Gustavo Yankelevich rompió el silencio luego de que su nieto, Valentín, confesara que sufrío maltrato físico y daño psicológico de su padre, Darío Giordano.

“Agradezco que pudieron guardar ese secreto durante 12 años… Cuando Valentín dice que ‘mi abuelo me salvó la vida’… Me emociono… Fueron muchos los que le salvaron la vida, entre ellos, ustedes”, destacó, primero, Yankelevich en diálogo con Intrusos (América TV), tras agradecerle a los periodistas que tenían esta información del proceso legal que él llevaba adelante y evitaron hacerla pública para así proteger a sus nietos.

Luego, el productor, muy emocionado y evitando entrar en detalles relató por qué ahora Valentín decidió dar a conocer su historia. “Los chicos hubieran querido hablar desde el primer día, pero no queríamos exponerlos y que la Justicia pudiera manejarse libre del tema mediático. A mí me dieron la tenencia por tres meses y, cada tres meses, me monitoreaban cómo estaban ellos, íbamos a Tribunales… Pero no podíamos hablar, los chicos no podían decir su verdad y, cuando me dieron la tenencia definitiva ya habían pasado tres años y medio, pero, Azul, aún era menor y a Valentín, especialmente, le importaba su hermana. Azul terminó el colegio hace un año y medio y ahora está en Estados Unidos. Ellos hablaron con Azul, le dijeron que querían contar su historia y ella los entendió y, ahora, se le dio la oportunidad a Valentín y lo hizo”.

Yankelevich destacó a su ex pareja, Cris Morena, quien fue la primera que lo alertó de que algo pasaba con sus nietos.”La primera que notó esto fue Cris. Cris lo notó y me habló, a mí, que estaba pasando algo raro. Cuando yo le empecé a prestar atención, en principio pensé que podía ser pasajero, pero cada vez era más fuerte y más grande, en especial, cuando Franco empezó a pedirme venir a vivir conmigo. Él fue el primero, después, me lo empezó a pedir Valentín. Yo a Franco le dije que iba a hablar con su padre para ver si podía venir a casa una semana y, cuando me junté con Darío, él me contestó ‘de ninguna manera, yo soy el dueño, hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera’. Ahí me di cuenta que pasaba algo más grave de lo que yo pensaba. En ese entonces, Franco tenía 11 años…”, indicó.

Y, prosiguió: “A la semana lo pasé a buscar a Franco y él ya no hablaba. Comimos y no habló. A la semana siguiente, igual. La tercera vez le dije ‘yo soy una persona grande, acá algo pasa, tenes que hablar’. Y, ahí, me dijo que lo habían cagado a trompadas. ‘Me desmayó a golpes’, me dijo. Todo porque yo fui a hablar con el papá”.

“Me cuesta recodar esto, estoy muy sensible, porque es revivir todo lo que sufrieron estos chicos”, se sinceró Yankelevich, que aseguró que, a partir de ese momento, comenzó un proceso judicial para tener la tenencia de sus nietos mayores, a excepción de Azul, que siguió viviendo con su padre hasta que cumplió la mayoría de edad.

“Fue pasando el tiempo, me fui contactando con abogados de familia a ver qué se podía hacer… Pero yo dije que lo tenía que ayudar y los dos me contaban lo mismo. Valentín lo dijo, él me decía que se quería ir con su mamá, que no quería vivir más, que estaba viviendo un infierno, yme decían que su papá era un monstruo, que en la casa era otra persona”.

“Me di cuenta de que no había más tiempo y, ahí , mpecé a ir todos los días al colegio para verlo a Valentín y darle un beso y un abrazo. Ahí, activé. Le pedí a Cris y a Tomás (Yankelevich) manejar la situación. Yo me hice cargo de esto”, sentenció.

“El proceso duró tres años y medio porque él (Giordano) apelaba todo el tiempo. Esto se terminó cuando fue a casación, había tres jueces, abogados, asistentes sociales…”, agregó, y explicó que recién el juicio llegó a su fin cuando Valentín se reunió con su padre, le dijo todo lo que sentía y los profesionales decidieron que no podría haber revinculación.

Sobre el día que los chicos dejaron la casa de su padre para ir a vivir con él, recordó que los pasó a buscar por la escuela, apenas con su mochila. De ahí, fueron directamente al juzgado a hacer la denuncia y esperar a que le autorizaran la tenencia.

Gustavo explicó que le decían que solo podía tenerlos por el fin de semana. “Yo le dije que el lunes estos chicos no pueden volver a la casa”, sumó, y, para el lunes, le confirmaron que tendría la tenencia inicial de tres meses.

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