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La investigación judicial por el fallecimiento de Gilmar Claros Ferrel (35)en las instalaciones de la Comisaría Séptima de Río Gallegos tomó un rumbo determinante tras los primeros resultados periciales. Lo que en una primera instancia fue abordado por las autoridades del juzgado bajo la hipótesis de una muerte natural se transformó en una causa por homicidio, a partir de los datos recabados en el expediente.

Cabe recordar que el pasado 23 de octubre se obtuvo el informe preliminar de la autopsia realizada al cuerpo cuyos detalles fueron informados de manera exclusiva por La Opinión Austral: Gilmar falleció por “asfixia mecánica por compresión cervical extrínseca por estrangulamiento”.  Ya La Opinión Austral había adelantado días previos que durante el procedimiento policial hubo una “maniobra de sujeción cervical”.

Mientras se espera por el informe final del procedimiento legal y otras medidas de prueba, el abogado Matías Solano, querellante en la causa, habló con el móvil de Radio LU12 AM680 y La Opinión Austral, y brindó respecto de la posición de la querella y el avance de las actuaciones judiciales.

En exclusiva, La Opinión Austral accedió al resultado de la autopsia de Gilmar Claros Ferrel.

En primera medida, el letrado remarcó la representación que ejerce sobre el entorno directo del fallecido: “Estamos trabajando en la querella en esta causa representando a todos los familiares de Gilmar, tanto a su hermano  como a la mamá de sus hijos que dejó acá en Río Gallegos”.

Respecto del objetivo central de la querella, Solano remarcó que las tareas están orientadas a determinar con precisión las circunstancias de la muerte y señalar a los responsables materiales del hecho. “Ante la lamentable situación, trabajamos para que rápidamente se pueda esclarecer qué fue exactamente lo que pasó, con el mayor detalle posible, quiénes fueron los que le causaron la muerte a Gilmar, porque está muy claro que no murió de causas naturales, sino que lo mataron, y en principio en manos de efectivos policiales de la Comisaría Séptima“, sostuvo la querella.

Gilmar Claros Ferrel (35), la víctima fatal. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Asimismo, al momento de analizar la intervención inicial de las fuerzas de seguridad en el domicilio de la víctima, el letrado calificó el operativo como desmedido e injustificado. “En principio fue un procedimiento irregular y una actuación exagerada que terminó con la muerte de este vecino, todo de manera inesperada y sin ningún tipo de justificativo”, señaló respecto de los momentos previos al desenlace final.

Solano detalló la reconstrucción de los hechos que antecedieron a la llegada del patrullero al lugar. Según la información volcada en la causa, se produjo un altercado entre Gilmar y su pareja que derivó en el aviso a las fuerzas de seguridad. “Si hubo una discusión entre ellos, fuerte, pero solo verbal. Esto produjo un miedo en el hijo de ella que fue el que dio aviso a unos vecinos en el gimnasio Indio Nicolai, y una persona de ahí llama al 911 para que se apersone la Policía”, explicó sobre el origen del llamado de emergencia.

Gerardo Giménez, juez de Instrucción. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL

El ingreso de los efectivos policiales a la vivienda de la víctima constituye uno de los puntos centrales donde la querella marca la existencia de irregularidades procedimentales. “Llega un móvil policial, intervienen, y Pamela en ese momento no quería que ingresen al domicilio porque la situación no era tan grave, y de todas formas lo hacen, y ahí se produce la primera parte del procedimiento irregular. Si la situación hubiera sido de flagrancia o gravedad, pueden, pero no era el caso”, puntualizó el abogado.

En relación a la agresión física dentro del inmueble y el posterior traslado de Claros Ferrel, el testimonio de la pareja de la víctima resulta clave para la querella. “En un primer momento agreden a Gilmar, más allá de la reducción que le puedan haber aplicado. Sabemos por ella que lo golpearon, lo tomaron del cuello, y que ya esposado seguían pegándole. Los efectivos policiales estaban exaltados”, manifestó Solano, agregando sobre las horas posteriores que “estamos trabajando para esclarecer qué fue lo que pasó después y cómo es que Gilmar termina muerto en la Comisaría Séptima, que ya sabemos que murió por estrangulamiento, y está confirmado en el expediente en el informe preliminar de la autopsia“.

