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“Ha sido un día muy triste”, expresó, a La Opinión Austral, Javier, el hermano de Jorge “Roña” Castro, el santacruceño campeón del mundo de boxeo que murió este 14 de octubre.
“Con Jorge he vivido muchos años durante su trayectoria de boxeo. Después, cuando estuvo en Buenos Aires, me ha acompañado, lo he acompañado, vivimos juntos muchos años y hemos recorrido, gracias a él, el mundo. Hemos vivido muchas cosas, indas, feas, lo que me queda de todo esto es el corazón y la humildad que tenía él, era verdaderos. Un tipo de cuando no era nadie, te saludaba, se paraba y se sacaba fotos, hablaba con vos, y cuando fue campeón siguió siendo igual. Él amaba a su Caleta Olivia“, remarcó.
Castro recordó que cuando el “Roña” salió campeón mundial en Tucumán en 1994, preguntaba si había gente en el centro de la ciudad. “En esa época, los noventa, lo amaban. Toda la gente grande que tiene de 30 años para arriba, recuerda cómo representaba a Caleta y lo primero que decía cuando le hacían entrevistas era que era de Caleta Olivia, Santa Cruz, siempre lo recalcó”.
La Opinión Austral: ¿Cómo fueron sus inicios en el boxeo?
Javier Castro: Fue tocado con la varita, él nació para hacer eso, no le enseñó nadie.
Cuando vivía en la casa de mi vieja, él tenía una pieza atrás, tenía sus amigos y siempre vivían peleando. Cuando empieza con el boxeo, hace muchas peleas, nadie en Argentina hizo tantas peleas como él. Peleaba todos los fines de semana, se llenaba el complejo, habían 3.000- 4.000 personas en el ‘86-‘87, llenaba.
En el ‘87 lo llevan a la selección argentina amateur, con 18 años se hace profesional y hace las primeras peleas en Comodoro, hasta que le tocó irse a Buenos Aires, como decía él, Dios estaba en todos lados, pero atendía en Buenos Aires.
Cuando nos fuimos para Buenos Aires, me tocó ir con él a tocar las puertas de los diarios, La Nación, Clarín, Crónica, Popular, golpeó las puertas para que le hagan una nota porque no era muy conocido y recién iba a pelear en la federación, como salió en todos los diarios esa semana que debutaba, llenó, no se llenaba la federación, nunca se había llenado y con él, se llenó.
Siempre dejó gente afuera, se hizo muy famoso muy rápido porque le gustaba hablar.
Fue el primero que reabrió el Luna Park, después de muchos años que estuvo cerrado, recorrimos toda la Argentina haciendo peleas, nos tocó irnos también afuera a hacer peleas y así hasta lo último. En el medio tuvo muchos problemas, tuvimos accidentes, peleas por el título del mundo, derrotas, son pocos los que nacen con esto. El nació para hacer esto, entrenaba poco, corría poco, pero cuando subía al ring, hacía lo que tenía que hacer.
LOA: ¿Cuántos hermanos son?
JC: Por parte de madre son seis, y tengo dos más por parte de padre. Hace dos años falleció mi mamá, el año pasado, mi otro hermano mayor, Manuel, los tres tenían diabetes.
Jorge lo que tenía era que andaba todo el día, se cuidaba poco, si se sentía mal se inyectaba insulina, y eso lo iba destruyendo. Antes cuando peleábamos no podíamos hacer que baje de peso, y ahora estaba flaco, la diabetes lo fue consumiendo mucho, y ayer cuando le pasó esto, habrá tenido un pico y le agarró un infarto.
Siempre le dijimos que se cuide. Había estado con él en marzo y cuando vino para Caleta, yo estaba en Buenos Aires, pero cada vez que lo veía le decía.
Después del accidente grande que tuvo hace muchos años, que también estuvo a punto de morir y, gracias a Dios, salió adelante, desde ahí, tenía mucho más cuidado, pero antes no le daba importancia a la salud.
Con la diabetes, a lo último, se ponía insulina, pero había que recordarle, era muy inestable en eso, no hacía mucho caso.
Nunca se cuidó, no se cuidaba antes cuando era boxeador, ahora no le daba mucha importancia.
Dios quiso que termine ahí, que lo sepamos valorar, que lo sepamos recordar, que todo el mundo vea su trayectoria. Ahora es más fácil con internet, pero hace 30 años atrás era ¿Caleta Olivia dónde queda? y gracias a él porque fue campeón del mundo y era reconocido, viajabas por todos lados y decías Caleta Olivia, y te decían de dónde es el Roña, entonces los caletenses tienen que tener mucho orgullo de que fue campeón y siempre representó a Caleta Olivia.
