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El Puerto de Comodoro Rivadavia se prepara para celebrar los 30 años de una de las obras que modificó su historia: la inauguración del Muelle de Ultramar Antonio Morán, ocurrida el 12 de octubre de 1996. Pero mientras se organiza el aniversario, la mirada de la Administración Portuaria está puesta mucho más adelante y contempla un proyecto que, de concretarse, significaría un nuevo salto de escala para la terminal marítima.

La administradora del Puerto, Digna Hernando, confirmó que se trabaja en una iniciativa para sumar casi mil metros de superficie de atraque, aprovechando sectores de la infraestructura existente y generando nuevos muelles en áreas protegidas por las escolleras.

Actualmente, el muelle de ultramar cuenta con 288 metros lineales de atraque y 10 metros de calado, mientras que el muelle pesquero dispone de otros 192 metros y un calado de cinco metros, según los datos técnicos oficiales de la terminal.

“Nosotros estamos trabajando en un proyecto de ampliación de muelles porque entendemos que las actividades que se vienen próximamente van a requerir un mayor espacio de atraque del que tiene el puerto”, explicó Hernando a Radio del Sur.

La dimensión de la propuesta marca la magnitud de la apuesta. “En realidad estamos hablando de casi mil metros más de atraque, utilizando parte de la infraestructura que tenemos y haciendo una ampliación. En estas escolleras, en estos lugares de resguardo, generar los muelles para poder utilizarlos”, detalló.

La iniciativa todavía debe atravesar una instancia fundamental: conseguir los recursos para ejecutarla. La administradora confirmó que comenzaron las gestiones para encontrar financiamiento y que ya hubo contactos con organismos internacionales.

“Estamos impulsándolo y buscando el financiamiento. Ya tenemos algunas conversaciones con instituciones de financiamiento internacionales y próximamente tendremos alguna nueva reunión”, adelantó.

Treinta años de una transformación

El proyecto aparece justamente cuando Comodoro Rivadavia se dispone a recordar una de las mayores transformaciones de su infraestructura marítima. La construcción de la ampliación que dio orígen al actual Muelle Antonio Morán comenzó en 1994 y fue inaugurada oficialmente el 12 de octubre de 1996. Aquella obra incluyó 216 metros de frente de atraque en el muelle de ultramar, un muelle pesquero de 108 metros y trabajos de dragado que permitieron alcanzar una profundidad de diez metros en el sector de ultramar. También se recuperaron alrededor de 15,6 hectáreas de terreno destinadas al desarrollo de servicios portuarios.

Más de dos décadas después llegaría otra ampliación. Las obras inauguradas en 2017 agregaron 72 metros al muelle de ultramar, que alcanzó los actuales 288 metros, y 84 metros al pesquero, que llegó a 192. También se extendieron las redes eléctricas, de agua, iluminación y protección contra incendios.

El Muelle Antonio Morán cuenta con 288 metros de atraque. Ahora, el Puerto proyecta sumar casi 1.000 metros para acompañar el crecimiento de la actividad.

Ahora, a tres décadas de aquel 12 de octubre de 1996, la intención es volver a pensar el puerto a largo plazo. El aniversario se desarrollará con actividades durante el fin de semana y tendrá como objetivo que la comunidad ingrese a un espacio que muchas veces observa desde afuera. “Nuestro mayor objetivo es que los comodorenses y los habitantes de la región conozcan el puerto de Comodoro. Es una excusa, por así decir, para que todos aquellos que piensan que al puerto no se puede entrar, que es un lugar muy distante para los comodorenses, vean que no es así”, expresó Hernando.

Las propuestas centrales se concentrarán el domingo 11 y lunes 12, mientras que previamente se desarrollarán las actividades náuticas. Está prevista una regata organizada por el Club Náutico Comandante Espora con participación de embarcaciones de distintos puntos de la Patagonia. Durante el fin de semana habrá visitas guiadas, propuestas deportivas para niños, bicicleteada, gastronomía, artesanías, música y danza. También participarán distintas fuerzas y organismos vinculados con la actividad marítima. Uno de los principales atractivos será el destructor ARA Almirante Brown de la Armada Argentina, que podrá ser visitado por el público durante el 11 y 12 de octubre. También se prevén exposiciones de Prefectura, Armada y Fuerza Aérea, entre otras instituciones. “Vamos a tratar de que haya una interacción entre las cosas que suceden en el puerto habitualmente y la comunidad”, resumió la administradora.

El astillero, una pieza estratégica

Más allá de los festejos, la apuesta productiva tiene uno de sus principales pilares en la recuperación de la actividad del astillero. La llegada de embarcaciones para reparaciones navales representa, según Hernando, una oportunidad que trasciende el trabajo específico sobre cada buque: permite que armadores y empresas conozcan las prestaciones generales que ofrece Comodoro. “Sin ningún lugar a dudas, el astillero es un punto sumamente importante”, sostuvo.

