Your browser doesn’t support HTML5 audio
El karate forma parte de la vida de Héctor Fabián Camporro desde hace décadas. Con una extensa trayectoria en Río Gallegos, el sensei ha sido protagonista del desarrollo de esta disciplina en Santa Cruz, no solamente desde la competencia, sino también a través de la formación de alumnos, instructores y jueces. En una entrevista con LU12 AM680, repasó el presente de la actividad, los resultados obtenidos en el sur de Chile y los desafíos que se propone para los próximos años.
Uno de los temas centrales de la charla fue la participación de las escuelas de Río Gallegos en la cuarta edición de la Copa Samurái, disputada en Puerto Natales. Camporro destacó el nivel organizativo del encuentro y el acompañamiento que recibe el karate en la ciudad chilena, además de valorar el desempeño de las delegaciones santacruceñas.
El dojo Samurái Río Gallegos, dirigido por su hijo Mariano Camporro, obtuvo el segundo puesto, mientras que la escuela de Atlético Boxing Club finalizó tercera. Para el sensei, los resultados tienen un valor especial si se considera que la Copa Challenger contempla numerosas categorías que no siempre pueden cubrirse en su totalidad por cuestiones logísticas y de participación.
En las categorías adultas también hubo actuaciones destacadas. Héctor Avilés consiguió el primer puesto en kumite, mientras que Daniel Camporro se impuso en kata, en una categoría que reúne a practicantes de mayor experiencia y nivel técnico. El entrevistado remarcó que competir frente a exponentes de otras ciudades y países representa una oportunidad para medir el trabajo realizado durante los entrenamientos.
En ese sentido, también puso en perspectiva el nivel internacional del karate argentino y chileno dentro de la Japan Karate Association (JKA), y recordó los antecedentes de ambas selecciones en campeonatos mundiales. Asimismo, señaló que la Patagonia cuenta con una agenda intensa de competencias, aunque consideró necesario mejorar la coordinación entre los organizadores para evitar que distintos torneos coincidan en períodos muy cortos. Los viajes, la logística y los costos económicos son factores que condicionan la participación de las escuelas.
Durante la entrevista, Camporro explicó las diferencias entre las dos modalidades principales de competencia: kata y kumite. La primera consiste en la ejecución de formas técnicas preestablecidas, en las que se evalúan aspectos como la precisión, la velocidad, los tiempos y la calidad de los movimientos. El kumite, en tanto, es el combate, donde se ponen a prueba la distancia, la potencia, la velocidad y, especialmente, el control de las técnicas.
El instructor hizo hincapié en que el karate que practica su organización prioriza el dominio técnico y la capacidad de controlar los golpes, sin buscar provocar lesiones. En las categorías infantiles se trabaja con ejercicios adaptados a la edad, mientras que los competidores de mayor experiencia se enfrentan a exigencias técnicas y físicas superiores. También explicó que las competencias por equipos requieren una coordinación precisa entre los participantes y un sistema de puntuación que busca garantizar la objetividad del juzgamiento.
La formación de jueces es otro de los aspectos a los que Camporro dedica especial atención. Según contó, a lo largo de los años logró formar a más de 15 jueces y acompañar el crecimiento de varios profesores que hoy desarrollan sus propias escuelas. Entre ellos se encuentran sus hijos, Mariano y Daniel, quienes construyeron sus propios caminos dentro de la disciplina.
“Me pone orgulloso”, expresó al referirse al recorrido de Mariano, que logró consolidar su dojo, formar cinturones negros y sostener una comunidad de practicantes que lo acompaña en sus distintos espacios de enseñanza. También destacó la trayectoria de Daniel, profesor de Educación Física, y la importancia de que las nuevas generaciones puedan desarrollarse con autonomía.

La historia personal de Camporro está estrechamente ligada a dos instituciones deportivas de la capital santacruceña. Sus primeros años estuvieron vinculados al Hispano Americano, donde practicó durante 14 años y participó de una etapa de crecimiento de la actividad. Posteriormente, en 1999 presentó un proyecto para desarrollar el karate en Atlético Boxing Club, institución en la que continúa trabajando hasta la actualidad.
Los comienzos no fueron sencillos. Recordó que sus primeras clases en Boxing se desarrollaron en una cancha de squash y que, durante las obras del polideportivo, debió trasladarse temporalmente al salón de fiestas. Con el paso del tiempo, la actividad logró consolidarse y convertirse en una referencia dentro del club.
