Your browser doesn’t support HTML5 audio
Hace nueves meses, Gisella Cruz fue a la Comisaría Tercera del barrio 2 de Abril de la localidad de Caleta Olivia para denunciar que su hermano Mario “Pato” García, vecino del populoso antes mencionado, había desaparecido. Luego de una búsqueda que, para nada dejó conforme a la familia, los días 21 de enero y el 19 de febrero de 2026 encontraron restos humanos en sectores descampados de los barrios 13 de Diciembre y Bicentenario que, según estudios, son de “Pato”.
Por ese entonces, una Comisión Investigadora especial integrada por personal de distintas Divisiones de Investigaciones de la Policía de Santa Cruz, con el apoyo de personal de Criminalística y canes adiestrados, desplegó tareas de campo y allanamientos en los barrios Miramar y Zona de Chacras, procedimientos que fueron ordenados por el juez Marcos Peréz Soruco del Juzgado Penal N° 1, conoció La Opinión Austral.

Desde aquella confirmación, que destrozó a los cercanos de “Pato” y causó una fuerte repercusión en la comunidad santacruceña, se dio a conocer la detención de una pareja en marzo y luego no surgieron más detalles, aunque se continuó investigando. Dicho silencio llevó a Cruz a reunirse con integrantes del máximo tribunal provincial el pasado 26 de junio. La hermana del hombre cuestionó la demora en la investigación por la desaparición y muerte.
Ante la presentación, el 26 de agosto, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) dio a conocer una resolución administrativa en respuesta al pedido de Cruz. En la misma, dieron a conocer que se ordenó al juez Carlos Borges de Recursos de la Segunda Circunscripción Judicial que revise el estado procesal en búsqueda de establecer si hubo paralizaciones, dilataciones injustificadas o medidas de prueba pendientes.
Si bien Borges debía elevar los informes correspondientes dentro de los 15 días (a partir de fines de agosto), aún no se dieron a conocer los detalles. Sin embargo la querella compuesta por el abogado particular Alberto Luciani y la abogada del Estado Ximena Villares compartió con este medio un escrito que reúne los principales planteos que sostienen junto a los familiares sobre la investigación.
La fuerte hipótesis de la querella
“Entendemos que esta causa no tuvo la agilidad y premura que se merecía al comienzo y se han perdido pruebas importantes”, sostuvieron en el escrito compartido con La Opinión Austral. No obstante, remarcaron que aún mantienen expectativas de que el homicidio pueda esclarecerse y que el caso no quede archivado como otro crimen impune en la provincia.
La presentación también expone una de las principales hipótesis de la querella. Según indicaron, el asesinato podría estar relacionado “con personas cercanas a dirigentes políticos y con antecedentes penales“. Desde ese sector consideran que esos vínculos habrían permitido demorar el avance de la causa y favorecer la impunidad.
Se trata de una acusación que todavía debe ser investigada y respaldada con pruebas. En ese sentido, los familiares y representantes legales reclamaron que se profundicen las medidas destinadas a determinar quiénes participaron del crimen y cuáles fueron los motivos que lo provocaron. En la causa también interviene el fiscal de Instrucción Martín Sedan y la Secretaria de Kevin Rearte.
Entre los pedidos, tanto la querella como la familia, solicitaron la renovación de la recompensa de 5 millones de pesos para quienes aporten información real, relevante y útil para el esclarecimiento del caso. Asimismo, también solicitaron que se implementen mecanismos de protección para los testigos que puedan brindar datos ante la Justicia.
Además, el escrito destaca la intervención del TSJ (mencionada anteriormente) que solicitó un informe sobre el estado de la investigación luego de los reclamos planteados por familiares de la víctima. A partir de esa intervención se habrían reactivado algunas medidas procesales con intervención de fuerzas de seguridad nacionales, como allanamientos y pericias de distinto tipo.
