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“Mi mérito es que parezca improvisado lo que escriben otros”
En su discurso al recibir el Martín Fierro, Peto Menahem dejó de lado la ironía por un momento para dedicar palabras cargadas de sinceridad. “Yo se lo hubiese dado al Bicho (Marcos Gómez). A ver, no sé qué decir. Quiero dedicarlo a Manu, Delfi, René, Marcelo, Betti, Cande, Fede, Nico, a todos los que hicieron el programa, a Pablo, a Juama, al Chino, a Martín, a toda la gente de Kuarzo”, comenzó.
Y continuó con una reflexión sobre su trabajo como comediante: “Parece que improvisaba todo, pero en realidad mi mérito es que parezca improvisado lo que escribían otros. La cabeza de este premio va para los guionistas: Mati, Javier, Hernán y Brian”.
Con su característico humor, también tuvo palabras para Adrián Suar, uno de los productores clave del ciclo: “El pechito del Martín Fierro se lo damos a Adrián, que tuvo todo el mérito. Y la parte de la cola y los genitales, para mi amigo y hermano Seba, con quien tenemos tantas aventuras. La mayoría aburridas y depresivas, pero algunas las hacemos en el escenario o en la tele”.
El cierre fue tan fiel a su estilo como todo su discurso: “Y yo me quedo con la parte que dice mi nombre: Martín Fierro. Muchas gracias a todos”.
Una dupla que combina humor, inteligencia y afecto
El vínculo entre Wainraich y Menahem trasciende lo profesional. Amigos desde hace años, compartieron proyectos teatrales, radiales y televisivos. Su complicidad es una marca registrada en el humor argentino contemporáneo.
Con La noche perfecta, los artistas lograron llevar al formato televisivo una propuesta que fusiona la ironía con la ternura, el absurdo con la reflexión, y el entretenimiento con una mirada crítica sobre lo cotidiano.
La entrevista con La Opinión Austral dejó al descubierto lo que ya se percibe en pantalla: dos amigos que disfrutan trabajar juntos, improvisar sobre lo planificado y reírse incluso de los silencios.
El humor como refugio y bandera
En tiempos donde la televisión atraviesa transformaciones profundas, la dupla Wainraich–Menahem demuestra que el humor sigue siendo una herramienta poderosa para conectar con la gente.
Con su estilo descontracturado, La noche perfecta logró conquistar al público y a la crítica. El Martín Fierro 2025 no solo coronó una gran temporada, sino que ratificó que el humor inteligente, con sello propio, todavía tiene un lugar en la televisión argentina.
Y, fieles a su promesa, los ganadores se fueron del Hilton entre risas, chicanas y complicidades. Porque, como dijeron a La Opinión Austral, gane o pierda, la amistad —y el humor— siempre duermen juntos.
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