LOA: ¿Cómo fue la infancia?
JC: Cuanto yo tenía siete años, él se fue con mi papá que vivía en Fiambalá, allá estuvo dos o tres años, y estuvo internado allá en Tinogasta, de ahí volvió cuando tenía 11 años, seguía rebelde por eso después, a los 12-13, se fue a vivir a una piecita que tenía mi vieja.
A los 13-14 años, le dijeron si quería pelear, te pagaban, así que quería pelear toda la semana, pero fue sacrificado, la luchó mucho hasta que se hizo.
Tuvo 180 peleas amateur para un chico que peleó hasta los 18 años, es mucho, hoy un boxeador está peleando una vez por mes, a él le gustaba pelear por la plata, entonces hizo muchas peleas.
LOA: ¿Cuántas peleas ganó?
JC: Estuvo muchos años invicto. Hasta las 90 peleas estuvo invicto, no le ganaba nadie, hasta que perdió por el título.
Cuando fuimos a Alemania, peleó por título del mundo con un cubano, era un supercampeón, dos categorías más arriba, Jorge estaba re gordo, cuando lo agarró el cubano, la primera pelea que perdió fue por nocaut, pero era un supercampeón.
Nosotros llevábamos una bata que usábamos en cada pelea que hacían, le hablé al cubano, le cambió la casaca y la tuve hasta hace ocho años atrás.
Peleó con Roy John, que era un supercampeón, tenía 25 peleas, ganaba 20 en el primer round y lo llamaron a pelear, fue a pelear, y perdió por puntos. Roy John de ganar de las 25 peleas que tenía, 20 en el primer round, y las otras, antes del quinto round, fue la primera pelea que fue a tarjetas.
En Estados Unidos estuvimos entrenando en distintos gimnasios, y entrenaban supercampeones, que después fueron campeones del mundo, veían a Jorge, cómo entrenaba porque Jorge le pegaba dos rounds a la bolsa, después le gustaba subirse al ring, se subía con sparring, eran campeones del mundo, y lo cagaba a piñas, lo miraban cómo le pegaba al campeón que tenían ellos, y quedaban asombrados, hasta los técnicos quedaban asombrados.
LOA: ¿Cómo reaccionaba cuando perdía y cuando ganaba?
JC: Cuando ganó con Jackson en México, estaba todo roto, tenía los párpados caídos, los labios todos rotos, la nariz rota. Cuando termina la pelea y vamos para el vestuario, se mira al espejo y se largó a llorar, nunca lo había visto llorar, fue tremendo.
Lo que siempre nos costó toda la carrera de él fue el peso, no podíamos bajarlo de peso, nos metíamos en los saunas juntos, salíamos a correr.
Va a quedar en la anécdota de las 180 peleas, en 50 le hizo trampa a la balanza. Un día estábamos en Mar del Plata, no daba el peso y se tenía que subir en una balanza electrónica, era la primera vez.
El auditorio estaba lleno, mujeres, periodistas con cámaras, viene y se saca el calzoncillo y se sube a la balanza, pelado, y pide que le pongamos el toallón para que no lo vean, entonces lo agarramos con mi hermano, le ponemos el toallón y él con una aguja lo subía para arriba, dio el peso y ahí nomás se bajó, se tapó y salió. Mi corazón estallaba, fue terrible.
Le contamos a un entrenador de Estados Unidos de la trampa que hacía Jorge, años después, viene con un boxeador y cuando se fue a pesar Jorge, el entrenador se fue a mirar abajo la balanza. “A ver, Jorge, el dedo, Jorge”, le decía, y Jorge se agarró del cañito, donde no veía el viejo, y listo.
LOA: ¿Qué anécdotas tenés?
JC: La más linda es que fuimos a ver la despedida de Maradona, él era amigo de Maradona y le regaló la camiseta, yo se la robé, la usé 10 años seguidos. Una vuelta, volvió a Caleta y me preguntaba por la camiseta, cuando se la traje no lo podía creer y había que usarla, yo le decía que era la camiseta de Maradona y él se reía.
Muchas veces que fuimos a la cancha de Boca, se pintaba la cabeza con los colores, salía con la camiseta. En Boca era muy querido, no podíamos llegar a entrar a la cancha, era muy querido en Boca porque lo representó en todo el mundo.
