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La guerra en Irán provoca un fuerte sacudón en el mercado energético global y empuja el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, un umbral que marca el posible fin de la era de la energía barata. El conflicto, que ya cumple nueve días, paraliza parcialmente el tráfico en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de crudo.
La combinación de tensiones militares, interrupciones logísticas y recortes forzados de producción genera un shock en la oferta internacional. Los mercados reaccionan con fuertes subas y los analistas advierten que el precio del crudo podría seguir escalando si el conflicto se prolonga.
El estrecho de Ormuz, el punto crítico del mercado petrolero
El estrecho de Ormuz concentra cerca de un 20 % del comercio marítimo de la producción mundial de petróleo crudo y también de gas. Ubicado entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, por este estrecho, que en su punto más angosto mide 54 kilómetros, transitan cada día un promedio de 13 buques cisterna que transportan más de 15 millones de barriles de petróleo.
En medio del conflicto con Irán, muchas navieras decidieron evitar la zona por temor a ataques, lo que paraliza parte del flujo de exportaciones desde el Golfo Pérsico.
El problema no se limita a la producción de petróleo. La principal dificultad radica en la logística de exportación. Sin buques que transporten el crudo, los países productores se ven obligados a reducir su bombeo ante la falta de capacidad de almacenamiento.
Irak ya registra una caída cercana al 60% en su producción, que se ubica apenas en 1,7 millones de barriles diarios. Emiratos Árabes Unidos y Kuwait también empezaron a cerrar parcialmente sus grifos porque sus depósitos alcanzaron el límite de almacenamiento.
El estrecho de Ormuz recobra todo su interés ante la escalada del conflicto entre Israel e Irán, y ahora con EEUU, pues por sus aguas se transporta
Arabia Saudita intenta sostener el flujo de exportaciones
Arabia Saudita intenta amortiguar el impacto del bloqueo mediante el desvío de grandes volúmenes de petróleo hacia su costa del Mar Rojo. Esta vía alternativa permite exportar crudo sin pasar por el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, la capacidad disponible resulta limitada. Actualmente el reino saudí puede movilizar unos 2,3 millones de barriles diarios por esa ruta, una cifra muy inferior a los 6 millones de barriles que normalmente salen por el Golfo.
Esa brecha refuerza la presión sobre los precios internacionales del crudo.
Los precios del petróleo superan los tres dígitos
La reacción del mercado resultó inmediata. El Brent, principal referencia internacional, subió cerca de un 30% en una semana, el mayor salto en seis años, y se acerca rápidamente a la barrera psicológica de los 100 dólares.
Otros marcadores regionales ya superaron ese nivel:
- Oman Crude: 107 dólares por barril
- Murban (Abu Dhabi): 103 dólares por barril
- Shanghai Crude: 109 dólares por barril
Los analistas del mercado energético advierten que la volatilidad podría continuar. Stefano Grasso, gestor de fondos en Singapur, sostuvo que el mercado enfrenta un escenario extremadamente sensible. Según explicó, cada día de interrupción en el flujo petrolero agrega presión sobre los precios.
Aviación, combustibles e inflación: el impacto global
La crisis energética ya genera consecuencias en múltiples sectores económicos.
El combustible para aviones en Europa alcanzó un máximo histórico de 1.528 dólares por tonelada, equivalente a unos 190 dólares por barril. El dato refleja la dependencia de ese mercado de los suministros provenientes del Golfo, ya que cerca de la mitad de sus importaciones pasa por el estrecho de Ormuz.
En Asia, el impacto también resulta inmediato. Japón y Corea del Sur, dos economías altamente dependientes del petróleo del Golfo, analizan liberar reservas estratégicas o aplicar controles de precios por primera vez en tres décadas.
En Estados Unidos, el aumento del crudo ya se traslada a los surtidores. El precio de la gasolina comienza a subir, lo que reabre el debate sobre el impacto inflacionario del conflicto.
Cuánto podría durar el shock petrolero
Los principales bancos y consultoras energéticas consideran que el mercado enfrentará varias semanas de fuerte tensión.
El escenario base de instituciones como ING prevé al menos cuatro semanas de disrupciones significativas en el comercio petrolero. En ese plazo, el precio del crudo podría mantenerse por encima de los 100 dólares.
Un eventual debilitamiento de la capacidad iraní para atacar buques podría permitir una lenta normalización del tránsito marítimo. Sin embargo, un conflicto prolongado de hasta tres meses abriría un escenario inédito con precios récord para el petróleo.
Qué impacto puede tener en la Argentina
Para la economía argentina, el salto del petróleo genera dos efectos paralelos. Por un lado, un barril por encima de los 100 dólares mejora la rentabilidad del sector hidrocarburífero y fortalece el atractivo para nuevas inversiones. El principal beneficiario sería Vaca Muerta, uno de los mayores reservorios de shale oil y shale gas del mundo. Además, los precios internacionales elevados también favorecen la producción en cuencas convencionales, como la cuenca del Golfo San Jorge. En ese caso, el punto de equilibrio para la rentabilidad se ubica cerca de los 72 dólares por barril, por lo que el nuevo escenario mejora la competitividad de los proyectos.
Este contexto podría traducirse en mayor ingreso de divisas por exportaciones energéticas, un aumento de las inversiones en petróleo y gas y un impulso para proyectos vinculados al gas natural licuado (GNL).
Sin embargo, el aumento del crudo también presenta riesgos. La suba del petróleo presiona sobre el precio de los combustibles, eleva los costos energéticos internos y podría trasladarse a la inflación, con impacto directo sobre la actividad económica.
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