El silencio volvió a apoderarse de una sala velatoria de Río Gallegos. Esta vez no fue el de un juzgado ni el de una audiencia judicial, sino el de una familia destruida por el horror. Este miércoles fueron velados los restos de Aníbal Cepeda, el jubilado petrolero asesinado y descuartizado cuyos restos aparecieron el pasado fin de semana en un complejo habitacional abandonado de la capital santacruceña.
Entre lágrimas, abrazos interminables y un dolor imposible de disimular, Cristian Cepeda -hijo de la víctima- e Isabel Britos, nuera del vecino asesinado, hablaron con el móvil de exteriores de LU12 AM680 y relataron cómo vivieron los últimos días desde la desaparición hasta el brutal desenlace que conmocionó no solo a Río Gallegos, sino a toda la provincia.
“La investigación sigue… estamos muy mal. Fue muy doloroso”, alcanzó a decir Cristian Cepeda, quebrado por la situación y todavía intentando comprender cómo la búsqueda desesperada de su padre terminó convirtiéndose en uno de los crímenes más estremecedores de los últimos tiempos en Santa Cruz.
La familia había llegado desde Campana, provincia de Buenos Aires, pocos días antes del hallazgo. Lo hicieron con esperanza. Pensaban encontrar a Aníbal con vida. Creían que podía haberse ido al campo, como había ocurrido otras veces. Nunca imaginaron que el final sería tan brutal.
“Llegamos el miércoles pasado acá a la ciudad de Río Gallegos con la intención de encontrar con vida a mi suegro. La triste noticia nos llegó el domingo y en el día de ayer nos entregaron el cuerpo. Hoy estamos acá velándolo y pensamos llevarlo a su ciudad natal, Mendoza, donde está toda su familia, sus hermanos y su otra hija”, relató Isabel Britos.
¿Cómo era Cepeda?
Cepeda había vivido durante dos décadas en Río Gallegos. Trabajó gran parte de su vida en el sector petrolero, en empresas que fueron cambiando de nombre con el paso de los años. “Primero entró como Servicom. Se jubiló acá tras 20 años de trabajo”, recordó su nuera.
Para quienes lo conocían, Aníbal era un hombre tranquilo, trabajador y de perfil bajo. Un jubilado que disfrutaba de visitar a sus hijos y nietos, y que intentaba vivir con calma después de años de trabajo duro en los yacimientos petroleros.
“Mi padre era buenísimo, súper tranquilo. Amable, un hombre muy trabajador que a los 70 años quería seguir trabajando; lo tuvieron que sacar del trabajo porque él quería seguir”, expresó Cristian al móvil de exteriores de la Decana de la Patagonia.
La familia contó que la relación era frecuente, aunque las ausencias prolongadas no generaban alarma inmediata porque Cepeda acostumbraba viajar al campo o pasar días sin comunicación. “Siempre perdíamos el rastro de él porque estaba en el campo y nos decía ‘estoy bien, hijo’”, recordó Isabel.
Por eso, cuando dejaron de tener noticias suyas desde el 20 de abril, pensaron inicialmente que se trataba de una situación similar. “Lo primero que pensamos fue eso, porque a veces pasaban 15 o 20 días sin comunicarse y decíamos: ‘no, el papá debe estar en el campo’. Vinimos con la intención de que ya iba a aparecer, pero pasaron los días, no aparecía y tuvimos que tomarnos un vuelo”, relató.
Sin embargo, la búsqueda terminó con el hallazgo de restos humanos dentro de bolsas, ocultos en un complejo habitacional abandonado sobre la calle Moyano al 500. Horas después aparecieron otras partes del cuerpo en inmediaciones de Pellegrini al 500. Por el hecho fue detenido Félix Marcelo Curtti, un hombre de 61 años señalado como el principal sospechoso.
Resignación y la indemnización
“Lo que le hicieron no tiene perdón de Dios”, sostuvo Isabel Britos, conmovida por el crimen. “Era una persona tan buena que uno podría pensar que ‘estaba en algo’, pero no es así; él estaba disfrutando su jubilación para la cual trabajó toda la vida”.
La familia aseguró que no conocía personalmente a Curtti y que apenas comenzaron a escuchar su nombre cuando la investigación tomó fuerza. “Estamos hablando con un muchacho del entorno de él que vino al velorio y no lo conocían. Es rarísimo”, dijo Cristian Cepeda.