Ese recorrido tuvo un reconocimiento especial cuando la institución decidió ponerle su nombre a la sala donde desarrolla sus actividades, luego de cumplirse 25 años de trabajo ininterrumpido. Camporro agradeció a la comisión directiva y a la comunidad por la confianza depositada durante todos estos años, y reconoció que mantener una escuela activa requiere compromiso cotidiano, continuidad y el acompañamiento de los alumnos y sus familias.
Lejos de considerar que la enseñanza termina con la experiencia acumulada, el sensei remarcó que la capacitación debe ser permanente. En ese marco, anticipó una nueva actividad para el 13 y 14 de noviembre, con la visita del sensei Cristian Salvemini, 6° dan, múltiple campeón nacional y sudamericano y cuatro veces subcampeón mundial de kumite por equipos con la selección argentina.
Camporro destacó tanto la trayectoria deportiva como la calidad humana de Salvemini, con quien compartió exámenes para avanzar de graduación. La visita será una oportunidad para profundizar conocimientos técnicos y continuar fortaleciendo la formación de los practicantes de la región. No obstante, señaló que esas fechas coincidirán con una actividad del sensei Mitsui Inoue en Río Grande, una superposición que consideró importante evitar en futuras planificaciones para aprovechar ambas propuestas de capacitación.
Otro de los objetivos que mantiene vigente es la posibilidad de viajar a Japón para participar de instancias de formación y, eventualmente, rendir un nuevo examen de graduación. También manifestó su intención de acompañar a jóvenes practicantes que puedan acceder a convocatorias de la selección argentina y representar al país en competencias internacionales.
En el plano competitivo, el karate santacruceño también tendrá presencia en los Juegos Evita, con una delegación de seis jóvenes clasificados en las instancias locales de Río Gallegos. Cinco de los representantes pertenecen al grupo de Mariano Camporro y una es alumna de Héctor. Los deportistas viajarán a Mar del Plata bajo la coordinación de Mariano, en una experiencia que el sensei valoró por las oportunidades deportivas y sociales que ofrece a los chicos.
La participación en esta competencia implica adaptarse a la reglamentación del karate olímpico, que presenta diferencias respecto de la modalidad de la JKA. Camporro explicó que, si bien su organización mantiene su identidad técnica, busca brindarles a los jóvenes herramientas para experimentar otros formatos competitivos y ampliar sus posibilidades de desarrollo.
Más allá de los torneos y los resultados, el mensaje del sensei estuvo centrado en la formación integral. Para explicar la filosofía que orienta su trabajo, recurrió al Dojo Kun, el conjunto de principios que promueve el perfeccionamiento del carácter, la corrección, la lealtad, la superación personal, el respeto y el rechazo de las conductas violentas.

Esos valores también se reflejan, según explicó, en el vínculo entre profesores y alumnos. Camporro sostuvo que los cambios de escuela deben realizarse con respeto y comunicación, porque la relación que se construye a lo largo de los años trasciende el entrenamiento y genera un lazo humano profundo.
Esa concepción también define su manera de organizar las clases. Si bien reconoce que la preparación física es cada vez más determinante para quienes compiten a nivel exigente, busca que el dojo sea un espacio abierto a personas de distintas edades y condiciones. Los practicantes que aspiran a competir pueden complementar las clases con entrenamientos físicos específicos, mientras que quienes se acercan al karate por bienestar y aprendizaje trabajan a un ritmo acorde con sus posibilidades.
“Yo trato de dar un karate abierto a todos, que no quede nadie afuera”, afirmó durante la entrevista con LU12 AM680. La frase resume una filosofía que atraviesa su trayectoria: sostener la exigencia deportiva sin perder de vista el carácter formativo de la disciplina.
Con más de cuatro décadas vinculadas al karate, una escuela consolidada en Atlético Boxing Club y una nueva generación de instructores que continúa su camino, Héctor Fabián Camporro mira hacia adelante con objetivos deportivos y personales todavía vigentes. Entre las competencias regionales, las capacitaciones y el sueño de llegar a Japón, su trabajo sigue enfocado en transmitir conocimientos y mantener vivo el crecimiento del karate en Río Gallegos y Santa Cruz.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia