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En un contexto atravesado por el temor y la sensibilidad social frente a amenazas de ataques en escuelas, un operativo policial desplegado este martes en inmediaciones del Colegio 87 de Puerto Deseado volvió a encender las alertas. Un llamado anónimo que advertía sobre la posible presencia de armas de fuego motivó una intervención preventiva de las fuerzas de seguridad, que rápidamente cercaron la zona y activaron los protocolos correspondientes.

El episodio se inscribe tras una semana marcada por mensajes intimidatorios y pintadas en establecimientos educativos de Santa Cruz y otras provincias del país alertando por “tiroteos“, lo que generó un clima de inquietud creciente entre familias, docentes y autoridades. En ese marco, cada alerta, por mínima que parezca, es tomada con máxima seriedad.

Según informó la Policía de Santa Cruz, el procedimiento se inició tras una denuncia que alertaba sobre la posible existencia de armas en el sector posterior del complejo educativo donde funcionan el Colegio 87, el INSET y niveles iniciales y primarios. De manera preventiva, se dispuso la restricción del área para resguardar la integridad de la comunidad educativa.

Al arribar al lugar, los efectivos constataron la presencia de objetos que, en una primera impresión, podían confundirse con armas de fuego reales. Sin embargo, tras una inspección más detallada, se determinó que se trataba de un aire comprimido antiguo, en estado de oxidación, y un arma de juguete.

Pese a que el hallazgo no representó un peligro concreto, la intervención no fue menor. Personal de la comisaría local junto al Gabinete Criminalístico trabajó en el sitio realizando pericias para establecer el origen de los elementos y reconstruir las circunstancias en las que fueron dejados en el lugar. La investigación busca determinar si se trató de una broma de mal gusto, una imprudencia o un hecho con otra intencionalidad.

El rifle de aire comprimido oxidado y el arma de juguete secuestradas por la Policía, cerca de una escuela en Puerto Deseado.

Desde la fuerza policial llevaron tranquilidad al señalar que no se registraron personas lesionadas ni situaciones de riesgo para alumnos o docentes, y que la actividad escolar se desarrolló con normalidad. Sin embargo, el episodio no pasó desapercibido y vuelve a poner en primer plano un tema que preocupa: el impacto de este tipo de amenazas en la vida cotidiana de las escuelas.

En Santa Cruz, como en otras jurisdicciones del país, el sistema educativo viene enfrentando una serie de episodios vinculados a mensajes intimidatorios que obligaron a reforzar controles y activar protocolos de emergencia. Si bien muchos de estos casos terminan siendo falsas alarmas, el costo emocional y operativo es alto.

EN ESTA NOTA Amenazas por tiroteo

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