Una fría madrugada de 2024 quedó grabada a fuego en la memoria de la comunidad de Río Gallegos. Un ex policía fue encontrado inconsciente a metros de un conocido local bailable ubicado en pleno centro de la capital de Santa Cruz y encontraría la muerte horas después, cuando su corazón dejó de latir en el Hospital Regional.
Se trataba de Rubén Mansilla, un joven padre de tres hijos que fue abordado por dos jóvenes quienes, además de golpearlo, están señalados de haberse apoderado de sus pertenencias: un teléfono celular con funda roja y una billetera negra que, por estas horas, es central en el debate que se realizó este martes en las instalaciones de la Cámara Oral.
Mansilla había ido a pasar la noche al local bailable. En el medio, enviaba audios y fotos a uno de sus hijos hasta que finalmente no respondió más.
Pablo, hijo de Rubén, actualmente tiene 19 años, la misma edad que tenían los agresores cuando atacaron al ex policía en la madrugada del 26 de mayo de 2024, y fue uno de los testimonios más fuertes de la jornada, apenas a metros de los homicidas de su padre.
Los acusados del crimen son Luka Seijas y Facundo Ismael Díaz, ambos detenidos desde los días posteriores al crimen tras un trabajo realizado por el personal de la Policía de Santa Cruz. Este martes fueron llevados a las instalaciones de la Cámara Oral, emplazada en la calle Malaspina, para comenzar a ser juzgados por el delito de “homicidio en ocasión de robo en grado de coautores”, una calificación que puede tener penas gravísimas en caso de ser encontrados culpables.
Cerca de las nueve y media de la mañana, con un ligero retraso, comenzó el debate de valoración de pruebas. La sala estuvo repleta. Fuentes consultadas por La Opinión Austral indicaron que, debido a las dimensiones del recinto, se permitió el ingreso de seis familiares por cada una de las partes: seis para Díaz, seis para Seijas y seis para los seres queridos de Mansilla.
Aunque se respiraba un clima tenso, la situación no pasó a mayores y primó la búsqueda de verdad y justicia por lo sucedido con Mansilla. Solo hubo un contratiempo cuando los acusados se presentaron ante el tribunal y los seres queridos de la víctima comenzaron a murmurar por lo bajo, hasta que todo fue interrumpido por la presidenta del tribunal, quien indicó que podría desalojar la sala en caso de que los murmullos continuaran. Fue en ese momento cuando una familiar de Mansilla elevó un póster con la cara de la víctima y luego se retiró del recinto por sus propios medios.
Como se dijo más arriba, el debate comenzó con un ligero retraso. El tribunal estuvo presidido por María Alejandra Vila, junto a quien estuvo el vocal titular Jorge Yance y Yamila Bórquez como vocal subrogante.
La fiscal de Cámara, Verónica Zuvic, estuvo junto a Aldana Ulloa como jefa de despacho. Adrián Didier Mansilla y Maximiliano Ezequiel Mansilla, hermanos de la víctima, tuvieron como querellante a Elba Soria.
Del otro lado del recinto, Diego Sarmiento representó los derechos y garantías de Facundo Ismael Díaz, mientras Gabriel Giordano y Sandro Levin fueron los defensores de Luka Seijas.
Díaz ingresó con una camisa negra y un pantalón del mismo color. Tenía una campera de abrigo que, una vez que le sacaron las esposas, colocó detrás de su silla. Una situación similar ocurrió con Seijas, quien también tenía una campera de abrigo que, al sacársela, dejó al descubierto un rosario de madera sobre un buzo color blanco.
La secretaria de Cámara, Gabriela Mansilla, comentó la acusación fiscal y luego se abrió formalmente el debate. Por decisión de sus defensores, ni Díaz ni Seijas usaron su derecho a dar su versión de los hechos desde sus asientos, sin llegar a sentarse en el banquillo de los acusados.
En ese sentido, los defensores realizaron una serie de planteos de nulidad por algunos errores que, para el tribunal, ya habían sido subsanados en instancias anteriores a la elevación a juicio, aunque también adelantaron que harían las presentaciones en los alegatos o en posibles próximas instancias.
Luego comenzaron los testimonios. En su mayoría se trató de policías que estuvieron trabajando en la primera intervención por el caso, cuando hallaron a Mansilla desvanecido, a metros del local bailable y boca arriba. Las preguntas de la Fiscalía y de la querella apuntaron a determinar la posición en la que se encontraba la víctima, si tenía pulso y qué otros datos podían aportar.
Como dato, uno de los agentes de la fuerza de seguridad indicó que Mansilla tenía el interior de los bolsillos hacia afuera. “Bolsiqueados” fue el término usado por Elba Soria al pedirle al efectivo que ratificara cómo se encontraban los bolsillos.
Todos fueron coincidentes en que hallaron a Mansilla con pulso débil, boca arriba y que no tuvieron forma de poder identificarlo porque le faltaban las pertenencias.
Luego llegó el turno de los familiares de Mansilla y, en este punto, es dable remarcar algo que ocurrió durante un cuarto intermedio. El padre de uno de los acusados estrechó la mano de uno de los hermanos de la víctima fatal y le dijo algo que no se alcanzó a escuchar.