Ante la consulta sobre la situación administrativa de los agentes involucrados en el procedimiento, la querella indicó que por el momento no hay documentación oficial que ratifique la suspensión o el alejamiento de tres uniformados. “En el expediente judicial no tenemos constancia de que hayan apartado a nadie, se ha pedido esta información al Ministerio de Seguridad para que adjunten copias de las actuaciones administrativas que se han labrado. Estamos a la espera de que llegue al juzgado y por lo pronto no tenemos cómo confirmarlo”, afirmó.

En el plano probatorio, la querella y el juzgado interviniente avanzan sobre la extracción de registros fílmicos de las inmediaciones del lugar del hecho y de la propia dependencia policial. “Se han recabado cámaras del gimnasio y otros domicilios, algunas ya se han extraído secuencias y prints. Todavía no hemos visto los videos, sí algunos prints y más o menos se va armando la secuencia de lo que pasó esa noche, pero sí hay numerosas cámaras e incluso cámaras frente a la Comisaría Séptima, algo que estamos trabajando y también el juzgado”, confirmó Solano.

Gilmar Claros Ferrel, el vecino fallecido en la Comisaría Séptima de Río Gallegos; Gerardo Giménez, juez que instruye la causa, y Matías Solano, abogado querellante.

Por otra parte, al ser consultado sobre las características personales y el perfil de Gilmar Claros Ferrel, el letrado transmitió el testimonio coincidente de su círculo cercano. “Todos coinciden en que no era para nada una persona violenta. Buen padre, y a pesar de estar separado de la madre de su primer hijo seguían teniendo buena relación, y todas las personas del entorno refieren que era una persona tranquila y sin ningún problema ni antecedentes de ningún tipo”, agregando que “fue un lamentable suceso que haya terminado así esa madrugada”.

El vuelco de la hipótesis médica a una causa por homicidio alteró de forma directa los trámites referidos al destino final de los restos de la víctima. “La situación cambió cuando se confirmó que la causa de la muerte no era natural. El juzgado primero manejaba esa hipótesis y cuando se cambia esto, el traslado del cuerpo a Bolivia se suspendió, hemos pedido medidas de prueba sobre el cuerpo y va a demorar”, precisó el abogado querellante.

Respecto a las gestiones humanas llevadas a cabo en medio del proceso judicial, se dio lugar a un pedido formal para que la familia pudiera tener un espacio de despedida presencial. “Sí hemos pedido los familiares directos poder tomar contacto con su cuerpo, y sí estuvimos ayer (NdR: por el lunes) un momento para que pudieran acceder y despedirse de una manera hasta que se pueda retirar y hacer la despedida como cualquier otro familiar”, relató Solano sobre la diligencia autorizada.

Móviles policiales frente a la Comisaría Séptima. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Con relación a la posterior repatriación de los restos y los plazos procesales obligatorios para resguardar las garantías de las partes implicadas, la querella remarcó la necesidad de preservar el estado del cuerpo. “En principio toda la familia está de acuerdo con su traslado a Bolivia, tendremos que esperar a disposición de que esté para ello, porque además de las medidas de prueba de nosotros, fiscalía y juzgado, hay que esperar a identificar a las personas imputadas y posibles autoras, para que puedan ejercer su derecho sobre las medidas de prueba que se han producido sobre el cuerpo, para evitar cualquier planteo posterior”, aseveró.

Por último, en cuanto al ritmo de la investigación y las diligencias que se desarrollan en el juzgado de la capital santacruceña, Solano concluyó evaluando el estado actual del expediente. “Estamos con declaraciones testimoniales y diferentes medidas de prueba para tratar de establecer todo. Vemos que la causa avanza rápido, creo que es así desde que estamos participando nosotros, y se trabaja con bastante celeridad”.

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