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La diputada nacional por Unión por la Patria (UP), Agustina Propato, presentó un proyecto de ley en el Congreso de la Nación para establecer que el tránsito de buques vinculados a la logística, la defensa, la pesca y los hidrocarburos con destino a las Islas Malvinas no constituye un “Paso Inocente”.

En diálogo exclusivo con La Opinión Austral, la legisladora brindó detalles fundamentados sobre su iniciativa parlamentaria, analizó la postura fijada por la Cancillería argentina frente al enlace marítimo entre Chile y Puerto Argentino, advirtió sobre el impacto del régimen de regularización para empresas infractoras y profundizó sobre el escenario geopolítico en torno al paso bioceánico y la Antártida.

Paso Inocente

La Opinión Austral: Mediante un proyecto de ley, usted propuso que el tránsito de buques hacia las Islas Malvinas “no constituye un Paso Inocente”. ¿Cuáles son los fundamentos de la propuesta?

Agustina Propato: Se trata de una atribución que tenemos todos los países signatarios de la CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar). El tratado nos otorga la posibilidad de regular este instituto que la propia convención prevé para los Estados miembros: el paso inocente. Como país ribereño y miembro pleno, la Argentina tiene la facultad legal de regularlo.

Lo que estoy planteando es una regulación concreta, porque la definición de paso inocente en la CONVEMAR establece taxativamente que dicho tránsito debe ser un paso que no afecte la seguridad, la integridad territorial ni la soberanía del Estado ribereño.

El anuncio de la consolidación de un puente logístico entre Punta Arenas y las Islas Malvinas no encuadra, precisamente, bajo ningún punto de vista en ese marco. Amenaza de manera directa nuestra integridad territorial, nuestra soberanía y nuestro interés nacional. Por lo tanto, estamos haciendo uso de estas facultades legislativas para proponer regular el paso inocente, sobre todo a partir de las declaraciones públicas del canciller Pablo Quirno, quien anticipadamente sostuvo que la Argentina no podía hacer nada frente a la consolidación de este puente logístico anunciado por Easter Island Logistics con el buque Danstar porque constituye paso inocente.

El buque de carga Danstar de la naviera chilena Easter Island Logistics. FOTO: LA PRENSA AUSTRAL

La verdad es que no es así; no es lo que establece la CONVEMAR. Lo que estamos planteando es abrir la discusión en el marco de un proyecto donde, amparados en las facultades de los artículos 17, 18 y 19 de la CONVEMAR, como Estado miembro podemos regular el paso inocente. Claramente esto no constituye para nosotros un paso inocente, sobre todo en este contexto donde el tema cobró mucho auge por el movimiento que generó el proyecto Sea Lion.

La Opinión Austral: Desde Chile alertan que la Argentina tomará una definición pronto, aunque por el momento no hay plazos formales para que el Poder Ejecutivo defina su postura.

Agustina Propato: En realidad, la Argentina debe hacer eso y actuar conforme a lo que anunció el presidente Javier Milei el 3 de septiembre en cadena nacional. Aquel anuncio tuvo como espíritu que se iban a recrudecer las sanciones y la persecución penal contra quienes colaboraran con los infractores que exploten recursos naturales de manera ilegal en las Islas Malvinas, en la Cuenca Malvinas o en la plataforma continental, o que brinden apoyo logístico a los ocupantes.

Sin embargo, luego vemos que no hay una actitud acorde a ese anuncio del 3 de septiembre, no solo por sus declaraciones posteriores, sino tampoco por el retroceso que evidencia la reforma de la Ley de Malvinas (Ley 26.659). En esa famosa norma retrocedieron muchísimo, dejando una ley mucho más flexible que la vigente. Lejos de reforzar la posición de la Argentina y de condenar con sanciones, penas o multas, generaron un capítulo que es un régimen de desistimiento y regularización que echa por tierra todo lo construido.

Es decir, se extingue la acción penal, se extingue la inhabilitación y se reduce, en algunos casos puntuales, al simple pago de una multa. Además, se habilita a esas empresas que hoy explotan recursos sin autorización de la Argentina en la Cuenca Malvinas a ingresar a explotar en la plataforma continental, incluso con el régimen RIGI incluido, bajo este esquema de colaboración y desistimiento.

