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La reducción de la pobreza por ingresos observada en la Argentina entre 2024 y 2025 no implicó una mejora integral de las condiciones de vida de los hogares. Así lo sostuvo el nuevo informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que analizó la evolución de las privaciones socioeconómicas en los hogares urbanos entre 2010 y 2025.
El trabajo, titulado “Cambios en las privaciones socioeconómicas de los hogares urbanos de la Argentina (2010-2025)”, fue elaborado por los investigadores Juan Ignacio Bonfiglio y Julieta Vera, bajo la coordinación de Agustín Salvia, y complementado con una nota de divulgación denominada “Mayores privaciones sociales en una Argentina con menor pobreza monetaria”.
De acuerdo con el relevamiento, la pobreza monetaria disminuyó durante el último año analizado, pero el acceso a distintos derechos sociales continuó deteriorándose o manteniéndose en niveles elevados, lo que llevó a los investigadores a advertir que la mejora de los indicadores económicos no representa necesariamente una transformación estructural del bienestar de la población.
La pobreza por ingresos bajó en 2025
Según los datos del ODSA, en el tercer trimestre de 2025 el 26,4% de los hogares urbanos se encontraba por debajo de la línea de pobreza y el 4,9% en situación de indigencia. En términos de personas, la pobreza alcanzó al 36,3% de la población y la indigencia al 6,8%.
El informe atribuyó buena parte de esta reducción a la desaceleración de la inflación registrada durante el período y a la recuperación parcial de los ingresos monetarios.
Los investigadores señalaron que “hacia el segundo semestre de 2024 la estabilización económica y la recuperación parcial de ingresos revirtieron de manera intensa las tasas de pobreza e indigencia”. Sin embargo, agregaron que “la mejora de los indicadores de pobreza durante el período 2023-2025 habría estado principalmente asociada a la desaceleración inflacionaria”.
La nota de divulgación difundida este lunes también remarcó que la pobreza por ingresos “revirtió su tendencia” entre 2024 y 2025, reflejando una recuperación de los ingresos monetarios de los hogares.
El informe advierte que persisten las privaciones sociales
Pese a esa mejora, la UCA sostuvo que los indicadores vinculados a derechos sociales muestran una realidad diferente.
“La reducción de la pobreza por ingresos registrada entre 2024 y 2025 convive con el aumento de déficits en el acceso a derechos sociales básicos, como el empleo de calidad, el acceso a la salud y a una alimentación adecuada”, indicó la nota de divulgación del Observatorio.
Los investigadores explicaron que para evaluar el bienestar social no alcanza con observar únicamente los ingresos de los hogares, sino que también es necesario medir otras dimensiones relacionadas con derechos básicos y condiciones materiales de vida.
En ese sentido, el informe analiza seis dimensiones de privación: seguridad alimentaria, acceso a recursos de salud, acceso a la seguridad social, vivienda digna, servicios básicos y educación.
El estudio concluyó que, mientras los indicadores monetarios mejoraron, gran parte de esas variables sociales continuaron deteriorándose.
“Se evidencia una brecha persistente entre la mejora o estabilización de indicadores monetarios y una mayor fragilidad respecto a recursos vitales del bienestar”, señalaron los autores.
Empleo, alimentación y salud: las áreas con mayor deterioro
Uno de los hallazgos centrales del informe es que entre 2017 y 2025 las mayores privaciones se registraron en dimensiones consideradas fundamentales para la vida cotidiana.
“El mayor deterioro se concentra en dimensiones especialmente centrales para las condiciones de vida: alimentación, trabajo y acceso a la salud”, indicó el estudio.
Los datos muestran que la privación vinculada al empleo pasó del 26,7% de los hogares en 2017 al 33,1% en 2025, un incremento de 6,4 puntos porcentuales.
La inseguridad alimentaria también mostró un aumento. El indicador pasó del 13,1% al 18,7% de los hogares entre 2017 y 2025, una suba de 5,6 puntos porcentuales.