La terminal ya recibió el primer buque vinculado con esta nueva etapa. Los trabajos comenzaron con la embarcación amarrada y la intención es que posteriormente sea elevada mediante el Synchrolift para continuar con tareas de mantenimiento en seco una vez que esté disponible el sistema de transferencia hacia la primera grada.

Para Hernando, la reactivación también permite modificar una imagen que durante años condicionó la captación de actividad. “Nosotros ingresamos al puerto con un mito de que el Puerto de Comodoro era un puerto inaccesible, que tenía problemas de calado, todo lo negativo. La verdad es que hemos ido demostrando que todo eso era falso o eran noticias antiguas, y que la situación actual del puerto es muy distinta”, afirmó.
Otro de los puntos que la administración buscó modificar fue la percepción sobre los costos. “También desmitificamos que era un puerto caro. Eliminamos el monopolio respecto del expendio de combustible y eso permitió que hubiera otras alternativas. Los valores de los servicios portuarios son exactamente iguales o menores que los de los puertos de la región”, aseguró Hernando.

El puerto opera durante las 24 horas de los 365 días del año y dispone, además de sus muelles, de una plazoleta fiscal de 11.000 metros cuadrados con capacidad para contenedores refrigerados, una plazoleta de removidos de 7.000 metros cuadrados y otros espacios destinados a proyectos, depósitos y servicios logísticos.

El calamar vuelve a aparecer en el horizonte

La pesca constituye otro de los sectores sobre los que la administración pretende recuperar movimiento. Hernando anticipó que para la próxima temporada existe el compromiso de una empresa para realizar descargas de calamar en Comodoro, una operatoria que había perdido presencia durante los últimos años. “En la próxima temporada de calamar vamos a tener ya confirmadas descargas de una empresa que va a descargar calamares en Comodoro. Hacía muchos años que eso no sucedía”, destacó en diálogo con el programa “La Primera Mañana”.

La experiencia comenzó a reactivarse con los primeros ingresos registrados durante la temporada anterior y ahora la expectativa está puesta en darle continuidad. “El año pasado ingresaron los primeros dos barcos y ya para este año tenemos asegurada la presencia de esta empresa que va a descargar en el Puerto de Comodoro”, agregó.

Para la titular de la Administración Portuaria, aumentar la cantidad de embarcaciones no representa únicamente una mejora en las estadísticas de la terminal. Cada buque que ingresa genera una cadena económica que involucra trabajadores, proveedores, comercios y empresas de servicios de la ciudad. “Más actividad portuaria significa más empleo”, sintetizó Hernando.

Y explicó que las operaciones requieren necesariamente participación local. “Cada barco que atraca, inclusive cuando viene simplemente a provisionarse, incorpora muchísima actividad. Todo lo que sube y baja del barco es realizado por personal del Puerto de Comodoro Rivadavia. No lo realizan quienes vienen en el barco, sino que tiene que ser personal que está en esa actividad y que es de Comodoro”. A esa generación directa de trabajo se suma el abastecimiento. “Cada vez que un barco toca tierra se provisiona. Eso implica que el comercio local le vende los insumos que necesita. En principio suelen ser alimentos, pero son mucho más que eso: son repuestos, mobiliario y una infinidad de cosas que los barcos adquieren cuando tocan tierra”, señaló.

Discusión por la pesca artesanal

Hernando también se refirió a la discusión generada por la posibilidad de que embarcaciones fresqueras puedan trasladar su operatoria desde la zona de Comodoro hacia Camarones. La administradora diferenció esa situación de la actividad del muelle de ultramar y explicó que la cuestión impacta principalmente sobre Caleta Córdova. “Es un tema que abarca básicamente ahí y no tanto al puerto de la ciudad”, aclaró. Según indicó, algunas de las empresas involucradas ya desarrollaban buena parte de su actividad fuera de Comodoro. “Se trata de empresas que, aunque tenían asiento en Comodoro Rivadavia, estaban yendo a pescar a Camarones gran parte del año. Lo que tenemos que seguir haciendo es gestionar cuáles son verdaderamente las empresas a las que les interesa pescar las variedades que tiene la zona aledaña a Caleta Córdova y de qué manera colaboramos con ellas”, planteó.

En ese sentido, consideró que el desafío pasa por fortalecer a quienes efectivamente pretenden permanecer. “Cuando uno intenta retener a alguien al que le interesa otra cosa, eso realmente no funciona. Lo que sí tenemos que reforzar es a los que son de acá, los que quieren quedarse, los que quieren pescar en la zona de Caleta Córdova, y ver cómo colaborar para que reúnan las condiciones para poder hacerlo”, finalizó.

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