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* Por Hugo Ferrer
Director de Grupo Crónica
En la década del 90 cuando Telefe organizaba la fiesta de Fin de Año con los fuegos artificiales en el Hipódromo de Palermo, eran miles las personas que participaban. De alguna u otra manera querían estar, acompañar. Recuerdo una definición de David Ratto, el célebre creativo y publicista (el creador con su agencia de las tres pelotas, además): en la reunión del directorio de los martes en pocas palabras le dio sentido a todo: “Le quiero ver la cara a quienes nos ven, quienes se levantan y se duermen con nosotros. Quiero verle la cara a la audiencia.”
La edición 60 Aniversario de la Carrera Internacional de Diario Crónica está en la piel: se inició en 1963 y tuvo como primer ganador al chileno Rubén Paredes Vargas. Seis décadas después sigue vigente.

El sábado 24 de enero, miles de personas volvieron a las calles. No sólo los que corrieron (entre los amateurs y apasionados de siempre, los de élite y los más chicos,) cada cual en su categoría, sino también sus familiares y amigos, quiénes también fueron protagonistas.
El día anterior, el viernes 23, un matrimonio con su hijo llegó desde Río Grande alrededor de las 21 al Centro Cultural. Ya había cerrado el horario para retirar el kit. Estaba con Miguel Puebla, ejecutivo de Grupo Crónica, cuando la familia describió con detalles y argumentaba la tardanza: “Salimos el jueves. Llegando a Piedra Buena se me rompió la manguera del radiador. Nos tuvimos que quedar una noche. Yo mismo la arreglé. Y hoy viernes salimos para Comodoro. Recién llegamos. Quiero correr como sea”, dijo el hombre.

A los pocos minutos, apareció Aurora Clotilde Domine. “Venimos de Alto Río Senguer. Estaba imposible la ruta, por eso llegamos tarde.” Aurora, corrió los 16k y ya es una fanática de la competencia.
Y así se fueron sucediendo las historias. Antes, durante y después de la carrera.
“¡Listos! ¡Preparados! ¡Ya!”
A partir de las 10, en la línea de largada del mismo sábado, los chicos de las diversas categorías estaban listos, con toda esa ilusión intacta. De U6 a U20. Algunos movían los brazos, otros levantaban las piernas mientras escuchaban los gritos de padres, abuelos, que les decían sus nombres y les pedían que miraran a la cámara detrás de las vallas. Madres con los celulares, emocionadas, corrían en paralelo junto a sus hijos, esquivaban al resto del público y alentaban sin parar.
“Largaron” fue tan importante como llegar. Hubo medallas para todos. Después, a medida que iban corriendo y avanzando las categorías, esa emoción fue creciendo.
A los costados de las vallas, muchas personas llegaron con su silla, reposera y mate, vianda para almorzar y merendar.
Los chicos, con la camiseta de Crónica puesta, recibían todos los elogios, todos los aplausos. No importaba quién llegaba primero, sino correr.
Se veía la cara de cada nene, de cada nena, de esos chicos que se prepararon hace tanto tiempo, acompañados por los profesores de Comodoro Deportes.
Hubo momentos emotivos. En la carrera inclusiva, la imagen de los chicos y chicas fue conmovedora. Una silla de ruedas, un número (1278), una sonrisa plena, el sombrero para cubrirse del “sol abrasador”. Felicidad pura. Elena Victoria Esperanza Sepúlveda Morales, acompañada por los profesores, disfrutó de un momento único e inolvidable. Quienes tuvimos el privilegio de verla, es algo que jamás se olvidará. Esa foto del Diario Crónica, esa imágen es símbolo y agradecimiento para todos.
León Marcelo Schesterfeld, desde el escenario le puso toda su pasión. Recién había llegado desde Buenos Aires porque había viajado a transmitir el triunfo de Gimnasia ante Boca (74 a 71).

