”.
La profesional resaltó que es
“una etapa de duelo donde aparece la pregunta ¿quién soy?” y mencionó que se
habla de la “disolución temporaria de la identidad, duelo por el cuerpo
infantil, los cambios y los nuevos roles que la sociedad exige”.
En relación al Servicio de
Intervención en Crisis (SIC Perisa resaltó que todos los días evalúa
adolescentes; “de por sí están en una etapa de vulnerabilidad con todos los
cambios tan rápidos y esos duelos que deben elaborar, y si sumado a esto la
comunicación intrafamiliar no es la más adecuada, el caso es más complejo”.
Por ello, la jefa del SIC
sostuvo que es imprescindible habilitar y facilitar espacios donde la
expresión, la palabra y la creatividad faciliten canales de expresión, consulta
y contención para los jóvenes, acordes al momento actual y a las necesidades
subjetivas que tienen.
En nuestra ciudad funciona
la ONG PAYCAN, que propone talleres y abre sus puertas como un lugar de
contención y escucha a niños, niñas y adolescentes. Al respecto, Lorena Galeano,
referente de la ONG mencionada arriba, sostuvo que se trabaja en talleres de
reflexión, sin imponer, sin juzgar, pero sí intentando “repensarnos
constantemente, apoyándonos, para deconstruirnos, donde los ejes temáticos son
sexualidad, violencia, adicción y proyecto de vida”.
Para Julia Perisa, “muchas veces el escenario que
determina estas habilidades para interactuar y relacionarse con los demás de
forma efectiva no es el óptimo”.
“Ocurre que los jóvenes intentan huir del mismo. No se
sienten escuchados, valorados, respetados, por lo general se les dificulta
poner en palabras su sentir y esto hace que se expongan a situaciones de
riesgo”, apuntó la jefa del SIC.
Resaltó la importancia de apelar a la creatividad y
favorecer los factores protectores en los jóvenes “que permitan la integración
a los grupos, la confianza y autoestima y sientan que se los acepta, se los
escucha y se los apoya”.
Por ello, generar espacios
institucionales que favorezcan la expresión de los sentimientos de los
adolescentes es clave. “Todos tenemos responsabilidad en esto, en cómo
fortalecer a nuestros jóvenes”, agregó Perisa.
Si bien la cantidad de
jóvenes que escapan de sus hogares no es de un grado severo, el problema radica
en la vulnerabilidad en la que se encuentran, donde -por lo general- sus
vínculos y comunicación no son los adecuados, donde no se sienten escuchados y
respetados.
“Por eso desde el servicio
trabajamos tanto con los padres, porque sabemos que el joven es un emergente de
algo que hay que modificar en el seno de la familia. Ha habido cambios y
transformaciones, la tecnológica es la más importante. Los padres tienden a
comparar a los niños de antes con los de ahora y no debemos olvidarnos que hay
transformaciones sociales, políticas y culturales instaladas en este contexto”,
apuntó Perisa.
Recientemente, la
psicopedagoga Liliana González dialogó con Radio LU12 AM680 y sostuvo: “La adolescencia es una etapa difícil,
la fantasía de libertad es generalizada y la sensación de que en
algún lugar van a estar mejor que en su casa también”. La especialista resaltó
que la huida de los chicos también puede tener que ver con “un malestar adentro
que ya no soportan o algo de afuera muy prometedor y creen que con este acto
van a alcanzarlo”.
Respecto a esta actitud de
los adolescentes en comparación con años o períodos anteriores, expresó -tal
como lo hizo Perisa- que “cada conducta, cada síntoma, cada acto hay que
analizarlo en el contexto de la época, nada es igual”.
Galeano remarcó en este
punto que la observación, el tiempo, la comunicación y el respeto es lo que
necesita cualquier persona en la adolescencia. Llamó, además, a no subestimar
la adolescencia y pensar algo como que “está rebelde porque es la edad,
tratarlos como si no pudieran decidir por sí mismos”.
En contraposición, para la
profesional, “si querés un buen vínculo con tu hijo, hay que hablar mucho y
aprender de ellos, pensar si lo que te molesta es realmente porque está mal o
porque se lo han impuesto, si le hace daño o simplemente no entra dentro de su
estructura impuesta en el pasado”.
Sobre ello, continuó: “Si le
hace daño, hay que hablar y acompañar, y si se necesita ayuda, pedirla, si es
porque no entra dentro de lo impuesto culturalmente, ver, sentir y cuestionarte
si querés que sea feliz y se sienta amado; podés romper tus estructuras,
aceptar y disfrutar”.
Porque, en definitiva -concluyó-, “si le pasa algo, si se va y no lo ves más, si decide alejarte porque le haces daño, nada en esta vida va a tener sentido ni para vos como padre/madre, ni para ellos que buscaron lo que les negaste por otros lados y muy probablemente caigan en desaciertos, en decisiones perjudiciales”.
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