En materia de salud, el déficit de acceso se elevó desde el 29,2% al 34,3% de los hogares, acumulando un incremento de 5,1 puntos porcentuales en el período analizado.
Según el informe estadístico, el acceso a recursos de salud alcanzó en 2024 su peor nivel de toda la serie y, aunque en 2025 se observó una mejora parcial, todavía no logró revertir el deterioro acumulado.
Además, el Observatorio indicó que aproximadamente un tercio de los hogares argentinos carece de acceso a empleo registrado, jubilaciones contributivas o sistemas de protección vinculados al trabajo formal.
Más hogares fuera de la pobreza, pero con carencias
Otro dato destacado del informe es el crecimiento de hogares que lograron superar la línea de pobreza monetaria pero continúan enfrentando privaciones en otras dimensiones.
Los investigadores señalaron que durante 2025 aumentó la proporción de familias que ya no son consideradas pobres por ingresos, aunque siguen registrando carencias vinculadas a derechos sociales básicos.
Por esa razón, el Observatorio insistió en la necesidad de analizar la situación social desde una perspectiva multidimensional.
“El descenso de la pobreza por ingresos entre 2024 y 2025 no se traduce en una mejora integral de las condiciones de vida ni en un mayor cumplimiento de los derechos sociales”, concluyó la investigación.
La UCA advierte sobre una recuperación que puede ser sobreestimada
El informe también cuestionó las evaluaciones basadas exclusivamente en los ingresos monetarios.
Los autores sostuvieron que “la mejora relativa observada entre 2023 y 2025 en las tasas de indigencia y pobreza no constituye, al menos por ahora, evidencia de un cambio estructural en las condiciones de vida”.
Además, remarcaron que existen razones para considerar que la mejora registrada en la pobreza monetaria podría estar parcialmente sobreestimada debido a cambios en la estructura de gastos de los hogares.
“Existen razones para sostener que la relativa mejora ocurrida en los niveles de pobreza medida por ingresos pueda estar sobrestimada”, afirmó el documento. Entre los argumentos mencionó el impacto de los aumentos de tarifas y servicios sobre los presupuestos familiares y la persistencia de otras privaciones que no reflejan una recuperación equivalente.
La nota de divulgación también planteó que “el descenso significativo en los niveles de pobreza por ingresos entre 2024 y 2025 tiende a sobrestimar la recuperación del bienestar, ya que no se traducen en reducciones de similar magnitud en otras privaciones sociales”.
Las condiciones que sí mostraron mejoras
Dentro del conjunto de indicadores analizados, las únicas dimensiones que registraron una evolución favorable fueron las relacionadas con vivienda y servicios básicos.
Entre 2017 y 2025 las privaciones vinculadas a servicios descendieron de 32,8% a 28,7% de los hogares, mientras que los déficits habitacionales pasaron de 21,6% a 22%, manteniéndose relativamente estables dentro de la serie.
El informe estadístico señaló además que la vivienda precaria disminuyó desde el 17,3% de los hogares en 2010 hasta el 12,7% en 2025, mientras que el déficit sanitario y el hacinamiento también mostraron una tendencia descendente a lo largo de los últimos quince años.
Deudas sociales pendientes
En sus conclusiones, el Observatorio de la Deuda Social Argentina sostuvo que el crecimiento económico y la reducción de la pobreza monetaria, por sí solos, no alcanzan para resolver los problemas estructurales de exclusión.
“El crecimiento, pero sin inclusión social, con caída incluso de los niveles de pobreza, no es suficiente para alcanzar un efectivo desarrollo y mayor equidad”, afirmó el informe.
Asimismo, los investigadores destacaron que una elevada proporción de hogares continúa enfrentando dificultades relacionadas con la alimentación, la salud, el empleo, la educación y otros derechos sociales básicos.
“La elevada proporción de hogares en condición de privaciones económicas y sociales debe reconocerse como un problema estructural de la Argentina. Las deudas sociales pendientes exceden la reducción de la pobreza monetaria”, concluyó el Observatorio de la UCA.
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