Y así fueron transcurriendo relatos, premiaciones, música, nombres y más fotos y videos.
Gastón Fuentealba, presidente de la Federación de Atletismo del Chubut, estaba orgulloso por la convocatoria y el desarrollo de tremenda convocatoria. “Esta Carrera de Crónica es un emblema del atletismo nacional e internacional. Estamos muy contentos por este desafío que mantiene en lo más alto al atletismo de Chubut y del país.”
Hasta que llegó el horario clave de las 17:30. La largada, con algunos minutos de demora, fue una marea humana por la calle Namuncurá. Aplausos, gritos, papelitos, fotos, videos, drones, transmisiones en vivo y en directo. Arrancaba la fiesta por las calles de Comodoro. Familias emocionadas porque “uno de ellos” estaba ahí, corriendo.
En la pantalla, ya se veía el pelotón que encabezaba la competencia. El locutor José “Pepe” Medina, de La voz de los atletas, le ponía pasión a su relato subido a una camioneta que “llevaba” la delantera.
Maru Ortiz y Edgardo Lillo Jacobillo, a tono y con toda la emoción en la previa y post carrera, con las notas a los protagonistas.
Los atletas de élite, tal lo que estaba previsto, hicieron su largada con distancia. Por detrás, el resto; cada cual con su ilusión, sostenía internamente la alegría de correr, de participar, de estar, de saber que alguien los estaba mirando; más allá de eso, de cumplir un sueño tan noble como correr la maratón, porque muchos de ellos la corrieron por primera vez, otros no. Pero a su vez, algunos eran herederos de esos originales maratonistas, algunos eran nietos, otros hijos, otros bisnietos de los que arrancaron corriendo.
El recuerdo a la familia Zamit
Y entre tantos testimonios, en la previa se conoció, por ejemplo, al diputado José Glinski que orgulloso mostraba la foto cuando él corrió la maratón en el 87 acompañado por su papá y hasta se animó a postear en las redes. Como él, tantos que recordaron la importancia y el vínculo entre la gente, el diario, la marca Crónica y el impulso que le dio hace 64 años Diego Joaquín Zamit y toda su familia. Nadie los olvida.
60 años de una carrera que sigue viva, latente, y que se hizo casi una semana después cuando la ciudad se vio conmovida con una noticia que tuvo repercusión nacional e internacional. Como los incendios, que aún calan hondo en toda la sociedad.
La gente, más allá de ese momento que algunos vivieron con dolor, con sorpresa y angustia, quería correr.
Esa alegría se contagió porque el pueblo, la sociedad de Comodoro fue protagonista de un sábado inolvidable. Por eso hubo participantes de las diversas localidades de Chubut y de Santa Cruz; y de otras provincias.
Es un fenómeno social único e irrepetible de cada año. Tan inolvidable que muchos ya están pensando en la carrera que viene: recorrer los 6K, 11K o 16K, para algunos forma parte del espíritu ganador que tiene cada uno internamente.
La primera pasada de Florencia Borelli fue tremenda, porque muy lejos quedó el resto. Y así pasó con cada uno de los atletas de élite. Hubo un momento cuando Maia Monín esperaba el paso de su mamá Karen Cejas y de su papá Ezequiel Monín. Se asomaba, mezclada entre el público y los fotógrafos, con su celular en la mano derecha: los capturó con orgullo.
Maia ya había ganado en su categoría de U16. Es una verdadera promesa del atletismo, una número uno sin dudas. El 6 de febrero cumple 14 años.
Y así fue como llegaron los primeros: Joaquín Arbe, en varones y Florencia Borelli, en mujeres, líderes indiscutidos. El chileno Matías Silva, reconoció que sintió que el viento “lo succionó” cuando perdió el liderazgo y terminó tercero.
“Nosotros también corrimos”

Adrián Flores, periodista del Diario Crónica, también se animó a los 6K. Todavía recuerda emocionado: “Me gritaban “Dale Yepe, dale Flores, me crucé con el peluquero que me tiñó, con los compañeros de la radio, con oyentes, y los vecinos que me ven en el noticiero.”
Juan Suárez, editor de La Opinión Austral, corrió los 11K y reconoció que “fue impresionante, muy psicológica la carrera. Sabía que era dura, así que guardé bastante al principio.”
Por parte, Daniel Taito, director de Diario Crónica, también fue protagonista de los 6K: “La carrera fue una fiesta de Comodoro. La verdad, como empresario me parece muy interesante poder activar este evento que realmente es trascendente para la ciudad. Es una apuesta que hacemos para recuperar la identidad de la ciudad. Esta carrera tiene que ver con Comodoro y Comodoro invita a todo el resto de la provincia y del país a participar. Fue hermoso poder haberla corrido, terminar bien. La columna de gente corriendo fue impresionante, saludando al costado de las casas y desde los balcones. El show lo hace la gente. Esta carrera es de la gente. Para el año que viene tenemos una idea hermosa, que la vamos a anticipar pronto: la carrera de bicicleta. La trepada va a ser la más difícil, pero es el ingrediente de la aventura que tiene la carrera.”

