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Lo que comenzó como una propuesta para celebrar el tercer aniversario de su local gastronómico terminó convirtiéndose en un récord Guinness mundial y en uno de los eventos culinarios más impactantes de la Patagonia. El chef Claudio Jaramillo, oriundo de Cerro Centinela y radicado en Esquel, logró elaborar una empanada gigante de 26,100 kilogramos, superando la marca que hasta el momento ostentaba Colombia con una pieza de 14,600 kilos.
La hazaña fue realizada en el marco de una Feria Patria y reunió a cientos de vecinos que siguieron de cerca cada etapa de la preparación. Detrás del récord hubo semanas de planificación, controles técnicos, exigencias internacionales y un operativo gastronómico sin precedentes para la ciudad cordillerana.
“Nosotros primero queríamos hacer una empanada grande para compartir con la comunidad, una de seis o siete kilos. Pero cuando empezamos a investigar vimos que existía un récord Guinness y dijimos: ‘No estamos tan lejos como para intentar romperlo’”, relató Jaramillo.
Un desafío mucho más complejo que cocinar una empanada gigante
Romper un récord Guinness implicaba cumplir con estrictos requisitos técnicos y administrativos. No alcanzaba solamente con cocinar una pieza de grandes dimensiones.
“La empanada tenía que cocinarse en una sola pieza, no se podía desarmar el repulgue, la masa no se podía quebrar, la balanza tenía que estar certificada y tenía que haber una escribana pública controlando absolutamente todo”, explicó el chef.
La jornada comenzó a las 8 de la mañana y se extendió hasta cerca de las 21:30, momento en el que finalmente pudieron retirar la enorme empanada del horno.
“En ese lapso estuvimos completamente abocados a esto. Arrancamos haciendo la masa y el relleno lo habíamos preparado el día anterior. Todo el tiempo trabajamos con la escribana presente”, recordó.
El momento más delicado fue el ingreso al horno, donde cualquier error podía arruinar horas de trabajo.
“Ahí es donde se puede llegar a quebrar por el choque térmico. Puede pasar cualquier cosa dentro del horno y ya no hay marcha atrás. Si se rompía adentro del horno, estábamos fritos”, reconoció.
16 kilos de carne y 70 huevos
Las dimensiones de la preparación sorprendieron incluso a quienes participaron del operativo gastronómico. Solo el disco de masa pesaba 9,600 kilos.
“El disco de la empanada pesaba 9,600 kilos solamente la masa”, detalló Jaramillo.
Para el relleno utilizaron 16 kilos de carne, 14 kilos de cebolla, más de 70 huevos, 400 gramos de cebolla de verdeo y una importante cantidad de condimentos.
“Usamos dos maples y medio de huevos, unas 70 unidades, además de verdeo y condimentos. Todo fue pesado en crudo bajo supervisión oficial y después la cocción redujo bastante el peso final”, explicó.
Inicialmente trabajaron ocho personas en la cocina, aunque con el correr de las horas se sumaron estudiantes de gastronomía y colaboradores hasta conformar un equipo de aproximadamente 25 personas.
“Terminamos siendo unas 25 personas trabajando entre cocinarla y después cortarla”, señaló.
Una ciudad entera pendiente del récord
El intento por alcanzar el Guinness despertó una enorme expectativa en Esquel. Vecinos y turistas siguieron durante horas el proceso de elaboración dentro de la Feria Patria.
“La gente del pueblo tenía una intriga tremenda para ver si se podía romper o no el récord. La Sociedad Rural estaba explotada”, contó el chef.
Una vez validada la cocción y confirmado el récord, la gigantesca empanada fue compartida entre los asistentes.
“Más de 160 personas comieron de la empanada. Seguro fueron entre 170 y 175 personas”, indicó.
Aunque el récord Guinness no entrega premios económicos, Jaramillo remarcó que el impacto mediático y comercial es enorme.
“Lo que te llega es la placa y el reconocimiento de que sos el poseedor del récord. Económicamente no hay nada, pero sí ayuda muchísimo al marketing del local”, expresó.
Campeón mundial de empanadas
El récord Guinness no es el único logro del chef patagónico. Claudio Jaramillo acumula una extensa trayectoria en competencias gastronómicas nacionales e internacionales.
En 2022 obtuvo el campeonato argentino de empanadas y también el de pizza a la piedra. Un año después ganó el Sudamericano de pizza gourmet y en 2024 alcanzó uno de sus mayores reconocimientos.
“Obtuvimos el campeonato mundial de la empanada. Salimos campeones mundiales de la empanada de carne y hasta hoy tenemos ese título”, destacó.
En 2025 integró la selección argentina de pizzeros y viajó a Parma, Italia, para competir representando al país.
“Fuimos dos los argentinos que viajamos con la selección y tuve la posibilidad de ser uno de ellos”, recordó.
El secreto de una buena empanada
Consultado sobre cuál es la clave para lograr una empanada perfecta, Jaramillo aseguró que el secreto está en el equilibrio entre ingredientes y condimentos.
“La clave es el equilibrio justo entre cebolla, carne y condimentos”, explicó.
Según detalló, los condimentos deben incorporarse sobre el final de la cocción para conservar el sabor sin volverse invasivos.
“El condimento se pone quince o veinte minutos antes de retirar el relleno del fuego y se deja a fuego mínimo para que no se queme y mantenga el sabor”, señaló.
Y dejó además una definición muy particular para identificar una buena empanada.
“Una empanada bien hecha es cuando pegás el primer mordisco y antes de terminarla ya te dieron ganas de comer otra”, afirmó.
De bachero a chef récord Guinness
La historia de Claudio Jaramillo en la gastronomía comenzó desde abajo. Sus primeros pasos fueron como bachero y con recetas heredadas de su familia.
“Arranqué siendo bachero y fui escalando peldaños hasta llegar a ser cocinero”, contó.
Uno de los momentos más importantes de su carrera ocurrió cuando se mudó a Bariloche y comenzó a trabajar en el hotel Llao Llao, donde conoció al chef Federico Domínguez Fontán, a quien considera uno de sus grandes referentes.
“Él fue uno de mis guías en la cocina y también me acompañó en viajes y competencias”, recordó.
Actualmente Jaramillo continúa desarrollando su emprendimiento gastronómico Baruch y busca potenciar la gastronomía patagónica mediante capacitaciones y nuevos proyectos.
“La idea es seguir mejorando el negocio, buscar un local más grande y brindar un mejor servicio tanto a la comunidad como al turista”, indicó.
También lamentó la falta de espacios de formación gastronómica en la región.
“En Esquel no hay escuelas de gastronomía. Eso falta muchísimo y queremos empujar aunque sea cursos de pizza o de empanadas”, sostuvo.
Finalmente, el chef agradeció especialmente a todas las personas que participaron del récord Guinness y acompañaron el desafío culinario.
“Mi señora estuvo al pie del cañón todo el tiempo. También los chefs invitados que vinieron desde distintos lugares para cocinar con nosotros. Sin ellos esto no se podía hacer”, expresó.
Entre quienes colaboraron mencionó a la influencer pastelera Selva Rodríguez, al chef ejecutivo del Sheraton Bariloche Aníbal Ramírez y a los reconocidos cocineros Federico Domínguez Fontán, Maximiliano Mieres y Luis Núñez, quienes viajaron especialmente desde Capital Federal y Salto, Uruguay.
“Agradecido a ellos por ser parte y a toda la comunidad que nos acompañó”, concluyó.
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