El reconocido publicista Ramiro Agulla, nacido en Río Gallegos en 1964 y considerado uno de los creativos más influyentes de la publicidad argentina, falleció este jueves a las 4 de la madrugada tras agravarse su estado de salud por una neumonía que derivó en un shock séptico.
Según informaron fuentes cercanas, había sido internado por una infección, pero su cuadro clínico se complicó en las últimas horas hasta desencadenar un shock séptico que provocó su muerte.
Agulla se radicó desde muy pequeño en Buenos Aires y dejó una huella imborrable en la industria publicitaria nacional e internacional gracias a campañas que marcaron a toda una generación.
Era el cuarto hijo de Horacio Agulla, abogado, fundador de la revista Confirmado y una figura de activa participación política. Su padre fue diputado por el Partido Federal y formó parte de la Convención que redactó la Constitución de Santa Cruz. Durante la última dictadura militar fue asesinado de cinco disparos en un crimen que nunca fue esclarecido. Ramiro tenía entonces 14 años, estudiaba en el tradicional Colegio Champagnat y practicaba fútbol, tenis y rugby.
Aunque su padre había estado profundamente vinculado a la política, el publicista siempre marcó distancia de ese ámbito. “Yo no soy político. Soy publicitario. Hago anuncios, soy el chico del delivery”, solía definir con humor su profesión.
Campañas que quedaron en la memoria de los argentinos
Agulla fue uno de los publicistas más influyentes de las décadas de 1990 y 2000. Junto a Carlos Baccetti conformó una de las duplas creativas más exitosas del país y lideró una agencia que dio origen a algunas de las campañas más recordadas de la publicidad argentina.
Bajo el sello de Agulla & Baccetti nacieron piezas que trascendieron el ámbito publicitario para convertirse en parte de la cultura popular. Entre ellas se destacan “La llama que llama”, desarrollada para Telecom/Personal por los creativos Maximiliano Anselmo y Sebastián Wilhelm, un fenómeno que marcó a toda una generación, y “El Oso” para Quilmes, uno de los comerciales más premiados y recordados de la publicidad argentina.
Antes de fundar su propia agencia, Agulla trabajó en León Chocrón, luego pasó por J. Walter Thompson y más tarde integró Verdino Bates. En 1994 fundó junto a Baccetti la agencia Agulla & Baccetti, que posteriormente se asoció con Lowe & Partners Worldwide.
La agencia alcanzó reconocimiento internacional y fue ubicada por el Gunn Report entre las mejores del mundo: obtuvo tres veces el quinto puesto (2007, 2008 y 2010) y dos veces el segundo lugar (2006 y 2009). Entre sus trabajos más premiados figura “Gueropa!”, para Renault Clio MTV, que ganó un León de Oro en el Festival Internacional de Creatividad de Cannes en 2001.
Tras conocerse la noticia, Carlos Baccetti despidió a su amigo con emotivos mensajes en redes sociales. “Feliz viaje hermano”, escribió junto a una fotografía de ambos en su juventud. Más tarde agregó: “Solo cambia la ubicación del logo… pero los amigos no desaparecen… solo mueren. Siempre vivo para mí”.
Un referente de la publicidad y del marketing político
Además de revolucionar la publicidad comercial, Ramiro Agulla fue uno de los principales impulsores del marketing político moderno en Argentina.
La dupla Agulla-Baccetti estuvo detrás de la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999, recordada por el eslogan “Dicen que soy aburrido”, que se convirtió en un emblema de la comunicación política argentina, aunque es altamente discutible si el slogan y las piezas de esa publicidad resultaron exitosas.
También desarrolló estrategias de comunicación para dirigentes como Carlos Menem, Francisco de Narváez, Sergio Massa, el expresidente chileno Sebastián Piñera, el mexicano Vicente Fox y el senador estadounidense John McCain.
En 2003 también creó el recordado spot del “Vamos Menem”, otra de las campañas políticas que quedaron grabadas en la memoria colectiva.
Con quienes nunca quiso trabajar fue con el kirchnerismo. “A mí el kirchnerismo me llevó dos hijos a vivir afuera así que ahora estoy más enojado que nunca con eso. Se fueron bien, están bien. Los contrataron, pero sus novias eran parte de la familia y me sacaron cuatro sillas de un asado de pique”, dijo en una entrevista con Infobae durante 2022.
Desde su perspectiva profesional, Agulla sostenía que el desafío de la comunicación política no pasaba por los discursos, sino por generar credibilidad. “No le importa a nadie lo que dicen los políticos”, afirmaba, y consideraba que lo verdaderamente importante era “lo verosímil y persuadir”, incluso a través de la gestualidad.
En esa misma entrevista resumió su visión sobre el comportamiento del electorado: “No entra una idea al living de una casa; entran emociones. Entonces, no importan las ideas ni la plataforma. La gente busca a alguien a quien creer y a quien querer”, sostenía.
Con su creatividad, innovación y capacidad para conectar con el público, Ramiro Agulla dejó una marca indeleble en la historia de la publicidad argentina. Su legado permanece vigente en campañas que, décadas después de su creación, siguen siendo recordadas por millones de argentinos.
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