Uno de los puntos que ahora forma parte central de la investigación es la indemnización millonaria que Cepeda había cobrado tras su retiro laboral. Según contó la familia, el jubilado había recibido el dinero durante el año pasado y parte de esos fondos fueron utilizados para comprar una camioneta.
“Sé que él la cobró en 2024 y nos lo comentó. Yo le dije: ‘Papá, comprá una camioneta para que tengas algo tuyo’, porque sabía que se la iba a gastar en el casino. Ahí fue que compró la camioneta”, reveló Isabel.
La mujer también explicó que Cepeda estaba atravesando una etapa de transición en su vida y planeaba abandonar Río Gallegos para regresar a Mendoza. “Él ya se estaba por ir a vivir a Mendoza, ya se había llevado todas sus cosas y acá estaba alquilando algo amueblado porque no tenía nada. El contrato de alquiler se le vencía justo el 6 de mayo”, indicó.
¿Se hizo pasar por Cepeda?
Otro dato estremecedor revelado durante la entrevista tiene que ver con los mensajes que comenzaron a recibir tras la desaparición. Según relató Isabel, una mujer identificada como Dayana -quien realizaba tareas domésticas para Cepeda- fue quien encendió las alarmas. “Ella recibió unos mensajes que supuestamente Eduardo (Aníbal) le había mandado, pero no era él”, explicó.
Y agregó una sospecha que hoy forma parte de la investigación judicial: “Ya era el asesino que contestaba sus mensajes haciéndose pasar por mi suegro para que no lo viniéramos a buscar ni hiciéramos la denuncia”.
Mientras la Justicia avanza con pericias sobre celulares, movimientos bancarios y la camioneta de la víctima, la familia intenta atravesar el duelo en medio de una causa que todavía tiene numerosos interrogantes.
“El celular lo encontró la Policía y está bajo investigación, al igual que la camioneta. La verdad que el comisario se portó muy bien y actuó rápido a pesar de la demora inicial”, sostuvo Isabel. En la despedida final hubo dolor, bronca y también un pedido claro. Justicia.
“Que pague. Si no lo paga en la tierra, lo va a pagar con la justicia divina. Hay hijos que se quedaron sin padre, nietos sin abuelo y hermanos sin su hermano de esta manera tan macabra”, expresó la nuera de Cepeda.
Cristian, en tanto, apenas pudo contener las lágrimas al cerrar la entrevista: “Que se haga justicia, me arrebataron a mi papá. Siento mucho dolor y es muy triste porque veníamos con la esperanza de encontrarlo con vida”.
Cabe recordar el despliegue de la Policía en la jornada del domingo, donde se realizaron procedimientos en el complejo habitacional donde encontraron el torso y las piernas de Cepeda, mientras que en un albergue ubicado a la vuelta, por la calle Pellegrini, las fuerzas de seguridad hallaron la cabeza y sus manos.
En paralelo, se hizo un tercer allanamiento en un domicilio abandonado ubicado a, apenas, cinco cuadras de la zona del macabro hallazgo, en la calle Sarmiento al 300. Tal como lo informó La Opinión Austral, se trató de una casa que no está habitada desde el 2017, en el que personas sin hogar pasan las noches. Allí, Curtti habría pasado algunas noches pernoctando en ese lugar.
Ultimo adiós
Cerca de las cinco de la tarde de este miércoles , los restos de Aníbal Cepeda fueron trasladados desde la Cochería del Sur, hasta las instalaciones de la iglesia ubicada cercana al cementerio local. Solo algunos pocos familiares y seres queridos de la víctima estuvieron en la fría y nublada tarde para darle su último adiós al jubilado petrolero.
Como dato, entre los asistentes hubo amigos que hizo del sector petrolero y, los ya nombrados Isabel Britos y Cristian Cepeda, quienes acompañaron al féretro hasta el ingreso a la iglesia, tal como se puede ver en las redes sociales de LU12 AM680.
Mientras los restos de Aníbal Cepeda son preparados para ser trasladados a Mendoza, donde descansarán junto a gran parte de su familia, la investigación continúa intentando reconstruir los últimos días del jubilado petrolero y determinar cómo se produjo un crimen que dejó conmocionada a toda la comunidad santacruceña.
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