Sábado 20 de junio, 17:00 horas. Como todos los días, “Pichona” Basterra se sentó frente a su radio, como lo hace religiosamente hace años. Así, desde la soledad de la estepa, se contacta con el mundo.
La comunicación de ese día no sería una más. Hablando con los demás radioaficionados de Santa Cruz, les hizo saber que necesitaba ayuda.
En su estancia “La Cuca”, en la que vive junto a su esposo Aurelio Basterra, empezaron a pasarla mal. A 115 kilómetros de la ciudad más cercana (Gobernador Gregores), se quedaron sin grupo electrógeno, algo vital para alguien que vive en el campo.
Su única salvación, pedir ayuda por la radio, que usa hace décadas.
Solos, la mujer (82) y el hombre (86), comenzaban a quedarse sin energía para abastecerse, en plena pandemia y con temperaturas que oscilan los -5 y -12 grados centígrados en invierno.
“Pichona” y Aurelio son los propietarios de la estancia. Viven allí hace años. Aislados del mundo, ser radioaficionada los salvó.
Con movilidad reducida y la escarcha predominante afuera, no podían ir a carnear ninguno de los animales de su hacienda. Hacía diez días -por lo menos- no comían carne.
Su sistema de agua se congeló y la vieja camioneta Nissan -en la que podrían haber salido en búsqueda de ayuda- no arrancaba. La batería cedió por las fuertes escarchas. Su calefactor también necesitaba ser revisado.
Los policías Ruiz, Lauquen, Martínez y Roldán en la estancia “La Cuca”.
Fue a través de sus amigos radioaficionados que la ayuda llegó. Transmitieron la situación del matrimonio a la Policía y el Grupo Especial de Operaciones Rurales (GEOR) de Gobernador Gregores salió esa misma tarde a la estancia, ubicada por ruta provincial 25, antes de llegar a Puerto San Julián.
A las 19:30, una comitiva integrada por el suboficial ayudante Ruiz; suboficial Jorge Lauquen y los cabos Franco Martínez y Miguel Roldán, llegó a la estancia. El matrimonio dormía. Debieron golpear varias ventanas hasta dar con la de su habitación y despertarlos.
“Pichona” estaba sorprendida. No pensaba que la ayuda podía llegar tan pronto. Les dijo a los policías que el generador se les rompió por un problema con el lavarropa y por eso no pudieron cargar sus baterías. El escaso sol de invierno tampoco les sirvió para hacerlo con las pantallas solares que poseen.
Luego de una charla de una hora y media, donde señalaron qué problemas y faltantes tenían, se dio el siguiente diálogo:
Policías: “El domingo venimos temprano, aprovechamos la luz del día y hacemos todos los trabajos, así se quedan tranquilos”.
“Pichona”: “Ustedes váyanse ahora, descansen. Vuelvan a Gregores. El domingo no los quiero ver acá, es el Día del Padre, no los quiero molestar”.
Casi retándolos, recordó Lauquen en contacto con La Opinión Austral. Fue así que coordinaron para el lunes. La misma comitiva viajó y a las 10:00 de la mañana ya estaba allá. Trabajaron hasta las 18:00. Llovió toda la tarde, pero “no por eso dejamos de hacer lo que se necesitaba”.
Mientras Martínez rodeaba la hacienda -con una moto que llevaron- para carnear un animal, y así dispusieran de carne para comer, Roldán y Lauquen arreglaron la camioneta. Luego, cambiaron tubos de los calefactores, arreglaron lámparas de luz y provisoriamente un generador para cargar una batería.
El domingo no los quiero ver acá, es el Día del Padre
También, con sal que les proveyó Vialidad Provincial, limpiaron la vereda para que el matrimonio pudiera caminar afuera sin riesgo de caerse. Había mucha basura acumulada, de la que igualmente hubo que encargarse.
“La señora quedó muy contenta. Ella como que maneja todo, dado que su esposo tiene su motricidad complicada. No lo deja salir”, contó el suboficial. “Usted no sale, se me queda acá, así lo reta a veces”, contó entre risas.
A las 17:00 horas, al igual que el sábado cuando pidió ayuda, se sentó a transmitir y conectarse con todos sus colegas radioaficionados, contando cómo la Policía había llegado al lugar para ayudarlos en las tareas.
“Es de no creer, está a otro nivel. Se desenvuelve con los códigos y los maneja muy bien”, dijo Lauquen sobre cómo maneja la radio “Pichona”. Él fue quien grabó el video de la mujer -en una visita de hace un tiempo- el cual muestra cómo se comunica desde el campo.
“Trabajo silencioso”
El comisario del GEOR de Gobernador Gregores, Luis Chacón, habló con LOA tras esta destacable intervención.
Sostuvo que se trata de una “labor silenciosa y cotidiana para nosotros”, y valoró lo desplegado por el personal policial que “en condiciones adversas, trata de llegar a todos los lugares y estar siempre presentes”.
En ese sentido, agregó: “Todas las divisiones GEOR tienen un grupo humano excelente y logran empatía con todas las personas, y hacen que a uno como jefe el trabajo le sea más fácil. Y además, se logra la proximidad que necesitamos con todos los habitantes de zona rural”.
Todas las divisiones que trabajan en el campo realizan tareas preventivas y además están en permanente contacto con las personas que residen en zonas rurales. “Labor de aproximación y solidaridad con quienes no pueden ir a las ciudades”, comentó Chacón.
En el marco de la pandemia COVID-19, colaboran con el Comité Operativo de Emergencias (COE) local, asistiendo con víveres y leña a las personas que están en el campo.
Particularmente el GEOR de Gregores, tiene unos 260 establecimientos en su jurisdicción, aunque algunos estaban abandonados. Saben dónde se precisa ayuda para acudir cada cierto tiempo. Como el caso de “Pichona” y Aurelio, que en algunas semanas más recibirán nuevamente la visita de la Policía, para saber “cómo anda todo”, y auxiliarlos en lo que necesiten.
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