Por Belén Manquepi Gómez
bmanquepigomez@laopinionaustral.com.ar
“Era el cumpleaños de mi hija Tania, estábamos esperando a mi mamá y no venía. Teníamos que apagar la vela, a ella le gustaba apagar la vela, sacar la foto y todo eso”,
recuerda Estela Ruiz a La Opinión Austral sobre el 11 de julio de 2014.
Estela fue a la casa de su madre, Rosa Filomena Mansilla de Ruiz, a buscarla, su hermano le dijo que estaba en lo de una amiga, pero allí tampoco la encontró. Continuó
recorriendo las casas de sus otros hermanos sin poder dar con ella. “Me empecé a preocupar, me desesperé y fui a hacer la denuncia, me la aceptaron pero tenía
que esperar 48 horas”, señala.
En aquel momento, ella le marcó al comisario que no se trataba de una adolescente que se podría haber escapado de la casa, sino de una persona adulta de más de
70 años.
“Esas fueron horas claves que perdimos. No tenía auto, así que tuve que salir caminando a buscarla, desesperada, por el pueblo”.
Recién el lunes comenzó la búsqueda oficial que se extendió por 10 días.
Dos rastros
Estela viajó a Río Gallegos, recorrió los medios de comunicación y pidió ayuda al entonces gobernador Daniel Peralta. Hubo una búsqueda con helicópteros y buzos,
pero no encontraron nada.
“Para mí la clave fue el 10 a la noche que se perdió mi mamá, porque (sobre) el 9 de julio hubo una maestra que declaró que estuvo en el acto. A ella le gustaba ir a los actos del 9 de julio que hacían en el mástil”, marca, y añade que el 10, se comunicó con una sobrina y Rosa la había visitado. Por eso Estela esperaba que su madre la visitara el 11 de julio, pero eso no sucedió.

“Lo único que encontramos fue un rastro de zapatilla por el sector del Gauchito Gil, mi mamá debe haber estado ahí, el perro como que iba y venía. Después se encontró otro dato, pero yendo hacia el norte y ahí se perdió, ahí ya no encontramos más nada”, recuerda.
Lo extraño es que desde la casa de Rosa hasta la ermita del Gauchito Gil existe una distancia de alrededor de 50 a 60 cuadras, un recorrido muy extenso para una persona mayor.
“Mi mamá desapareció, nosotros no sabemos nada. Sé que llevaba puesto su jean, campera polar y sus zapatillas Nike, creo que con eso estaba vestida porque era lo que faltaba en su casa”.
No hay una hipótesis que convenza a Estela, pero la más consistente es que se haya perdido. “Ella tenía un principio de Alzheimer, para mí quiso venir para mi casa y se perdió. Es un misterio, al día de hoy la sigo buscando y ahora la busco a través de las redes sociales”.
Si bien Rosa no se había perdido anteriormente, en el último tiempo se equivocaba de casa cuando visitaba a su hija.
La edad no la limitaba, era muy activa, se levantaba a las 5:00, tomaba sus mates, limpiaba la casa y salía a caminar, le encantaba salir a caminar, luego almorzaba con Estela, dormía una siesta en el sillón, compartía unos mates más y emprendía una nueva caminata.
“Era familiera, siempre se acordaba de los cumpleaños, por eso me pareció raro que no viniera”, dice su hija.
El próximo 23 de diciembre, Rosa cumpliría 80 años. Madre de ocho hijos, seis que viven en San Julián y dos en Tierra del Fuego, ya era abuela y con el paso de los años se convirtió en bisabuela.
“No me dieron otro plazo para poder buscarla” menciona Estela, y agrega: “Ya pasó tanto tiempo de lo de mi mamá que no sé si me van a dar bola”.
En estos años, ella continúa difundiendo la búsqueda a través de las redes sociales, pide que la ayuden a difundir “a buscarla, encontrarla. Que no se pierda, me gustaría que en Canal 9 siga la difusión”.
“Gracias a las redes uno puede seguir, sigo en mi lucha buscando a mi mamá hasta que la encuentre. Mis hermanos piensan lo mismo que yo, que es un misterio, creo que algún día tendremos que saber algo”.
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