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El calendario marca martes 13 y, como ocurre cada vez que se repite esta combinación, resurgen mitos, refranes y precauciones cotidianas. En Argentina y en gran parte de los países de habla hispana, la fecha conserva una fuerte carga simbólica vinculada a la mala suerte, muy distinta a la que predomina en las culturas anglosajonas, donde el día señalado es el viernes 13.

Lejos de tratarse de una simple coincidencia, la superstición del martes 13 tiene raíces profundas en la historia, la religión, la mitología y la tradición popular, que se fueron entrelazando a lo largo de los siglos hasta consolidar una creencia que todavía hoy condiciona decisiones y comportamientos.

El martes 13, el día “maldito” en la cultura hispana

El refrán “En martes 13, ni te cases ni te embarques” resume el espíritu de una superstición que se transmite de generación en generación. En países como Argentina, España, Uruguay, Chile y México, el martes 13 se asocia con conflictos, pérdidas y contratiempos.

El origen de esta creencia combina dos elementos con mala reputación histórica. Por un lado, el número 13, vinculado en la tradición cristiana a la Última Cena, donde Judas Iscariote fue el decimotercer comensal y el traidor de Jesús. Por otro, el martes, día regido en la mitología romana por Marte, dios de la guerra, la violencia y la destrucción.

Esta combinación terminó por instalar la idea de que el martes 13 no resulta propicio para bodas, viajes, firmas de contratos o decisiones importantes. Con el paso del tiempo, la superstición se reforzó con relatos históricos y creencias populares que aún hoy mantienen su vigencia.

El peso de la historia y los hechos que alimentaron el mito

Uno de los acontecimientos más citados para explicar la mala fama del martes es la caída de Constantinopla en 1453, un hecho traumático para el mundo cristiano que ocurrió un martes. Aunque el asalto final se produjo el 29 de mayo y no un día 13, la asociación simbólica quedó instalada, especialmente en Grecia y Europa oriental.

A estos episodios se suman referencias religiosas y mitológicas. En la tradición judía, el número 13 se vincula a fuerzas negativas, mientras que en la mitología vikinga aparece asociado a Loki, una deidad ligada al caos y la traición. Estos elementos contribuyeron a consolidar una percepción negativa que trascendió fronteras y épocas.

Viernes 13: un temor distinto, con raíces anglosajonas

A diferencia del martes 13, el viernes 13 se impuso como día de mala suerte en los países de tradición anglosajona y en gran parte de Europa occidental. Su origen también se apoya en la religión cristiana y en hechos históricos concretos.

Según la tradición, Jesús fue crucificado un viernes, y el número 13 volvió a aparecer como símbolo de desgracia. A esto se suma un episodio documentado: el viernes 13 de octubre de 1307, cuando el rey Felipe IV de Francia ordenó la persecución y detención masiva de los Caballeros Templarios, lo que derivó en la disolución de la orden.

En tiempos más recientes, la cultura popular amplificó el miedo al viernes 13 a través del cine. La saga de películas de terror “Viernes 13”, protagonizada por el personaje de Jason Voorhees, consolidó la fama global de la fecha y la instaló definitivamente en el imaginario colectivo.

Diferencias culturales entre martes 13 y viernes 13

La principal diferencia entre ambas supersticiones radica en su distribución geográfica y cultural. Mientras el viernes 13 predomina en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y otros países anglosajones, el martes 13 conserva su fuerza en América Latina, España y Grecia.

También difieren sus fundamentos históricos. El martes 13 combina mitología romana y creencias cristianas, además de episodios históricos interpretados como señales de mal augurio. El viernes 13, en cambio, se apoya en la crucifixión de Jesús, la persecución de los templarios y una fuerte difusión a través de la cultura pop.

En la actualidad, las redes sociales reflejan estas diferencias. En el mundo hispanohablante, el martes 13 genera debates, bromas y advertencias, mientras que el viernes 13 mantiene un alcance más global, potenciado por el cine y el entretenimiento.

Numerología: otra mirada sobre el número 13

Más allá de la superstición, la numerología propone una interpretación distinta del número 13. Según especialistas en la materia, no se trata de una cifra negativa, sino transformadora. Representa el cierre de ciclos, la muerte simbólica y el renacimiento, conceptos asociados a procesos de cambio profundo.

Desde esta mirada, el temor que genera el 13 se explica por la resistencia natural a los cambios y a la pérdida de estructuras conocidas. En la tradición pitagórica, además, el 13 se reduce al número 4, vinculado al orden, la estabilidad y la construcción de bases sólidas.

Esta interpretación resignifica el martes 13 como una oportunidad para la reflexión, la toma de decisiones conscientes y el impulso hacia nuevas etapas, en lugar de un día marcado únicamente por la mala suerte.

Supersticiones argentinas y rituales de protección

En Argentina, el martes 13 sigue asociado a una serie de prohibiciones y cuidados. Muchas personas evitan casarse, viajar, comenzar proyectos o firmar contratos. También se refuerzan creencias como no pasar debajo de una escalera, no romper espejos o no cruzarse con un gato negro.

Junto a estas advertencias, aparecen rituales de protección que buscan atraer buena energía. Entre los más comunes figuran encender una vela blanca, realizar limpiezas energéticas en el hogar, llevar una hoja de laurel o un amuleto en la billetera y “tocar madera” ante cualquier deseo expresado en voz alta.

Más allá de su base simbólica, estas prácticas cumplen una función emocional: brindan sensación de control y tranquilidad frente a una fecha cargada de mitos y significados.

Una superstición que resiste el paso del tiempo

Aunque no existe evidencia científica que respalde la mala suerte asociada al martes 13, la creencia se mantiene firme en la cultura popular. La combinación de historia, religión, mitología y tradición oral explica por qué, cada vez que el calendario marca esta fecha, el tema vuelve a ocupar un lugar central en la conversación social.

Entre el temor, la curiosidad y la resignificación, el martes 13 sigue siendo mucho más que un día común: es el reflejo de cómo las supersticiones logran sobrevivir y adaptarse, incluso en plena era digital.

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