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En los días previos al cónclave que terminaría eligiéndolo Papa, el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio tomó la palabra ante los cardenales reunidos en Roma y compartió unas breves notas escritas de su puño y letra.

El texto era breve, pero con el paso del tiempo adquiriría un significado especial. En aquellas líneas, Bergoglio planteaba la necesidad de una Iglesia capaz de salir de sí misma y de ir al encuentro de las periferias humanas y espirituales.

Las hojas manuscritas se conservaron porque el propio Bergoglio se las entregó al cardenal cubano Jaime Ortega Alamino, entonces arzobispo de La Habana.

Hoy ese documento es recordado como una síntesis temprana de muchas de las ideas que marcarían el pontificado de Papa Francisco.

Aquellas palabras adquieren hoy un significado especial , cuando este 13 de marzo se cumplen trece años de la elección del Papa argentino, un acontecimiento histórico para la Iglesia y también para el país.

Una reflexión sobre el perfil del próximo Papa

Durante las congregaciones generales previas al cónclave —las reuniones en las que los cardenales reflexionan sobre la situación de la Iglesia antes de elegir al nuevo pontífice— el Colegio Cardenalicio debatía cuál debía ser el perfil del sucesor de Benedicto XVI, quien había renunciado al pontificado semanas antes.

En ese contexto Bergoglio expuso su reflexión. Sus notas describían una Iglesia llamada a recuperar el impulso evangelizador y a salir de sí misma para encontrarse con el mundo.

Con el paso del tiempo, muchos observadores señalarían un detalle llamativo. En aquellas líneas, Jorge Mario Bergoglio había descrito el perfil del Papa que la Iglesia necesitaba en ese momento. Días después, los cardenales reunidos en el cónclave terminarían eligiéndolo a él.

El breve texto que Jorge Mario Bergoglio compartió en las congregaciones previas al cónclave no fue preparado como un documento oficial. Se trataba de unas notas personales escritas a mano, utilizadas para ordenar su intervención ante los cardenales. Después de aquella reunión, Bergoglio entregó las hojas al cardenal cubano Jaime Ortega Alamino, entonces arzobispo de La Habana.

Meses después de la elección de Papa Francisco, Ortega difundió el contenido de aquellas notas con autorización del pontífice. Desde entonces, el manuscrito comenzó a circular ampliamente en ámbitos eclesiales y periodísticos como una síntesis temprana de la visión pastoral que marcaría su pontificado.

Las notas manuscritas que Bergoglio compartió ante los cardenales durante las congregaciones previas al cónclave de 2013.

La Iglesia está llamada a salir de sí misma

En ese texto, el cardenal argentino escribió una idea que más tarde se convertiría en una de las claves de su magisterio pastoral. “Evangelizar supone celo apostólico. La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no sólo las geográficas sino también las periferias existenciales: las del dolor, la injusticia, la ignorancia y toda miseria humana”.

También advertía sobre el riesgo de una Iglesia encerrada en sí misma: “Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar, deviene autorreferencial y entonces se enferma”.

Esa idea daría origen a uno de los conceptos más repetidos durante su pontificado,  la “Iglesia en salida”.

Meses después de su elección, varias de esas ideas reaparecerían con fuerza en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, publicada por Papa Francisco en noviembre de 2013.

Considerado el primer gran documento programático de su pontificado, ese texto insistía en la necesidad de una Iglesia misionera, abierta al encuentro con el mundo y especialmente atenta a las periferias humanas y sociales.

Años más tarde, algunos cardenales recordarían aquella intervención como uno de los momentos más claros de las congregaciones previas al cónclave. Entre quienes mencionaron el impacto de esas palabras estuvo el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, quien señaló que la reflexión de Bergoglio ayudó a comprender cuál podía ser el camino pastoral que la Iglesia necesitaba en ese momento.

El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio llega al Vaticano para participar de las congregaciones previas al cónclave de 2013.

Del arzobispo de Buenos Aires al Papa del fin del mundo

Bergoglio había nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, hijo de inmigrantes italianos. Ingresó a la Compañía de Jesús y fue ordenado sacerdote en 1969. Con el paso de los años ocupó distintas responsabilidades pastorales dentro de la Iglesia argentina hasta ser nombrado arzobispo de Buenos Aires en 1998.

En 2001, Juan Pablo II lo nombró cardenal, incorporándolo al Colegio Cardenalicio. Su estilo pastoral se caracterizó por la austeridad y por una fuerte cercanía con los sectores más pobres.

Cuando apareció en el balcón de la basílica de San Pedro la noche del 13 de marzo de 2013, sus primeras palabras reflejaron esa misma sencillez.

“Parece que mis hermanos cardenales fueron a buscarlo casi al fin del mundo”, dijo ante la multitud reunida en la plaza.

El anuncio de su elección llegó a las 19:06 (hora de Roma), cuando desde el balcón central de la basílica el cardenal protodiácono Jean-Louis Tauran pronunció la fórmula tradicional Habemus Papam.

Con su elección, Bergoglio se convirtió en el Papa número 266 de la Iglesia católica, además de ser el primer pontífice argentino, el primero nacido en América Latina y el primer jesuita en ocupar la sede de Pedro.

Las cuatro ideas del texto de Bergoglio:
Una Iglesia en salida
Las periferias existenciales
El peligro de la autorreferencialidad
Un Papa que impulse la misión

Con el paso de los años, muchas de las ideas que Bergoglio dejó escritas en aquellas hojas se convirtieron en el sello de su pontificado. La insistencia en una Iglesia “en salida”, cercana a los pobres y atenta a las periferias humanas y espirituales marcaría su ministerio como Papa.

Un saludo cordial entre el papa Francisco y el cardenal Robert Francis Prevost en el Vaticano. Con el tiempo, el religioso estadounidense sería elegido pontífice y tomaría el nombre de León XIV.

Trece años después de aquel cónclave de 2013 —y a meses de su muerte— el recuerdo de Papa Francisco sigue ligado a esa visión pastoral que él mismo había dejado planteada antes de ser elegido.

Para millones de fieles alrededor del mundo, aquel cardenal argentino que compartió unas pocas líneas antes del cónclave terminaría siendo recordado como el Papa de los pobres y de las periferias.

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