A esto se suma que achicaron el alcance del sujeto infractor. Aparentemente, tras el pedido de un secretario de Estado norteamericano (Christopher Landau) que visitó al país y estuvo con el canciler Pablo Quirno, y según trascendidos periodísticos que luego demostraron mucha realidad en los hechos, sacaron del sujeto infractor a todo lo relativo a fondos de inversión y financiamiento. Asimismo, determinaron que algunas empresas con cierta participación accionaria queden exentas de las prohibiciones, multas e inhabilitaciones. No es coherente lo que dicen con lo que hacen.

Existe un claro retroceso del proyecto enviado respecto al dictamen que finalmente votaron en comisiones esta semana pasada en Cámara de Diputados. Ante ese claro retroceso hay especulaciones de todo tipo. Es evidente que la posición de la Argentina hoy, con el dictamen de esta semana, es mucho más débil que la posición vigente con la Ley 26.659 (condiciones para la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina); le están allanando el camino y generando un mecanismo de amnistía y blanqueo a las empresas que vayan a aportar para la explotación de todos los recursos naturales en las Islas Malvinas, ya que extendieron el objeto a todos los recursos y no solo a los hidrocarburíferos.

Ciertamente, que el canciller Quirno anticipe que la Argentina considerará paso inocente al puente logístico es una cosa demencial. Es, directamente, renunciar de manera anticipada a las herramientas que tenemos los argentinos para poder actuar en función de nuestra soberanía. La verdad es que es dramático lo que están haciendo.

El Presidente Javier Milei junto al Presidente de Chile, José Antonio Kast.

La Opinión Austral: De los reclamos ante el Tratado del Derecho del Mar, ¿qué expectativas existen?

Agustina Propato: Podrá ser una alternativa, pero las señales que estamos dando para esa presentación internacional son muy adversas para la Argentina. Mientras esperamos una respuesta en una instancia internacional, flexibilizamos la norma interna a favor de las mismas empresas que decimos que vamos a ir a cuestionar a un estrado internacional. Vamos con una postura con muy poca seriedad.

La posición de la Argentina al modificar la Ley 26.659 e incluir este capítulo de regularización pone en serio riesgo de debilidad nuestra capacidad para seguir defendiendo la postura nacional agarrados de la Ley 26.659, agarrados de la Resolución 3149 y agarrados de la famosa Resolución 2065 y la 1514 de la Asamblea General de la ONU, sobre todo de la 3149. A través de la Resolución 3149 de Naciones Unidas tenemos la posibilidad de seguir exigiendo internacionalmente que no haya actos unilaterales.

Ahora, si vos validás las infracciones diciendo que les aplicás un régimen de amnistía o blanqueo para que traigan divisas —porque dicen en la Cámara de Diputados que pensaron este capítulo como un incentivo para que vengan a la Argentina continental a poner dinero al no poder levantar la inversión extranjera directa—, debilitás la posición argentina frente a lo logrado con esas resoluciones que son sagradas para defender los derechos soberanos sobre Malvinas, Georgia del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares.

La verdad es que es muy dramático lo que están haciendo con toda la causa Malvinas. Hacen como el tero: gritan en un lado pero ponen el huevo en el otro, y todo lo que están haciendo es muy perjudicial para la Argentina. Hay una flexibilización de la norma que favorece a las empresas que explotan ilegalmente nuestros recursos en Malvinas; eso es lo que constituye hoy la ley de Malvinas de Milei.

Y hay una flexibilización de la postura argentina con esto de que Quirno, frente al puente logístico que anuncia esta empresa chilena, le avisa casi para que se quede tranquila que la Cancillería considerará que constituye paso inocente. Esto es absolutamente irresponsable de parte del canciller. Primero, porque no constituye paso inocente de acuerdo a la definición de la CONVEMAR. La CONVEMAR da la facultad a los Estados miembros de regularlo siempre que no afecte la seguridad ni los derechos soberanos del país ribereño.