Liliana, madre de Mansilla, se sentó frente al tribunal y contó cómo se había enterado de lo que había pasado en esa trágica madrugada. Con un tono tranquilo y ante la atenta mirada de todos los presentes, incluso de los acusados, ella contó que le habían dicho que su hijo estaba en el hospital y que “no se despertaba, no tenía sus pertenencias. Eso me acuerdo”.
Sobre cómo transita su vida tras el fallecimiento, ella dijo que “está fortalecida por mis nietos. Tengo un Dios que me sostiene. Mi hijo tenía tres hijos: Pablo, Milagros y Maia. Ellos están bien, sin asistencia psicológica porque no me alcanza el sueldo”, expresó la mujer con un tono bajo y casi hasta con timidez al hablar de cómo se encuentra.
La billetera
Gran parte del debate giró en torno a la billetera negra que fue encontrada en la casa de Seijas. Aunque los familiares de Mansilla indicaron que se trataba de un regalo hecho por una entonces pareja, que dio su testimonio este martes, los allegados de Seijas, entre ellos su madre, indicaron que el joven tenía dos billeteras: una negra y una de color marrón. Dentro de una de ellas encontraron el DNI que el chico usaba apenas unos meses antes, cuando era menor de edad, para poder ingresar a los boliches.
Crudo testimonio
Uno de los puntos álgidos de la jornada fue cuando Pablo, hijo de Mansilla, quien actualmente tiene la misma edad que tenían los acusados al momento del crimen, dio su versión de los hechos ante el tribunal.
Con casi la misma contextura, el mismo corte de pelo que los imputados y hasta un estilo similar de prendas de vestir, Pablo hizo silencio y contó que aquella madrugada su papá le había dicho que iba a salir con una chica al boliche. “Yo iba hablando con él por WhatsApp. Lo conocía y sabía cómo era cuando se había pasado de copas. Me preocupé que le pasara algo, me mandaba audios hasta que después no me contestó más”, dijo.
Siguiendo su relato y luego de una pausa, Pablo continuó: “Después llegó la Policía y me dijeron que mi papá estaba en el hospital, lo único que le encontramos fue la llave del auto. Trato de no pensar en el tema, es muy difícil, pero la vida sigue”, concluyó ante el tribunal. En paralelo, todos los seres queridos que estaban en el público se quebraron y dejaron caer algunas lágrimas. Del otro lado de la sala, los acusados: inmutables, con la mirada al frente y sus manos entrelazadas delante de ellos, ni siquiera siguieron el camino de Pablo a sus familiares para sentarse junto a sus tíos, que quedó a mitad de camino porque prefirió salir de la sala, posiblemente por la situación angustiante que tuvo que relatar y revivir, como el día que se enteró de que su padre falleció.
Antes de esa situación, la presidenta del tribunal se puso a disposición, indicando la existencia del Centro de Asistencia a la Víctima (CAV), ente que trabaja de manera interdisciplinaria para personas que han atravesado situaciones judiciales traumáticas.
Lo técnico
En la segunda parte del debate se hizo hincapié en el testimonio de agentes que trabajaron en la instrucción de la causa y de los médicos que intentaron mantener con vida a Mansilla. Eso intentó demostrar Giordano, quien realizó preguntas técnicas sobre la acción u omisión de profesionales de la salud al momento de atender a la víctima.
En el mismo sentido, policías comentaron cómo fue el trabajo de identificación de los acusados del crimen mediante las cámaras de seguridad de la zona.
En este punto, es dable remarcar que uno de los agentes indicó que a Seijas lo ubicaron, ya que había estado involucrado en una causa de robo en julio de 2023. Ese dato, teniendo en cuenta las características fisonómicas de Seijas, fue la punta del ovillo para poder identificarlo a él y a su actual consorte de causa.
Los policías indicaron que, luego de individualizar a Seijas, comenzaron con una investigación en las redes sociales, buscando a una persona que se pareciera a la que aparecía en los registros fílmicos. “Que tenga un arito, que tenga una gorra de diferente color de la visera” fueron algunos de los puntos que buscó unir la Policía hasta ubicar a Díaz.
En el mismo sentido, peritos del Poder Judicial mostraron el trabajo realizado para recrear la escena del suceso. Se trató de tres registros fílmicos de la zona que ubicaban a Seijas y a Díaz en el lugar. Apenas una cámara registró unos movimientos bruscos, pero solo se ven las piernas y algunas siluetas. “Yo no llego a ver nada”, comentó Giordano a Levin sobre los videos.
Lo que viene
Para este miércoles, desde las nueve de la mañana, se espera que llegue el momento de los alegatos y pedidos de pena para los sospechosos. Posiblemente, la querella y la Fiscalía podrían sostener la acusación, mientras que las defensas podrían pedir un cambio de calificación, teniendo en cuenta las preguntas realizadas sobre la billetera durante la jornada de este martes, o su absolución, entendiendo que no se quebró el estado de inocencia de sus clientes. De esta manera, comenzarán a correr los plazos legales que tiene el tribunal para determinar la responsabilidad o no de los acusados.
Así, se podrá llegar al final del camino de verdad y justicia que se transita desde que Mansilla fue encontrado inconsciente afuera de un local bailable de Río Gallegos, generando uno de los casos más tristes y conmocionantes de los últimos tiempos, tanto por lo violento como por la edad de los acusados.
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