En un viaje a Japón, el promotor que nos llevó nos dice cuántos yenes teníamos para comer los 12 días que estábamos. El primer día era todo feo, a comparación de la comida de acá, y Jorge dice: “Repartamos y que cada uno que coma lo que quiera’. Lo único que comimos después de ese día que salimos a comer fue hamburguesas y él como no salía porque estaba concentrado para pelear, le iba quedando la plata, hasta el último día que peleó, y dice: “¿Yo qué hago con mi plata ahora? y así que lo llevamos a comprar, antes de que salgamos para Argentina de vuelta, gastó toda su plata en ropa, zapatillas.
Otro día, él estaba haciendo la conferencia, había como 100 periodistas, todos frente a él, yo andaba con un amigo que era el masajista, pesaba como 250 kilos. Nos habremos separado 20-30 metros y de repente, los vimos a todos los fotógrafos frente a nosotros, con Julio, meta flash y Jorge se reía.
El deporte nacional de Japón es el sumo y Jorge había dicho que había traído el campeón argentino de sumo…
Hemos vivido en Buenos Aires durante toda su trayectoria en 150- 200 hoteles, íbamos a recorrer una semana uno, después nos llevaban a otro, en el que más vivimos fueron cuatro años.
Una vez estábamos en el Sheraton, en el noveno piso. Cuando quería correr, nos levantabamos a las 07:00, íbamos, dábamos una vuelta al hotel que está de frente a la playa en Mar del Plata, y volvíamos, nos dormíamos hasta las 14:00-15:00r que nos íbamos a entrenar.
La habitación donde estábamos daba para la playa y estaban todas las cortinas cerradas y por ahí nos dicen: “Anda alguien afuera”. Se levantó mi otro hermano y abrió las cortinas, estaban limpiando los vidrios, estaban colgados dos limpiando los vidrios, todos saludaban a Jorge.
Hemos comido asados con grandes famosos. Con Maradona, hemos estado comiendo asados, era una figura Como Jorge, podías hablar, me he cansado de hablar con Maradona tres, cuatro horas, eso es impagable. De la mayoría de los jugadores de Boca, he tenido del año 90 camisetas de Batistuta, De La Torre, Mc Allister, Tevez, se las daban a él, él las traía y me las regalaba.
Me acuerdo que en el ’93-‘ 94, estábamos en Salta por hacer una pelea y lo llaman de Italia para pelear, le pregunta cuanto le pagaban y le dice: “Me dan el pasaje y me voy”. Me dice: “Vos quedate acá, seguí armando la pelea que yo en dos semanas vuelvo”, un mes solo me dejó en Salta, fue, peleó en Italia, ganó, y al mes, estaba de vuelta.
LOS: ¿Qué planes tenía?
JC: Siempre hablábamos, tengo un mensaje él todos los días, cada día y medio, no era de llamarte o mandarte un mensaje, te grababa un video y te mandaba.
Lo último que le armé de eventos fue en Río Gallegos. Hemos presentando proyectos para hacer torneos provinciales en Buenos Aires, nacionales en todas las provincias, hemos hecho peleas acreditadas. Él tenía su carisma, pero no te dan el apoyo que tenías antes, una pelea para ser televisada 30-40 millones. Se hizo muy cuesta arriba.
Él estaba muy comprometido socialmente con los merenderos, él ponía la cara el Mercado Central, con el gobierno de la provincia de Buenos Aires, con distintas empresas, iba y pedía ropa, colchones, y él hacía las bolsas para que la gente vaya a retirar.
No le daba tanta importancia a salir a hacer una exhibición porque si él se iba una semana a Gallegos o a cualquier parte del país, no se sentía cómodo al no entregarle la comida a la gente que iba a buscar.
Se peleó con el gobierno y le dijo: “Dicen que hay menos pobres y acá viene cada vez más”.
Él mandaba a distintas provincias. Ojalá pueda seguir el legado que dejó y que no pare esto, porque hizo mucho por la gente humilde.
LOA: ¿Vas a viajar a Buenos Aires?
JC: Mañana seguramente voy a ir a despedirme, el velatorio va a ser hasta las 15:00. Me ha llamado mucha gente de Buenos Aires y de distintas provincias, mucha gente quiere estar en la despedida.
Habían muchos boxeadores que lo querían llevar a velar a la Federación Argentina de Box, pero mi sobrina, la que vivía con él, decidió que se haga en una sala velatoria en Morón y que sea enterrado en Morón.
Todavía no lo puedo creer. Vengo del cementerio, fui a ver a mi vieja, la tengo con la foto de mi hermano Manuel.
Cuando mi vieja estuvo enferma, ellos no pudieron venir, estuvo 20 días en coma. Ella estuvo esperándolo a los dos. Después de dos años está con los do, que descansen en paz. Mi vieja era un pan de Dios, mi hermano era un pan de Dios y ahora todo el mundo se va a dar cuenta lo que era Jorge
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