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En un escenario donde la Causa Malvinas se consolida en el centro de la agenda política argentina, el regreso de los veteranos de guerra al archipiélago adquiere un significado que excede lo personal para transformarse en un acto de estricta afirmación soberana. Volver a pisar las islas, recorrer los campos de batalla, rendir homenaje a los héroes en el Cementerio de Darwin y transmitir de primera mano esa memoria viva a las nuevas generaciones constituye, en sí mismo, un modo insustituible de hacer patria.
Para quienes combatieron en 1982, cada viaje representa una oportunidad única de cerrar deudas pendientes, reencontrarse con su propia historia y compartir la huella indeleble de la gesta con sus familias y pares.
En ese marco, el arribo a Santa Cruz se convirtió en un emotivo punto de encuentro, donde los excombatientes destacaron el permanente acompañamiento de la comunidad patagónica y expresaron un especial reconocimiento a la cobertura periodística de La Opinión Austral, señalando que registrar y difundir estos testimonios es también “una forma de hacer patria” desde el trabajo diario.

Misión familiar
José Luis Laballén, excombatiente del Regimiento 7 de Infantería de La Plata. Durante la contienda de 1982 estuvo desplegado en las posiciones defensivas de Harriet y en el Monte Longdon, donde cayó prisionero de las fuerzas británicas antes de ser trasladado a Fitz Roy, San Carlos y finalmente repatriado a bordo del buque Canberra hacia Puerto Madryn. Decidió volver al archipiélago para recorrer junto a tres generaciones de su familia los escenarios donde combatió:
“Este es uno de los viajes que hago todos los años; todos los años estoy viajando a Malvinas“, expresó a La Opinión Austral.
En esta oportunidad, el regreso a las islas tuvo una connotación emotiva particular al estar acompañado por sus seres queridos: “Este viaje es muy especial para mí porque fui con toda mi familia: mis tres hijos, mis tres nietos, mi nuera y mi yerno. Es un sentimiento que yo quería llevarlos al lugar donde yo combatí y esto fue un regalo de Dios para mí y para toda mi familia“.
Al ser consultado sobre el trato recibido durante la estadía, el excombatiente remarcó la importancia del comportamiento en el territorio insular: “El recibimiento es lo normal. Si vos no hacés cosas raras y no insistís en hacer cosas que no corresponden, no vas a tener ningún tipo de problema“.
Sobre el recorrido por las posiciones de combate junto a su círculo íntimo, Laballén detalló: “Es hermoso porque yo estuve en dos lugares diferentes durante la guerra. Estuve en Harriet y después estuve en el Monte Longdon con el Regimiento 7 de La Plata. Pude llegar a los dos lugares. El Monte Longdon es un lugar muy lejos, tenés que caminar mucho y el suelo es de mucha piedra, la turba, el viento, la llovizna, pero lo pudimos lograr toda la familia: llegar a las dos posiciones que tuve“.
De su permanencia en el archipiélago, tanto en el conflicto bélico como en la actualidad, precisó: “En el 82 llegué a Malvinas el 15 de abril y salí el 12 de junio, porque yo caigo prisionero de los ingleses en el Monte Longdon. Ahora estuve una semana en Fitz Roy porque, cuando caigo prisionero en el 82, me llevaron a Fitz Roy. Tengo buena relación con el encargado de la estancia de ahí de Fitz Roy y pude lograr estar una semana con mi familia allá, en el lugar donde están los galpones de las ovejas, para llevarlos a ellos y que vean el lugar en el que estuve en ese momento. Después, en esa instancia de prisionero, fui llevado a San Carlos, donde me subieron al Canberra con el que volvimos a Puerto Madryn“.
A raíz de aquel retorno en 1982, el veterano de guerra expresó su profundo vínculo con la Patagonia argentina: “Por eso al sur le tengo un sentimiento importante, porque todos ustedes —vos no habías nacido—, toda la gente del sur sufrió mucho y luchó por nosotros“.
Destacó el valor de mantener viva la memoria en las escuelas y en la comunidad: “Es importante no perder eso y enseñarles a los chicos que la causa Malvinas no se termina, tiene que estar siempre en lo alto para las futuras generaciones“.
Finalmente, agradeció la presencia de la prensa al momento del arribo: “Agradezco todo lo que hacen ustedes por nosotros, porque la verdad fue una sorpresa que nos estén recibiendo. Somos muchos veteranos que en este viaje fuimos a las islas y que nos estén esperando acá en el aeropuerto es muy valioso. Un feliz Día de la Madre para toda la gente, para todas las madres argentinas, y muchísimas gracias por este recibimiento en un viaje tan importante para mí“.