Aplauso, medalla y agua
Fue medalla, agua y aliento. Porque ver llegar a cada uno de ellos, mirarlos a la cara, a los ojos, fue un instante único. Estaban todos los gestos, los que estaban cansados, los que venían agotados, los que estaban disfrutando, los que en su rostro era la alegría de decir “llegué, cumplí mi sueño en la Carrera de Crónica” o lo hizo por tal o para cual.
Y a su vez, estuvo el reconocimiento y el abrazo con otros participantes, gente que ni conocían quizás, pero en ese momento los unió el amor por la carrera.
No importaba el sudor, la transpiración. Todos vibraban y estaban emocionados.
Algunos eligieron tirarse al piso para relajarse, para recuperarse. Otros estaban con ganas de seguir corriendo. Otros, mostraban orgullosos la medalla, la mordían, se la quitaban y se la volvían a poner.
Y entre ellos, estuvo “el atleta de Río Grande que arregló la manguera del radiador, tardó dos días en llegar a Comodoro y pudo correr”. Lo vi llegar. Era pura emoción. Lo reconocí. Me reconoció. Le puse la medalla. Botellita de agua y abrazo. Luego, Maxi Escudero lo entrevistó: “Estoy emocionado. Valió la pena el esfuerzo. ¡Gracias Crónica!”

Y muchos pedían otra vez agua. Así fue la previa de la ceremonia final de la entrega de premios, en la que todos fueron reconocidos.
Más allá de la ubicación, en definitiva todos ganaron. Y decir que todos ganaron, implica que, de alguna manera, la carrera de Crónica sirvió para, por lo menos durante un día, la gente se despejó. Quería la carrera y la tuvo.
De élite se nace y se hace
Cada uno a su estilo, es de élite. El team de Joaquín Arbe es el ejemplo del profesionalismo.
Y en el caso de las hermanas Florencia y Mariana Borelli, junto a Fernanda Martínez, el domingo 25, doce horas exactas después de haber iniciado la carrera; es decir, a las cinco y media de la mañana, salieron del Hotel Lucania a correr, a entrenar. Fui testigo.
Las tres, por la costanera de Comodoro Rivadavia junto con el amanecer. Mariana fue la primera en volverse a Mar del Plata. Y en el día de su regreso recordó orgullosa todo lo que le pasaba mientras iba por las calles de Comodoro. “El aliento, el abrazo, los saludos, algo que nunca me voy a olvidar.”
Y también tuvo tiempo para destacar sobre el futuro de Maia Monín. también reconoce que es el futuro del atletismo. Y le recordó a Crónica: “A mis ocho años mi mamá me llevaba a entrenar en Mar del Plata. Empecé desde muy chica y así fui avanzando en las categorías hasta llegar a ser élite. Y creo que Maia va rumbo a eso. Sus padres, Karen Cejas y Ezequiel Monín son grandes atletas y el mejor ejemplo. Ahí tenemos a una gran atleta del futuro, rumbo a ser de élite.”
64 años de periodismo y vanguardia digital en la Patagonia
El cierre de la semana no puede ser más loable: este 31 de enero el diario celebró los 64 años: sigue intacto el vínculo y pertenencia entre la marca y las distintas audiencias. Diario Crónica es la memoria viva de la ciudad, la reserva cultural desde el número uno en 1962, y testigo clave del desarrollo petrolero y social de la región.
Celebramos la trayectoria reafirmando el compromiso de informar con la misma pasión del primer día, potenciados hoy por la inmediatez digital y el respaldo constante del Grupo Olmos.
“Somos la memoria viva de la ciudad y la voz de su gente. La trayectoria nos da el peso de la experiencia; la tecnología nos otorga el alcance. Gracias por elegirnos cada día desde 1962, por cada clic y por ser parte de esta inmensa comunidad. Felices 64 años, Diario Crónica. Esto recién empieza”, destacó Daniel Taito, su director.
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