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La escalada de Santa Cruz tuvo una destacada participación en los Juegos Argentinos Urbanos. Violeta Tonini, representante del Centro Andino El Chaltén, consiguió el cuarto puesto en la competencia disputada en Malvinas Argentinas, provincia de Buenos Aires, mientras que Jerónimo Capurro finalizó quinto en la rama masculina. Así, ambos ubicaron a la provincia entre los principales protagonistas de la disciplina a nivel nacional.
En diálogo con LU12 AM680, Tonini valoró la experiencia y el nivel de la competencia, que reunió a escaladores de distintos puntos del país. “Fue un honor, un orgullo poder estar en una instancia nacional con tanto nivel. Fue muy lindo reencontrarme con escaladores de todo el país”, expresó.
Su actuación estuvo marcada por una definición que prometía ser muy ajustada. Después de clasificarse segunda para la final, la santacruceña llegaba con posibilidades de pelear por una medalla. Las diferencias entre las competidoras eran mínimas y el último bloque iba a determinar las posiciones del podio.
Sin embargo, la lluvia obligó a suspender la prueba. La pared y los colchones de seguridad estaban mojados, lo que generaba condiciones peligrosas para continuar. Incluso, una de las participantes se había resbalado y golpeado durante un intento anterior.
“Veníamos del segundo al cuarto puesto, luchando por intentos, por muy pocos intentos. Estábamos muy empatadas y el último bloque era el que iba a definir el podio”, explicó Tonini.
La organización resolvió cancelar ese último desafío y mantener las posiciones alcanzadas hasta ese momento, por lo que la escaladora quedó cuarta. Lejos de quedarse únicamente con la frustración de no haber podido disputar el podio, destacó su rendimiento y el aprendizaje que le dejó la competencia.
“Estoy súper contenta con mi performance, con cómo escalé y cómo competí. La pasé muy bien, me divertí mucho y todo es experiencia. También hay que entender que estas situaciones no las podemos controlar, es el clima”, señaló.
La modalidad disputada fue la de bloque, una especialidad en la que los atletas deben resolver recorridos de aproximadamente cinco o seis metros de altura, cada uno con diferentes exigencias técnicas y físicas. En la final se plantearon cuatro desafíos: uno de fuerza, otro técnico, uno de equilibrio y uno de coordinación.
Cada escalador cuenta con cuatro minutos para resolver cada recorrido y puede realizar todos los intentos que necesite. Alcanzar una presa intermedia, denominada zona, otorga diez puntos, mientras que llegar al agarre final o top suma 25. A esa puntuación se le descuentan 0,1 puntos por cada intento, por lo que la precisión y la estrategia también resultan determinantes.
Aunque los Juegos Argentinos Urbanos no otorgan puntos para el ranking argentino, Tonini consideró que participar fue importante para su desarrollo deportivo, especialmente por la posibilidad de medirse con algunos de los mejores escaladores del país.
La competencia nacional llegó después de una temporada de gran exigencia, que incluyó cuatro participaciones internacionales: tres fechas de la Copa del Mundo y una Copa Panamericana. La cita continental se desarrolló en Salt Lake City, Estados Unidos, mientras que las competencias mundialistas tuvieron lugar en Praga, República Checa; Innsbruck, Austria; y Chamonix, Francia.
Sobre su experiencia en el exterior, la escaladora destacó el nivel de desarrollo de la disciplina y las instalaciones disponibles. “Hay mucha gente que escala allá y también tienen infraestructura de más alto nivel, más variedad, todo más grande”, comentó.
Para acceder a este circuito, la clasificación depende de los puntos acumulados en el ranking argentino, donde tienen especial importancia el Campeonato Argentino y las distintas fechas regionales, sudamericanas y panamericanas. Sin embargo, sostener una temporada internacional representa también un desafío económico que muchas veces obliga a los deportistas a gestionar recursos por sus propios medios.
“Es mucho rebuscársela porque lamentablemente no hay apoyo para ir a estos torneos. Hay que trabajar, buscar la manera, conseguir apoyos de provincia, de la municipalidad y a veces hacer rifas”, contó Tonini, quien destacó el esfuerzo que implica reunir los fondos necesarios para viajar y competir.
Su vínculo con la escalada comenzó mucho antes de sus primeras competencias. A los cuatro años empezó a tomar clases con su mamá, profesora de la disciplina, en una localidad donde la actividad forma parte de la identidad y la vida cotidiana de la comunidad.
“Mi mamá me introdujo al deporte. Acá en Chaltén es la cuna de la escalada y el lugar se presta mucho para salir a trepar afuera”, recordó. Aquellos primeros pasos se transformaron con los años en una carrera deportiva que hoy la lleva a competir en escenarios nacionales e internacionales.
“Amo el deporte, amo lo que hago y no lo cambiaría por nada en el mundo. Es mi pasión”, afirmó, sintetizando el compromiso con una actividad a la que dedica buena parte de su vida.
En su preparación cuenta con un equipo interdisciplinario integrado por entrenador, nutricionista, psicóloga y kinesióloga, que acompaña su crecimiento y sus objetivos de alto rendimiento.

Entre sus próximos desafíos aparece una meta inmediata: alcanzar una semifinal internacional en competencias sudamericanas o panamericanas. Pero también hay un sueño mayor, que empieza a proyectarse hacia 2027: conseguir la clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima, una instancia importante dentro del camino hacia el máximo nivel competitivo.
“Mi objetivo y mi sueño a nivel competitivo es pasar a una semifinal internacional. Luego me gustaría lograr la clasificación a alguna competencia, como los Juegos Panamericanos de Lima 2027”, explicó, aunque aclaró que prefiere avanzar paso a paso y concentrarse en cada etapa.
Después de una temporada extensa, Tonini se prepara para descansar y comenzar posteriormente la pretemporada, a la espera de la confirmación del calendario nacional y con la mirada puesta en las próximas fechas internacionales.
Desde El Chaltén, con experiencia mundialista y un cuarto puesto nacional que ratifica su crecimiento, Violeta sigue construyendo su camino. La ilusión de llegar a Lima 2027 ya está presente, pero su principal motor continúa siendo el mismo que la acompaña desde los cuatro años: la pasión por escalar.







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