Qué denunció “Pato” antes de desaparecer
Otro de los puntos señalados por la querella de Luciani y Villares está relacionado con las declaraciones públicas que “Pato” García había realizado poco antes de desaparecer. Según se indicó en el escrito al que tuvo acceso a este medio, el hombre había denunciado la existencia de “zonas liberadas” y la presunta onnivencia entre algunos sectores y grupos vinculados con la delincuencia.
Para la familia, esas declaraciones -que fueron realizadas ante Canal 2– podrían estar relacionadas con su muerte. Sin embargo, esa conexión forma parte de una hipótesis que todavía debe ser analizada y comprobada por la Justicia. El hombre había realizado esa denuncia en las instalaciones de la Comisaría Tercera, conoció La Opinión Austral.
“Queremos que esta causa sea debidamente investigada y que el tiempo no haga que quede como un crimen impune más en Santa Cruz”, expresaron. En el escrito, también advirtieron que el caso representa un antecedente negativo para la provincia y, particularmente, para la zona norte.

El hallazgo de los restos humanos
Desde enero, la búsqueda tomó un nuevo impulso, cuando una persona que realizaba actividad física en un descampado ubicado entre los barrios 13 de Diciembre y Bicentenario encontró restos humanos. Ese mismo día, durante las tareas realizadas en el sector, fueron encontrados una segunda mano, dos pies y un cráneo. Los restos se encontraban en avanzado estado de descomposición y fueron trasladados para iniciar las pericias correspondientes.
En febrero, la investigación sumó el trabajo de perros especializados en la búsqueda de personas y restos humanos. Durante un rastrillaje en una zona costera de Caleta Olivia, la perra “Hella”, perteneciente a la División de Canes de Comodoro Rivadavia y entrenada para detectar restos humanos, marcó una bolsa ubicada dentro de un cesto de basura de una vivienda abandonada de la calle Juan Álvarez, en el barrio Lucila Ortiz.
En el interior del paquete fue encontrado un hueso largo que, según las primeras evaluaciones, podía corresponder a una parte de un brazo o de una pierna. El elemento fue secuestrado por personal de Criminalística y enviado a Buenos Aires para la realización de pericias de ADN. En esos procedimientos también participó “Canela”, una perra de búsqueda de personas de la División Canes de Pico Truncado, que colaboró en los rastrillajes realizados en distintos sectores.
Antes del hallazgo de la bolsa con el hueso, los investigadores realizaron un allanamiento en la zona de chacras. También inspeccionaron el departamento donde vivía “Pato” García, ubicado en el barrio 2 de Abril. Durante las medidas se buscaban indicios que permitieran establecer los movimientos del hombre antes de su desaparición. Además, los investigadores realizaron procedimientos en una remisería y en dos viviendas de la calle Juan Álvarez, pertenecientes a una pareja conocida del desaparecido.
La investigación incluyó también allanamientos en una alcaldía, un módulo penitenciario y distintos domicilios de Puerto San Julián. En marzo, además, fueron detenidos un hombre y una mujer mayores de edad durante un operativo realizado en el barrio 2 de Abril. Esas medidas quedaron vinculadas con el expediente por la desaparición de García y se desarrollaron bajo secreto de sumario.
El resultado del cotejo genético
El análisis de una de las manos halladas en el descampado permitió establecer una compatibilidad total con el ADN de un hermano de “Pato” García. La identificación también fue respaldada por la coincidencia de una huella dactilar encontrada en el fragmento. La confirmación representó un giro decisivo en la búsqueda, aunque todavía quedaba pendiente determinar si los demás restos encontrados pertenecían a la misma persona.
Para eso, se dispuso el análisis de las muestras obtenidas de los huesos y el envío de material a laboratorios especializados de Buenos Aires. La familia sostiene que Mario no se ausentó por voluntad propia y reclama que la causa sea investigada como un homicidio. Los allegados también cuestionaron los tiempos de la búsqueda y pidieron que se determine quiénes participaron de la desaparición y qué ocurrió en los días posteriores al último contacto con el hombre.
Leé más notas de Tamara Chaile
Compartir esta noticia