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“Una imagen vale más que mil palabras” es una frase que se popularizó a principios del siglo XX, cuando la publicidad comenzaba a transformar las formas de consumo en la sociedad. Esa idea puede aplicarse a lo que ocurrirá en los próximos días en el ámbito judicial, cuando las partes del juicio por el hundimiento del ARA San Juan se trasladen a la provincia de Buenos Aires para observar, de primera mano, una nave gemela que permitirá comprender cómo funcionaba.
Tal como adelantó La Opinión Austral en su cobertura del juicio que se desarrolla en Río Gallegos, el lunes el presidente del tribunal, Mario Gabriel Reynaldi, indicó a fiscales, querellantes y defensores que, durante el fin de semana XL, viajó a Mar del Plata para conocer lo que queda del ARA Santa Cruz, una embarcación gemela del ARA San Juan. “Es diferente hablar o leer sobre especificaciones de las naves que verlas directamente”, señaló una alta fuente judicial a este diario.
En ese marco, este miércoles, en el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, Reynaldi -junto a Luis Alberto Giménez y Enrique Nicolás Baronetto– informó que, gracias a gestiones logísticas, se fijó una fecha para realizar una inspección ocular en el astillero de Mar del Plata, con el objetivo de conocer el funcionamiento del submarino.
El ARA Santa Cruz permanece fuera de servicio desde 2014, cuando ingresó a Tandanor para una reparación de media vida que nunca se completó. Desde entonces, no volvió a navegar. En 2019, la Armada Argentina rescindió el contrato y la nave quedó definitivamente fuera de operación. Según se indicó en el juicio, actualmente está en proceso de desguace y podría ser vendida como chatarra en el corto plazo.
Uno de los puntos del debate es el funcionamiento de la válvula E19. En este sentido, Reynaldi precisó que durante su recorrida no pudo observarla, ya que fue retirada, aunque sí identificó las cañerías vinculadas al sistema.
Según se vio en la transmisión oficial, replicada por La Opinión Austral, el inicio de la jornada estuvo atravesado por una discusión de nomenclatura jurídica: la diferencia entre una “pericia” y una “inspección ocular”. La distinción no es menor: en una pericia, las partes pueden proponer peritos de parte, mientras que una inspección ocular tiene como objetivo la observación directa para una mejor comprensión del objeto analizado.
Finalmente, se resolvió que la inspección se realice el viernes 8 de mayo a las 16 horas, luego de las primeras jornadas de audiencia previstas en Río Gallegos.
“Con los vuelos de la madrugada o de la mañana podremos estar por la tarde del viernes”, señaló Reynaldi ante los presentes. Si bien se resolvió avanzar con una inspección, hubo objeciones que podrían haber frustrado la actividad. Desde una de las querellas se sostuvo que una pericia sería ilegal y que el ARA Santa Cruz “hace más de diez años está parado”.
En la misma línea, el Ministerio Público Fiscal manifestó su oposición. Por su parte, Luis Tagliapietra, uno de los querellantes, indicó que adhería “a todos los pasos que ayuden a encontrar la verdad”.
Juan Pablo Vigliero, defensor de Claudio Villamide, cuestionó la idoneidad de Ricardo Francescelli —actualmente a cargo de lo que queda del ARA Santa Cruz—: “No sé qué capacidad tenga, no tenemos peritos de parte”, aunque destacó “la buena voluntad del tribunal”.
En cuanto al desarrollo de la jornada, Luis López Mazzeo, Héctor Alonso y Hugo Correa siguieron el debate de manera remota desde Buenos Aires, al igual que Pietragalla y otros representantes de las defensas y querellas. En la sala estuvieron presentes los fiscales Gastón Franco Pruzan -acompañado por María Andrea Garmendia Orueta, Lucas Colla y Julio Zárate-.
El cronograma indicó que el suboficial Diego Ariel Vergara sería el primero en declarar. Según relató, ingresó a la Armada en 2012 y prestó funciones entre 2014 y 2015 como parte de la dotación complementaria, desempeñándose como auxiliar de máquinas.
Al igual que en testimonios anteriores, las preguntas de la Fiscalía giraron en torno a cuestiones previas al hundimiento del ARA San Juan, como las pruebas de mar, el incidente del blackout y la posterior salida a superficie.
Vergara fue contundente al referirse a esos episodios: “Deberíamos haber subido desde un primer momento, pero por jerarquía no podía oponerme”, afirmó, en referencia al respeto por la cadena de mando.
En otro tramo, señaló que tenía conocimiento de una válvula que se utilizaba cerrada, aunque “en las planillas aparecía como abierta”.
Por último, recordó que el ARA Salta no volvió a navegar tras el hundimiento: “Creo que fue debido a lo que pasó con el San Juan”. También indicó que el submarino había presentado fallas y averías en el pasado, aunque estas habían disminuido con el tiempo.
Otro de los testimonios relevantes de la jornada fue el de Diego Martín Daffuncchio, capitán de navío quien, ante el tribunal dio algunas precisiones sobre cuestiones de jerarquía y cadenas de mando en la previa a la tragedia del ARA San Juan. Daffuncchio es un capitán de navío que todavía está activo después de 34 años y medio en la Armada. El fue comandante del ARA Santa Cruz en el 2018 y también en el 2019.
El comentó sobre algunas cuestiones propias de algunas firmas de informes y auditorías en la previa al lamentable suceso siendo consultado, sobre la firma de un informe a cargo de Alonso, en vez de la de Villamide, quien estaba a cargo. “No es habitual que eso suceda pero era factible” dijo al ser consultado por el tribunal.
Para concluir la jornada, ante el tribunal fueron sentadas, por turno, tres mujeres que eran esposas de las víctimas del ARA San Juan. Según pudo saber La Opinión Austral, por cuestiones propias al posible “temor a represalias” por pedido de la abogada querellante Valeria Carreras, sus testimonios no fueron transmitidos.
Pese a eso, este diario pudo saber que, como se había dicho en la previa, presentaron material al tribunal que sería relevante para la causa. En el mismo sentido, fuentes judiciales indicaron que los testimonios fueron muy “duros” aunque “necesarios para entender la magnitud de las pérdidas humanas, detrás de un hecho luctuoso que enlutó a todo el país”.
Como dato para concluir la jornada es que, una vez concluida la jornada, Lucía Zunda -una de las hermanas de las víctimas del ARA San Juan- notó que, personas desconocidas, se apoderaron de la bandera que había colocado en el ingreso al tribunal con las caras de los 44 héroes que perdieron la vida. “Ya las tienen y se las llevan como trofeo, tranquila, que buscan provocar nada más” le indicaron a joven que, al darse cuenta de la ausencia de la ya segunda bandera que había colocado, también había sido sustraída.
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