El regreso de Mirtha Legrand a la televisión no solo fue noticia por su salud, sino, también, por las revelaciones que logró sacar de sus invitados; durante una nueva emisión de “La noche de Mirtha” (El trece), la conductora puso el foco sobre la vida sentimental de Mariano Martínez, quien se sentó en “la mesaza” en un momento de gran exposición mediática debido a su flamante rol como conductor en “La jaula de la moda”.

La “Chiqui” no anduvo con vueltas y quiso saber cómo estaba el corazón del actor; sin embargo, Martínez sorprendió con una respuesta reflexiva, demostrando una madurez que marca un quiebre respecto a su pasado más mediático; el actor dejó en claro que, hoy, prioriza el silencio por sobre el ruido de las revistas.

Lejos de entrar en detalles o confirmar romances, Mariano explicó por qué decidió cambiar su estrategia ante las cámaras. “Viste que uno va aprendiendo, hablar de ciertas cosas públicamente… Y, lo que sí aprendí, es a guardarme lo que más me importa y aprecio; hay cosas que prefiero, ahora, mantener para mí; estoy en paz, bien y contento; esto es lo que puedo decir porque me gusta cuidar”, reveló, ante la mirada atenta de la conductora.

También, Martínez destacó que, su felicidad actual, no depende de la validación externa, sino de un bienestar interno que prefiere no exponer para evitar el desgaste que a veces genera la opinión pública.

Durante el almuerzo, el actor se puso nostálgico y habló sobre lo que realmente le da sentido a su vida fuera de los sets de grabación; para él, el éxito no pasa por el rating, sino por el tiempo de calidad con sus herederos. “Me gusta ser padre, compartir con mis hijos, formar recuerdos, porque es lo que uno más va a valorar cuando se va de esta vida; celebro eso y le doy mucho valor”, confesó, conmoviendo a los demás invitados.

Además, el actor hizo un repaso por sus orígenes, recordando que su infancia y juventud estuvieron marcadas por distintos barrios porteños y del conurbano sur. “Nací en La Boca, en Barracas, pero estuve en Avellaneda, en Villa Soldati y, después, volví a Avellaneda. Tengo cinco hermanos: dos de mi mamá y mi papá, dos de mi papá y uno de mi mamá”, comentó para dar cuenta de su numerosa familia y de los lugares que forjaron su identidad antes de convertirse en uno de los galanes más reconocidos del país.

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