La obligación de la Argentina es regular el paso inocente para limitar que esta firma chilena avance. No se trata de un conflicto entre países; es una empresa chilena. Si el presidente chileno José Antonio Kast, en la visita de Milei tras la cadena nacional, se comprometió a apoyar la posición argentina de respeto a nuestros derechos soberanos sobre Malvinas, el canciller Quirno lo que tiene que hacer es actuar con su par chileno, exigir que se desista de esta operatoria y frenar lo que claramente constituye una afrenta a la postura argentina, a nuestra cláusula transitoria primera de la Constitución, a la posición internacional y a las resoluciones 2065, 3149 y 1514 que Chile también reconoce. Se hacen los malvineros o soberanistas, pero por el otro lado echan por tierra muchísimos años de una política internacional sostenida por todos los gobiernos en el marco de la causa Malvinas.

La tapa del diario La Opinión Austral del viernes 4 de septiembre con el anuncio de Javier Milei.

Disputa geopolítica

La Opinión Austral: Próximamente se reabrirá la discusión del Tratado Antártico. En ese marco, ¿qué política debe implementar la Argentina?

Agustina Propato: Precisamente, este viraje intempestivo del Gobierno con la causa Malvinas —precedido por declaraciones de Milei manifestando que era admirador de Thatcher, que estaba a favor de la autodeterminación de los kelpers o cuestionando que el hundimiento del General Belgrano fuera un crimen de guerra— no tiene que ver únicamente con Malvinas. Tiene que ver claramente con haber asumido una posición para poner el paso bioceánico al servicio de potencias extranjeras. Yo lo dije en el recinto: no es solo Malvinas, es Ushuaia, es la Base Naval Integrada, es el paso bioceánico, es la Antártida y es el Atlántico Sur.

Ya hay una pugna geopolítica global muy fuerte que pasa por el Atlántico Sur y que va a pasar prontamente con más fuerza en la Antártida. En el Gobierno tienen plena conciencia de esto: el primer viaje oficial de Milei no fue casualidad, lo hizo a la Antártida y con Rafael Grossi, quien probablemente sea el próximo Secretario General de las Naciones Unidas. No es que no haya conciencia.

Sin embargo, mientras esto sucede, recortan todo lo relacionado con las campañas antárticas, recortan las capacidades logísticas de la Armada Argentina y recortan el presupuesto de la ciencia. No hay una política real de conciencia y protección soberana de estos sectores que están en medio de un nuevo interés geopolítico a nivel global.

Rumbo al año 2048, cuando vence el Tratado Antártico, hay que tener pasos muy sólidos. Malvinas, la Antártida y el Atlántico Sur forman parte de un constructo sistémico que no se puede pensar ni gestionar de manera estanca o individual.

La Opinión Austral: ¿Qué alternativas institucionales quedan para recuperar el rumbo en la defensa soberana?

Agustina Propato: En principio, lo que tenemos que hacer ahora es discutir este tema y dar el debate parlamentario. Nosotros no podemos convalidar que la posición de la Cancillería Argentina sea tirar un mensaje permisivo diciendo que se va a considerar paso inocente y que la Argentina tiene las manos atadas. La Argentina no tiene las manos atadas; está en la CONVEMAR y tiene las facultades y la responsabilidad de legislar concretamente para desestimar y frenar la consolidación de ese puente logístico.

La consolidación de ese enlace marítimo le permite a la ocupación británica reducir en 1.200 kilómetros su extensión logística, que hoy depende de Montevideo, favoreciendo la consolidación de la ocupación de manera muy sustancial. La Argentina no puede quedarse en una actitud pasiva; tiene que legislar en función de esto porque podemos hacerlo. Lo que pasa es que el canciller parece estar jugando para otro equipo y no para la Argentina.

Más que el debate, hay que estar muy firmes con esto, frenar la derogación de la Ley de Tierras para evitar la extranjerización y generar niveles de conciencia, porque es acá donde se juega la proyección antártica y el paso bioceánico. Si partimos de flexibilizar las posturas ahora, vamos a ir teniendo mayor debilidad. La reforma a la ley de Malvinas también es muy mala para la posición del país respecto a las resoluciones que hemos logrado conquistar en la ONU.

Por último, resulta preocupante que ante el trascendido de que una funcionaria de Estados Unidos pidió la disolución del Comité de Descolonización de la ONU, el canciller no se haya pronunciado de manera automática en rechazo a esa pretensión. Incluso antes de esto, en una de las últimas reuniones de Naciones Unidas donde se discutió la erradicación de las formas contemporáneas de colonialismo, la Cancillería argentina se abstuvo de votar. Son señales profundamente adversas que no reparan en el interés nacional.

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