Honor naval
Por otra parte, la historia reúne a Rafael Rey Álvarez, excapitán de Navío del Destructor ARA Bouchard, y a Carlos María Nogués, excapitán de Navío del Destructor ARA Hércules. Ambos oficiales navales participaron activamente de las operaciones marítimas durante 1982, incluyendo las maniobras del Operativo Rosario.
Representó su primer viaje a las islas desde la finalización del conflicto armado, permitiéndoles saldar la deuda personal de pisar el territorio insular y rendir homenaje a los caídos:
“Es nuestro primer viaje después del conflicto del 82. Primero, mi agradecimiento a La Opinión Austral. Fue una emoción muy fuerte. Es la primera vez que viajamos y volver al suelo patrio fue una emoción muy fuerte. Pudimos recorrer los sitios de combate y alcanzar todas las metas que nos habíamos propuesto, y eso fue realmente muy satisfactorio“, señaló el excapitán de Navío del Destructor ARA Bouchard, Rafael Rey Álvarez.
Respecto al trato recibido durante el recorrido, Rey Álvarez indicó: “La población estuvo indiferente, te diría, pero sin mayores problemas, sin ningún problema. Muy emocionado, la verdad. En todo momento el cementerio para mí fue un hito. Visitar el cementerio me pegó fuerte y de hecho me cambió el par de días que me quedaban. Me llegó muy profundo“.

Asimismo, expresó un especial reconocimiento hacia la comunidad patagónica: “Quiero destacar a toda la gente que habita el Sur argentino. Sabemos lo que atravesaron en el 82 y cómo mantienen vivo el recuerdo de Malvinas y sobre todo de los veteranos. Esto no ocurre en otros lados, así que ahí va mi reconocimiento”.
Por su parte, Carlos María Nogués, excapitán de Navío del Destructor ARA Hércules, diferenció su rol operativo durante la contienda bélica y la deuda personal que significaba desembarcar en las islas: “Nosotros estábamos a diferencia de la gente que estaba de Ejército, de Infantería de Marina o de Fuerza Aérea. Yo en particular estaba fuera de Malvinas; estuve en el Operativo Rosario navegando con los buques y era una cuenta pendiente pisar el suelo de Malvinas. Más allá de estar navegando el mar alrededor, era pisar la tierra de Malvinas y hacer un reconocimiento en Darwin a los muchachos que estuvieron ahí. Se cumplieron esos objetivos: conocer Malvinas, pisar la tierra por la cual luchamos —cada uno en su posición y en su profesión— y rendirle homenaje a todos los que están descansando en paz ahí“.

Ante la consulta sobre las recientes posturas diplomáticas del Gobierno nacional en foros internacionales, Rey Álvarez subrayó el carácter apartidario de su visión: “Lo nuestro es una opinión totalmente apolítica, es profesional y humana. En el sentido de lo que implica el Gobierno nacional en su estrategia nacional respecto a las Malvinas, yo concuerdo en general en que se reclame y se continúe el reclamo de nuestras islas“.
En esa línea, Nogués remarcó el valor de transmitir la gesta histórica a las nuevas generaciones: “La gesta de Malvinas hay que tenerla presente siempre, y sobre todo en las nuevas generaciones que son las que impulsan la malvinización a futuro“.
A su turno, Rey Álvarez valoró la respuesta y el compromiso observado en la juventud actual hacia la causa: “Es una de las cosas más significativas que quiero hacer presente. Encuentro en la juventud tal vez lo que no encuentro en los de nuestra generación: un compromiso y un sentimiento hacia la causa de la gesta de Malvinas y los veteranos que por mucho tiempo no hubo. Y eso es muy bueno para todos los argentinos, pero para los veteranos de guerra momentos como este son caricias al alma. Podemos decir que hicimos lo que teníamos que hacer, cumplimos con nuestro deber de la mejor forma que pudimos y como pudimos. Una vez más les agradezco este detalle de tomarse este tiempo para entrevistarnos“.
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