Este 20 de febrero se cumplió un año del brutal crimen de Santino y María Subelza en Puerto Deseado. El caso conmocionó no sólo a Santa Cruz sino también a todo el país, y principalmente a la pequeña localidad de Rosario de La Frontera, Salta, de donde es oriunda la familia.
Posando junto al santuario de Santino, donde dejaron flores y encendieron velas. FOTO: ALBERTO QUINTANAL
Ambos habían llegado a la ciudad portuaria a visitar a David, el segundo hijo mayor de la familia. Pasaron tan sólo algunos pocos días juntos hasta que la mujer y su pequeño hijo de 4 años sufrieron un violentísimo ataque por parte de dos hombres, cuando recorrían la costa.
Ella fue víctima de abuso sexual y al niño lo mataron con piedrazos en la cabeza. Nunca antes se había registrado un crimen tan atroz en esta pequeña ciudad de la Zona Norte de Santa Cruz.
“Prohibido olvidar a Santino”
Los imputados por el ataque fueron dos: Omar Alvarado (33) y J.M (16). El mayor de ellos, esquizofrénico, fue el principal responsable del hecho. Se suicidó exactamente un mes después en el calabozo de la Comisaría Cuarta de Caleta Olivia. El otro, su secuaz, está alojado en un centro de Buenos Aires.
Puerto Deseado pasó una semana que nunca olvidará. De las lágrimas a los gritos para pedir justicia en las calles. Casi todo el pueblo marchó para dar su apoyo a María y para que los responsables queden tras las rejas.
David Subelza, junto a su pareja Maira, y su pequeño hijo Bautista. FOTO: ALBERTO QUINTANAL
Fue en ese marco también que se destapó el reclamo de varias personas contra el juez Oldemar Villa, por otras causas en las que su instrucción “dejó mucho que desear”, apuntaron en ese entonces los referentes de la protesta.
Es que el magistrado tenía en un calabozo a Omar Alvarado y lo dejó libre. La Policía lo había demorado en 24 horas y puesto a disposición de la Justicia, pero él no ordenó ninguna medida y tuvieron que dejarlo irse. Apenas días más tarde, la propia hermana del hombre con trastorno mental dijo que fue él, y Villa debió ordenar su detención nuevamente.
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La ciudad que hace un año acompañó en todo momento a María y su familia, que llegó de Salta a estar con ella, ayer impulsó una encendida de velas en el santuario que posee Santino en la playa deseadense. Sólo una decena de vecinos participó.
David Subelza, al enterarse, quiso participar y fue junto a su pareja y su pequeño hijo Bautista, que tiene casi la misma edad de su hermanito fallecido.
¿Por qué tanta maldad?
“Deseado se ha olvidado muy rápido de lo que pasó”, expresó uno de los organizadores tras revelar que fueron sólo diez personas las que llegaron hasta la plaza central de la localidad santacruceña movilizadas por la memoria.
“Al enterarse de que íbamos a ir, el hijo de María y hermano de Santino avisó a su familia en Salta que nos íbamos a juntar para prenderle una vela y decidieron hacer lo mismo para estar junto a nosotros a la distancia”, revelaron. “Eso nos dio mucha fuerza y a la vez nosotros a ellos, a pesar del gran dolor de María y su familia”.
Un año del crimen en la tapa de La Opinión Zona Norte.
Los tristes mensajes
A la distancia, los hermanos de Santino expusieron en las redes sociales sus sentimientos en esta dolorosa fecha.
Daniela, su hermana, escribió: “Mi niño, mi chiquito, cuántas cosas nos faltó compartir y hacer juntos, ir de viajes, jugar… este año tendrías que comenzar el jardín y estar jugando con nuevos amiguitos, estudiar, disfrutar la vida aquí con nosotros…”.
“Me imaginaba tantas cosas para tu futuro, verte crecer junto con Bauti tu sobrino, que más que sobrinos parecían hermanos… me duele pensar que ya no estarás!!, pasó tan rápido el tiempo que no parece que ya sea un año de aquel día gris y triste”.
“Te amo y te extrañamos, no sabés el dolor que causas, es difícil aguantar y no llorar con tu ausencia”.
“En mi corazón estarás presente mi niño, nunca te voy a olvidar. No hay un día que no te piense… quiero que desde la ventana me recibas tan feliz como cuando lo hacías cuando iba a la casa, quiero escucharte gritar mi nombre Nani otra vez, quiero abrazarte, quiero darte besos, quiero que estés aquí”.
“Te quiero conmigo, mi Santino”.
Mientras que su otro hermano, Franco, puso: “Hoy es una mañana lluviosa, fría y muy triste, hoy es un año que no estás con nosotros mi pequeño rey, tu ausencia se siente muchísimo en casa, en cada rincón te siento y te recuerdo con tus travesuras. Aún no entiendo, no caigo o no quiero aceptarlo que ya no estás aquí con nosotros”.
“Anoche me acosté en tu camita con un fuerte dolor en el pecho, un gran nudo en la garganta y me dormí. Si tan solo pudiera volver el tiempo atrás mi Dios, estaría ahí con vos y mamá cuidándolos”.
“Fallé como hermano porque un día te prometí que jamás te pasaría algo mi rey, te amo y te extrañamos tanto mi pequeño San”.
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