En 1982, Eduardo Canitrot era soldado conscripto del Ejército Argentino y con menos de 20 años, integrando el Batallón Logístico 10 dependiente de la X Brigada de Infantería con asiento en Villa Martelli, el 8 de abril fue a la guerra de Malvinas. Después de 44 años, el presidente de la Asociación de Veteranos Puerto Argentino de Pinamar volvió a las islas.

A través de su cuenta de Instagram, el veterano de guerra compartió cómo fue su visita, qué lugares recorrió y los recuerdos que volvieron a su mente. Además, hizo flamear la bandera argentina.
“Fueron, son y serán por siempre. Gracias a nuestros jugadores por aquella victoria, por la garra con la que defendieron nuestra camiseta y por lograr que este reclamo se viralizara mundialmente”, escribió Canitrot en una de las imágenes en la que se lo puede ver usando una camiseta blanca con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” y en referencia al triunfo de la Scaloneta ante Inglaterra que los jugadores celebraron alzando la íconica bandera que reforzó el reclamo de soberanía.

“Fue emocionante llevar esta remera (regalo de mi hija Belu) a nuestras islas. Un homenaje a nuestra historia, a nuestra identidad y a una causa que llevamos en el corazón“, expresó junto a la foto que se tomó delante del cartel de “Welcome to The Falkland”.
La celeste y blanca volvió a flamear
Además de los requisitos migratorios, existen limitaciones específicas, reglas de conducta y prohibiciones para los argentinos que viajan a las islas, entre ellas, el pedido de abstenerse de agitar o exhibir en público banderas argentinas.
Sin embargo, Canitrot exhibió la insignia patria con las islas Malvinas en el centro de la bandera de día y de noche en al menos cuatro oportunidades durante su visita que se extendió del 8 al 15 de agosto pasado.
“Tuve la posibilidad de homenajear al capitán Pedro Edgardo Giachino, primer argentino que muere en este mismo lugar aquél 2 de abril. Qué lindo es ver flamear de noche y de día a nuestra bandera argentina de la manera que pude para cumplir mi promesa. Pero cuánto nos gustaría a todos los argentinos verla flamear en ese mismo mástil donde estuvo durante 74 días en 1982. Llegará ese día y será por medios pacíficos como corresponde“, expresó, junto al video en el que se lo ve corriendo con la bandera en Puerto Argentino y a escasos metros se puede ver izada la del Reino Unido.
“Busco poner en discusión algo que todavía me cuesta entender: ¿por qué no podemos llevar a nuestras islas nuestras propias insignias?”, planteó.
De noche, en el exterior de The West Store Café & Deli, el veterano sostiene la bandera argentina y corre. “Después de 44 años la bandera argentina volvió a flamear en Puerto Argentino. Cumplí con lo que te prometí, Pedro“, señaló.

En Monte Harriet, con el viento a favor, la celeste y blanca se ondeó. “Mi bandera no se arrodilla ante nadie. Por ella murió mucha gente, desde nuestra independencia flameó en lo más alto. Nadie nos va a decir que podemos mostrarla solamente en el cementerio de Darwin y por debajo de la cintura“, reivindicó.
“Por los caídos, por los que quedaron aquí en las islas y en el mar, por los que no pudieron soportar y se quitaron la vida. Por todos los argentinos y argentinas que dieron, dan y darían su vida por esta bandera, por eso la hago flamear hoy en lo más alto del monte Harriet, aquí en Malvinas”, completó Canitrot.
Recorrido
Después de 44 años de la primera vez que pisó las islas, el veterano de guerra buscó la posición en la que combatió, visitó el cementerio de Darwin y también corrió, una de sus pasiones, en Pradera del Ganso.
“Corrí por casi todos los lugares posibles de la Argentina, pero me faltaba éste. Qué mejor que hacerlo con mi hija. Llegué a las islas Malvinas para correr desde San Carlos por todos los lugares donde se combatió y llegar a Puerto Argentino. Aquí en Pradera del Ganso se vivió uno de los combatente más cruentos, donde cayó el oficial inglés de mayor rango, el teniento coronel H. Jones”, repasó con las imágenes en las que se lo ve corriendo junto a su hija.
También pudo localizar su posición. “El lugar exacto en donde estuvo el pozo en el que todos los días eran iguales: hambre, frío, miedo. Pero pensar en defender la bandera hicieron que el cuerpo se adapte, porque el amor por la patria está ante todo”, aseveró.

“A 20 metros de acá estaba el pozo de un metro y medio de profundidad por 2 de diámetro y en el que vivimos dos personas durante 67 días sin ningún tipo de resguardo contra el viento, el frío y el agua helada que brotaba desde el fondo. De los pozos ya no queda nada, los taparon. Pero queda el recuerdo de cómo sobrevivimos al frío, al hambre y a los bombardeos”, manifestó.

La emocionante visita a Darwin
Uno de los momentos más conmovedores del viaje fue la visita al cementerio de Darwin. “Tantos años soñando con este momento, con rendirle homenaje a los caídos en las islas, a Omar Herrera y Alejandro Pereyra, y especialmente a vos, amigo, hermano. Vine, Pedro, como te prometí“, escribió junto a las imágenes en el camposanto, donde descansan los restos de Pedro Larrosa.

“Ya estuvimos más de una hora hablando, lloramos lo que teníamos que llorar. Pedro vine a hacer la promesa de hace 44 años y te prometo que la voy a cumplir. Vine principalmente sobre todo por vos, aparte de todos los caídos. Vine a cumplir la promesa, no te voy a defraudar, Pedro querido que descanses en paz y todos en el cementerio. Vine a cumplir la promesa y no te voy a fallar”, expresó emocionado en un video.

La promesa, explicó a La Opinión Austral, “era que volvería a estar con él cuando la bandera argentina flamee en Puerto Argentino”.
Monte Kent y los galpones
Continuando con su recorrido, también compartió un video donde escribe su nombre sobre los restos de una aeronave. “Bajando del Monte Kent nos encontramos con el Chinook, helicóptero de doble hélice derribado por los ingleses y que se utilizaba para el transporte de tropa, municiones y alimentos”.
“Aproveché y me tomé un momento para homenajear a mi amigo Carlos Aguilera, quien lo piloteaba. Él tuvo la misma suerte que yo de volver y formar una hermosa familia”, agregó.

En otra de las publicaciones, recordó cómo fueron los últimos días. “Después de la reindición del Gral. Menéndez, ya como prisioneros, bajamos por Puerto Argentino y llegamos a estos galpones que eran nuestros y estaban llenos de comida. Así, mugrientos, como estábamos, nos lanzamos sobre los alimentos, esos que estuvieron ahí guardados mientras nosotros pasábamos hambre”, recordó.
“En este mismo lugar, hace 44 años, me encontraba como prisionero de guerra entregando mi casco, fusil y con ellos todas mis esperanzas”, cerró.
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